El sofisticado virus informático tiene en alerta a policías y expertos de todo el mundo porque encripta el disco duro de las computadoras y es capaz de secuestrar la información de un banco o una multinacional e incluso poner en jaque a todo un país.
Fuentes policiales confirmaron a la agencia de noticias EFE que este virus, para el que todavía no hay herramientas informáticas que puedan eliminarlo; empezó a detectarse el año pasado.
Para evitar la propagación de este malware, expertos en seguridad de la empresa Control System Araba (CSI-CSA), una firma que desde hace 16 años aporta soluciones a grandes multinacionales, organismos estatales, pymes y usuarios, trabajan en la red para detectar estafas y acabar con este tipo de virus.
Este software malicioso, llamado Cryptolocker encripta el disco duro y cualquier unidad de almacenamiento, de tal suerte que toda la información que contiene queda bloqueada o secuestrada. Al cabo de un tiempo, la víctima recibe un pantallazo en el que el secuestrador pide un rescate para recuperar la información perdida, dinero que debe pagarse mediante bitcoins, que no se pueden rastrear.
Aunque varias personas han realizado ya el pago, según los expertos, no se debe incurrir en ese error, porque el cracker nunca enviará la clave para desbloquear la información raptada, ya que ello significaría saber desde dónde se realizó la acción y lo pondría al descubierto.
Esa clave o código es un algoritmo de grado militar, con más de 30 caracteres, que utiliza desde el cirílico hasta el chino, y su sofisticación hace pensar que ha sido creado por auténticos expertos que actúan en grupo.
Desde 2013, este virus infectó a empresas, que con seguridad pagaron para recuperar datos valiosos o sensibles, pero por primera vez se detectaron en el portátil de un particular.
La forma en la que se introduce el malware en los equipos puede ser de muy diversas formas, al descargar una canción, una película o al abrir un correo electrónico. Por ello, los informáticos de CSI-CSA hicieron una copia del disco duro para investigar este software, que al parecer, procede de Rumanía.
Estos crackers se sienten por el momento intocables, porque saben que para que prospere una orden de la Interpol, los trámites previos son muy largos, se requiere autorización judicial y el proceso puede durar más de un año, indica el experto informático de CSI-CSA, quien desvela que “hay mucha gente que trabaja en ello y quizás “en dos o tres meses” se pueda desactivar.
Kaspersky Lab logró con sus potentes antivirus detectar las primeras versiones del Cryptolocker, aunque no eliminarlo, pero ahora se perfeccionó.









