Tiendas falsas: un riesgo en crecimiento para el retail digital

El auge del e-commerce impulsa nuevas oportunidades para el sector, pero también incrementa los riesgos asociados al fraude digital. La proliferación de sitios que imitan a marcas legítimas amenaza la confianza de los consumidores y obliga a los retailers a reforzar sus estrategias de seguridad para proteger su reputación y sus ventas.
Las tiendas falsas replican la identidad visual de marcas reconocidas para engañar a los consumidores, convirtiéndose en una de las principales amenazas para la confianza en el comercio electrónico.
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El comercio electrónico atraviesa una etapa de fuerte crecimiento y consolidación en la región, impulsado por la expansión de los canales digitales y la adopción cada vez mayor de las compras online. Sin embargo, este desarrollo también trae nuevos desafíos para retailers y consumidores. La proliferación de tiendas falsas que suplantan la identidad de marcas legítimas se constituye como una modalidad de fraude que crece al ritmo del ecosistema digital y pone en peligro tanto la confianza de los clientes como la reputación de las empresas.

Un riesgo en aumento

El último informe presentado por la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia del Ministerio Público Fiscal de la República Argentina revela que, durante 2024, los reportes de delitos informáticos crecieron un 21,1% interanual. Entre los más habituales se encuentran la creación de sitios web fraudulentos que imitan la apariencia de comercios legítimos —incluyendo su diseño, identidad visual e incluso direcciones web similares— para engañar a los usuarios y obtener información personal o financiera. Esto no solo genera perjuicios económicos para los consumidores, sino que también es una amenaza directa para la reputación y la credibilidad que las marcas construyen con sus clientes.

La confianza bajo amenaza

Cuando una persona es víctima de una tienda falsa que suplanta la identidad de una marca reconocida, las consecuencias suelen trascender el fraude en sí. Situaciones como compras no entregadas, cobros indebidos o el robo de datos personales terminan afectando la percepción que los clientes tienen de la empresa legítima, incluso sin que ésta tenga responsabilidad directa. Esto impacta en la confianza, incrementa la percepción de riesgo y puede traducirse en una menor intención de compra, abandono de carritos y pérdida de conversiones.

En este sentido, los retailers necesitan reforzar la protección de sus entornos digitales mediante acciones como la detección y eliminación de sitios que suplanten su identidad, la adopción de mecanismos de autenticación más robustos, la incorporación de soluciones de prevención de fraude basadas en el análisis de comportamientos y el fortalecimiento de la seguridad en las instancias de pago.

Proteger la reputación con tecnología

Disponer de soluciones tecnológicas capaces de integrar la gestión omnicanal, garantizar la legitimidad de los distintos puntos de contacto y ofrecer una visión total del recorrido del cliente resulta fundamental para fortalecer la seguridad y la experiencia de compra.

Martín Malievac, Director de Investigación y Desarrollo de TOTVS Napse.
Martín Malievac, Director de Investigación y Desarrollo de TOTVS Napse.

“Hoy, la seguridad es infalible en la experiencia de compra. Las marcas que no logren garantizar entornos digitales confiables no solo enfrentan riesgos operativos, sino también una pérdida directa de confianza. En un mercado tan competitivo, proteger al consumidor es también proteger el valor de la marca, señala Martín Malievac, Director de Investigación y Desarrollo de TOTVS Napse.

Además, a los consumidores recomienda:

  • Verificar que el dominio web corresponda exactamente con el de la marca oficial.
  • Confirmar que el sitio cuente con certificados como HTTPS.
  • Evitar abrir urls que lleguen por email.
  • Validar que los canales de contacto y redes sociales estén vinculados a cuentas oficiales.

El crecimiento del comercio digital abre nuevas oportunidades para retailers pero también exige redoblar los esfuerzos en materia de seguridad. En un entorno donde las tiendas falsas y las estafas online siguen en aumento, preservar los canales digitales ya no es solo una cuestión tecnológica: es una condición necesaria para preservar la confianza del consumidor y sostener el crecimiento del negocio.

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