Mientras gran parte de la industria sigue enfocando la conversación sobre inteligencia artificial en la potencia del hardware, AMD busca correr el eje del debate. Para la compañía, el verdadero desafío no pasa únicamente por desarrollar mejores chips, sino por construir un ecosistema donde fabricantes, partners, desarrolladores y canales trabajen como una sola pieza.
Así lo plantearon José Morales, director de System Channel de SMB de AMD, e Hiram Monroy, gerente de Ventas Senior del Segmento Comercial para Latinoamérica de habla hispana, durante AMD Advancing AI 2026, el evento organizado por la compañía en San Francisco.
Ambos ejecutivos coincidieron en que la adopción de esta tecnología no depende exclusivamente del desarrollo de procesadores o aceleradores. También requiere software, capacitación, fabricantes, desarrolladores, integradores y partners capaces de conectar las distintas piezas de cada proyecto.

“La amplitud de los anuncios presentados, tanto en software como en hardware, refleja nuestra estrategia: la IA no es solamente hardware, también involucra software y requiere de un ecosistema”, señaló Monroy.
Morales complementó esa visión desde la perspectiva del canal. Para el ejecutivo, AMD cuenta con una oportunidad para ampliar su participación en el segmento de pequeñas y medianas empresas gracias a un portafolio que cubre diferentes necesidades tecnológicas.
“Si hay una empresa de semiconductores que está cubriendo todo el espectro, es AMD. El ecosistema que se está desarrollando es muy importante y representa una oportunidad para el segmento SMB”, explicó.
Un ecosistema que necesita partners capacitados
La idea de ecosistema atravesó gran parte de la conversación. Las aplicaciones de inteligencia artificial suelen requerir infraestructura, herramientas de desarrollo, conocimiento del negocio, integración de sistemas y servicios de soporte. Por eso, ninguna empresa puede cubrir por sí sola todas las necesidades de una organización.
“La IA debe ser abierta. Es muy difícil que una sola compañía pueda brindar todas las soluciones. Los partnerships con empresas del ecosistema son una muestra de eso”, afirmó Monroy.
En este escenario, el trabajo con el canal IT adquiere un valor estratégico. Morales explicó que una parte importante de la tarea consiste en difundir las nuevas tecnologías, capacitar a los socios y ayudarlos a reconocer las oportunidades que pueden desarrollar en sus mercados.
“En la parte de canales hay mucho trabajo de dar a conocer y capacitar. Lo hacemos a través de diferentes vías, como nuestras páginas para partners y también mediante entrenamientos directos. Tenemos varios programas para eso”, detalló.
La preparación del canal, sin embargo, no se limita al conocimiento comercial. También es necesario trabajar con los fabricantes para que las plataformas estén disponibles y preparadas para ejecutar las distintas cargas de trabajo.

“System Channel implica mucho trabajo con los fabricantes para que tengan las plataformas habilitadas. No es solo un jugador el que hace la diferencia, sino todo el ecosistema”, agregó Morales.
Monroy destacó, además, el avance de herramientas como ROCm AI, que consideró un salto relevante para los desarrolladores. El software aparece así como una pieza indispensable para facilitar el uso de las capacidades de cómputo y permitir que más empresas puedan crear o adaptar sus propias soluciones.
Una tecnología transversal para todas las áreas
Otro de los puntos compartidos por los ejecutivos fue el carácter transversal de la inteligencia artificial. Aunque existen aplicaciones específicas para determinadas industrias, muchas de sus ventajas pueden aprovecharse en diferentes áreas de una misma organización.
“La IA es más transversal que vertical. Tiene mucho que ver con la productividad en varias áreas de negocio”, sostuvo Monroy.
Entre los usos que ya comienzan a extenderse se encuentran la atención al cliente, la generación de comunicaciones, la publicidad y la automatización de tareas vinculadas con servicios.
Morales mencionó como ejemplo una iniciativa interna de AMD para que los equipos de marketing puedan desarrollar agentes de inteligencia artificial. El caso refleja cómo estas herramientas pueden utilizarse incluso dentro de áreas que, en principio, no están asociadas directamente con la tecnología.
“Todos los verticales se pueden beneficiar. Hay que aprender las diferentes aplicaciones de IA y entender cómo optimizarlas”, explicó.

Esa optimización exige conocimiento, experimentación y supervisión. Para Morales, uno de los errores más comunes es pensar que una mayor automatización elimina la necesidad de participación humana.
“La IA hace más eficientes los procesos, pero eso no quiere decir que no requiera intervención humana. En realidad, la intervención cobra mayor relevancia para hacer fine-tuning, lograr mejores resultados y evaluar si el resultado es el adecuado”, afirmó.
La capacitación, por lo tanto, no debe concentrarse únicamente en aprender a utilizar una herramienta. También debe formar profesionales capaces de interpretar las respuestas, detectar errores y adaptar los sistemas a los objetivos concretos de cada empresa.
“Se busca generar talento para la puesta en marcha de la IA”, resumió Morales.
De mejorar la productividad a generar ingresos
En Latinoamérica, gran parte de las compañías todavía se encuentra en una etapa inicial. Según Monroy, muchas organizaciones están tratando de comprender qué es la inteligencia artificial y cómo incorporarla a sus procesos.
“La gran mayoría de las empresas está en proceso de entender de qué se trata la IA. Muchas han visto los beneficios asociados con el uso de los modelos de lenguaje, especialmente en productividad”, explicó.
Sin embargo, todavía son pocas las organizaciones que utilizan esta tecnología para crear nuevas fuentes de ingresos. El desafío será pasar de hacer más eficientes las tareas actuales a desarrollar capacidades comerciales que antes no existían.
“Poco a poco se irán sumando beneficios que vayan más allá de la productividad y que estén relacionados con generar nuevos ingresos”, anticipó Monroy.
Un ejemplo podría ser el desarrollo de un agente para un equipo comercial. La herramienta podría reunir pedidos recibidos mediante mensajes, correos electrónicos y redes sociales, para luego centralizarlos en un mismo lugar.
En una primera etapa, esa solución permitiría ahorrar tiempo y ordenar información. Pero el siguiente paso sería utilizar esos datos para identificar oportunidades de venta, mejorar las recomendaciones o llegar a nuevos clientes.

“Eso es productividad. El próximo paso es ver cómo la inteligencia artificial puede ayudar a los comerciales a generar más ingresos”, diferenció el ejecutivo.
Esta evolución también cambia el rol del canal. Los integradores no solamente deberán entregar equipos, sino comprender los procesos del cliente y combinar infraestructura, aplicaciones y servicios para resolver necesidades específicas.
IA física y nuevas oportunidades para el canal
El avance de la IA agéntica y la inteligencia artificial física demandará una capacidad de cómputo cada vez mayor. También exigirá conocimientos para integrar sistemas que puedan interpretar información y actuar en tiempo real.
“Antes, un robot o un brazo robótico se movía en función de tareas programadas. Ahora, la IA agéntica le brinda una mayor posibilidad de movimiento y desarrollo, con capacidad de interpretar el contexto y actuar en tiempo real”, explicó Monroy.
México aparece como un mercado especialmente relevante dentro de este escenario. Su experiencia manufacturera puede favorecer aplicaciones en control de calidad, seguridad y mantenimiento predictivo.

“México, por ser un país manufacturero, tiene una experiencia gigante. La IA puede aplicarse en manufactura, control de calidad, seguridad y mantenimiento predictivo”, señaló.
Los centros de investigación de la región también comienzan a analizar infraestructuras de mayor escala. Monroy comentó que algunas organizaciones latinoamericanas mostraron interés en utilizar Helios, la plataforma de AMD orientada a cargas avanzadas de inteligencia artificial.
Para llevar estos proyectos a la práctica será necesario integrar cómputo, software, conectividad, datos y dispositivos físicos. Allí se abre una oportunidad para los socios tecnológicos con experiencia en diferentes áreas.
“El conocimiento de un canal IT capaz de integrar las distintas partes que se necesitan, por ejemplo en la IA física, cobra mucho valor”, afirmó Monroy.
La visión compartida por ambos ejecutivos muestra que el crecimiento de la inteligencia artificial en Latinoamérica no dependerá únicamente de incorporar más tecnología. También será necesario construir capacidades, preparar al canal y desarrollar soluciones abiertas en las que participen diferentes actores.









