La nube crece, pero también su consumo: por qué la nueva era de la TI necesita tanta energía

Por primera vez, los servicios de terceros concentran una mayor proporción de las cargas informáticas empresariales que los centros de datos propios. El cambio coincide con una expansión acelerada de la infraestructura digital, mayores densidades por rack y una demanda eléctrica que podría prácticamente duplicarse hacia 2030.
La nube crece y la energía se convierte en el nuevo desafío.
La nube crece y la energía se convierte en el nuevo desafío.
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La forma en que las empresas ejecutan sus cargas de tecnología está atravesando un punto de inflexión. En 2026, una mayor proporción del trabajo de TI ya se realiza fuera de los centros de datos corporativos que dentro de ellos, impulsada por el avance del cloud, la colocación, el software como servicio y otros modelos de infraestructura administrada por terceros.

El dato surge de la edición 2026 de la Uptime Institute Global Data Center Survey, que por primera vez en sus 16 años de historia registra este cambio. Los servicios e instalaciones de terceros representan actualmente el 46% de las cargas de trabajo de TI, frente al 44% que permanece en instalaciones propiedad de las propias organizaciones.

El movimiento puede parecer pequeño en términos porcentuales, pero marca un cambio estructural en la infraestructura tecnológica. Al mismo tiempo, ocurre mientras los centros de datos demandan cada vez más capacidad eléctrica, impulsados por la expansión de los servicios digitales, servidores más potentes y, especialmente, nuevas cargas vinculadas con inteligencia artificial.

La infraestructura de terceros —incluidos servicios cloud y colocation— ya concentra el 46% de las cargas de trabajo de TI, por encima del 44% que permanece en instalaciones propias.
La infraestructura de terceros —incluidos servicios cloud y colocation— ya concentra el 46% de las cargas de trabajo de TI, por encima del 44% que permanece en instalaciones propias.

Más trabajo de TI abandona los centros de datos corporativos

La tendencia se vuelve más evidente cuando se observa su evolución. Entre 2020 y 2026, la participación de las cargas alojadas específicamente en colocation y nube pública aumentó del 24% al 31%. En ese mismo período, el porcentaje ejecutado en centros de datos corporativos cayó del 58% al 38%, sin contar pequeñas salas de TI ni armarios de servidores.

Para Uptime Institute, esto no implica la desaparición de la infraestructura empresarial, sino la consolidación de una estrategia de TI híbrida. Las organizaciones distribuyen cada aplicación entre diferentes entornos según requisitos técnicos, financieros, operativos, regulatorios y de seguridad.

La proyección apunta a que esa migración continuará. Los responsables consultados estiman que para 2028 alrededor del 48% de las cargas de trabajo estará alojado en instalaciones y servicios de terceros, dos puntos porcentuales por encima del nivel actual. La necesidad de escalar con rapidez, controlar costos y acceder a infraestructura preparada para inteligencia artificial aparece entre los factores que sostienen esa evolución.

Sin embargo, el estudio advierte que las grandes organizaciones todavía mantienen reservas ante una migración completa. La seguridad de los datos, las exigencias regulatorias y el posible bloqueo con proveedores continúan favoreciendo arquitecturas híbridas.

El nuevo mapa de la TI necesita cada vez más electricidad

Mover una aplicación desde un centro de datos propio hacia la nube no significa, naturalmente, que esa carga desaparezca: el procesamiento simplemente pasa a ejecutarse en otra infraestructura física.

Y allí aparece uno de los grandes desafíos del crecimiento digital.

Uptime Institute aclara expresamente que su encuesta de distribución de cargas no mide la cantidad total de procesamiento ni la potencia eléctrica asociada en megavatios. Por eso, el 46% registrado en instalaciones de terceros no puede interpretarse directamente como el 46% del consumo energético del sector.

La densidad de los racks continúa aumentando: en 2026, la potencia modal promedio superó por primera vez los 11 kW, mientras crece la demanda asociada con inteligencia artificial y computación de alto rendimiento.
La densidad de los racks continúa aumentando: en 2026, la potencia modal promedio superó por primera vez los 11 kW, mientras crece la demanda asociada con inteligencia artificial y computación de alto rendimiento.

Pero los datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA) muestran la magnitud del problema energético que acompaña a esta expansión. El consumo eléctrico mundial de los centros de datos alcanzó aproximadamente 485 TWh durante 2025, después de crecer un 17% en apenas un año. Las instalaciones enfocadas en inteligencia artificial aumentaron su utilización de electricidad todavía más rápido: un 50%.

Según la última estimación de la IEA publicada en 2026, el consumo global del sector podría llegar a unos 950 TWh en 2030, prácticamente el doble del nivel de 2025 y equivalente a alrededor del 3% de toda la demanda eléctrica mundial. La electricidad utilizada por centros especializados en IA se triplicaría en ese período.

Servidores más potentes ponen presión sobre los centros de datos

El problema no pasa únicamente por construir más instalaciones. También está aumentando la cantidad de energía requerida dentro de cada una.

La encuesta de Uptime Institute muestra que la densidad promedio de los racks continúa creciendo. En 2026, la densidad modal promedio superó por primera vez los 11 kW por rack, frente a aproximadamente 9 kW el año anterior. Además, el 24% de los operadores ya cuenta con algún rack de 30 kW o más, frente al 19% registrado en 2025.

Las aplicaciones empresariales tradicionales siguen generando buena parte de esta densificación, pero al alcanzar los niveles más elevados comienzan a ganar protagonismo la computación de alto rendimiento y la inteligencia artificial. Tanto el entrenamiento de modelos generativos como la inferencia fueron mencionados por el 21% de los responsables consultados como factores que impulsan los despliegues de mayor potencia.

La IEA aporta otra dimensión del desafío: estima que para 2027 un único rack avanzado podría alcanzar una demanda máxima de electricidad comparable a la de 65 hogares. Entre 2020 y 2025, la densidad energética de los servidores de IA se multiplicó por once y podría volver a cuadruplicarse hacia 2027.

Entre 2020 y 2026, la participación de las cargas alojadas en colocation y nube pública pasó del 24% al 31%, mientras las ejecutadas en centros de datos corporativos descendieron del 58% al 38%.
Entre 2020 y 2026, la participación de las cargas alojadas en colocation y nube pública pasó del 24% al 31%, mientras las ejecutadas en centros de datos corporativos descendieron del 58% al 38%.

La eficiencia mejora, pero no lo suficientemente rápido

La industria intenta compensar el aumento de capacidad mediante instalaciones más eficientes, aunque el progreso es gradual.

El promedio global de Power Usage Effectiveness (PUE) informado por Uptime Institute se ubicó en 1,52 durante 2026. La cifra continúa mejorando, pero lleva varios años moviéndose lentamente. Las instalaciones nuevas pueden alcanzar resultados mucho mejores, mientras que los centros más antiguos, las limitaciones de refrigeración y el costo de las modernizaciones frenan el avance general.

De hecho, el 27% de los encuestados trabaja todavía en centros de datos con más de 15 años de antigüedad. En contraste, los establecimientos más grandes analizados por Uptime registraron un PUE promedio de 1,45 y las construcciones recientes pueden alcanzar valores de 1,3 o inferiores en condiciones favorables.

El resultado es una carrera entre dos fuerzas: cada generación tecnológica puede realizar más trabajo por unidad de energía, pero la cantidad de procesamiento demandado crece todavía más rápido.

La infraestructura digital entra en una nueva etapa

El cambio detectado por Uptime Institute muestra que la transformación digital ya no consiste solamente en incorporar servicios cloud. También está modificando dónde se concentra físicamente la capacidad informática mundial.

El entrenamiento y la inferencia de modelos de IA están entre los factores que impulsan los despliegues de mayor potencia: el 21% de los responsables consultados los identifica como motores de la densificación.
El entrenamiento y la inferencia de modelos de IA están entre los factores que impulsan los despliegues de mayor potencia: el 21% de los responsables consultados los identifica como motores de la densificación.

La nube, el colocation, el SaaS y los grandes proveedores están absorbiendo una proporción creciente de las cargas corporativas, mientras que la inteligencia artificial obliga a desplegar hardware cada vez más potente.

La consecuencia es que energía y tecnología comienzan a estar mucho más vinculadas. La disponibilidad eléctrica aparece entre las principales preocupaciones de los operadores y la IEA advierte que la velocidad de expansión de los centros de datos empieza a chocar con tiempos mucho más largos para construir redes eléctricas, ampliar generación, fabricar transformadores y conseguir otros componentes críticos.

La TI podrá estar cada vez más lejos de las instalaciones de las empresas. Pero detrás de cada servicio que migra a la nube continúa existiendo infraestructura física, y alimentarla se está convirtiendo en uno de los mayores desafíos de la próxima etapa de la economía digital.

Preguntas frecuentes

  1. ¿Qué porcentaje de las cargas de TI funciona fuera de centros de datos corporativos? Según Uptime Institute, en 2026 el 46% de las cargas empresariales se ejecuta en instalaciones y servicios de terceros, como cloud, colocation, hosting y SaaS. Es la primera vez que superan a las cargas alojadas en centros de datos propios.
  2. ¿Cuánta electricidad consumen los centros de datos? La IEA estima que consumieron alrededor de 485 TWh en todo el mundo durante 2025. Su escenario central proyecta cerca de 950 TWh para 2030.
  3. ¿Por qué la inteligencia artificial aumenta el consumo energético? Los sistemas de IA necesitan aceleradores y servidores de alta potencia, especialmente para entrenamiento, inferencia, razonamiento y aplicaciones avanzadas. La IEA proyecta que el consumo de los centros de datos especializados en IA podría triplicarse entre 2025 y 2030.
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