Stablecoins. Durante años, el sistema de pagos transfronterizos en América Latina estuvo marcado por tres constantes: costos elevados, tiempos de liquidación largos y una fuerte dependencia de la banca corresponsal.
Ese modelo empieza a quedar atrás.
Un informe reciente de Polygon Labs plantea que la región está atravesando una transformación estructural en la forma en que se mueve el dinero a nivel internacional. No se trata solo de adopción cripto: se trata de la construcción de una nueva infraestructura de pagos, basada en stablecoins y redes blockchain.
Los números acompañan esa tesis. América Latina registró más de USD 730.000 millones en volumen cripto en 2025 y superó los USD 1,5 billones en flujo on-chain acumulado desde 2022, con tasas de crecimiento sostenidas en los principales mercados de la región.
En ese contexto, Manuel Echanove, responsable de Payments, stablecoins y RWA en Polygon Labs, es contundente al momento de definir el momento actual: “Esto no es un experimento. Es un cambio estructural en cómo funcionan los principales corredores de pago de la región”.
Cuando la eficiencia redefine el negocio
El punto de quiebre no es solo tecnológico, sino económico.
El informe muestra que la reducción de costos es tan significativa que habilita modelos que antes no eran viables. Un ejemplo claro es el procesamiento de pagos a gran escala sobre blockchain.
En esa línea, Echanove detalla que operaciones por USD 1.300 millones pudieron liquidarse en Polygon con costos totales inferiores a USD 700, lo que marca una diferencia radical frente al sistema tradicional: “Ese mismo volumen en redes tradicionales de tarjetas costaría aproximadamente USD 32,5 millones en interchange”.
Esta diferencia no solo mejora la rentabilidad: cambia la lógica del negocio. Permite, por ejemplo, hacer micropagos, liquidaciones más frecuentes o integrar pagos internacionales en procesos operativos diarios.
A nivel regional, el crecimiento de actores como Bitso también refleja ese cambio. En el corredor Estados Unidos–México —uno de los más grandes del mundo— la infraestructura cripto ya captura una porción relevante del volumen.
Como explica Echanove: “Bitso procesó USD 6.500 millones en remesas cripto entre Estados Unidos y México en 2024, representando más del 10% del volumen total del corredor”.
Más allá del costo: por qué las stablecoins ganan terreno
Sin embargo, el informe y la entrevista coinciden en que el costo es solo una parte de la historia.
En América Latina, la adopción responde a necesidades estructurales. La volatilidad de las monedas locales y las restricciones cambiarias empujan a usuarios y empresas a buscar alternativas para operar en dólares.
Echanove lo plantea con claridad: “El acceso al dólar y la cobertura frente a la inflación son lo primero”.
A esto se suma un segundo factor clave: la previsibilidad. A diferencia de la banca corresponsal, donde los pagos pueden demorar días y sufrir múltiples intermediaciones, las stablecoins permiten liquidaciones prácticamente inmediatas.
En sus palabras, “las stablecoins permiten liquidaciones casi instantáneas y predecibles, lo que tiene un impacto directo en el capital de trabajo de importadores, exportadores y plataformas globales”.
El informe también destaca un diferencial cada vez más relevante en entornos empresariales: la programabilidad. La posibilidad de automatizar condiciones de pago abre nuevos casos de uso en entornos B2B, un segmento que viene creciendo con fuerza en los últimos años.
Polygon y la consolidación de una capa de liquidación
En este nuevo esquema, la infraestructura cobra un rol central.
El informe posiciona a Polygon como una de las redes más relevantes para la liquidación de stablecoins en América Latina, especialmente en monedas no denominadas en dólares, donde concentra una porción dominante del volumen regional.
Este posicionamiento responde a una combinación de factores: costos extremadamente bajos, velocidad de liquidación y profundidad de ecosistema.
Echanove explica que la adopción responde a múltiples variables, aunque algunas pesan más que otras: “Es la combinación de los cuatro, pero la profundidad del ecosistema y el costo son los factores que más influyeron en las decisiones de adopción empresarial”.
Además, destaca el rol de la liquidez: “USDC y USDT tienen despliegues sólidos y probados en Polygon. Esa concentración de liquidez permite a las fintech operar sin deslizamientos relevantes”.
Un modelo híbrido: la clave del crecimiento
Uno de los puntos más relevantes del informe es que no plantea una disrupción total del sistema financiero, sino su evolución.
En mercados como Brasil, las fintechs están combinando sistemas de pago locales, como Pix, con stablecoins para resolver el tramo internacional de las transacciones.
Esto da lugar a un modelo híbrido que comienza a consolidarse en la región.
Echanove lo sintetiza de forma directa: “La arquitectura emergente combina stablecoins para el tramo internacional y sistemas locales para la última milla”. Y refuerza el concepto: “No compiten: se integran”.
El avance de las monedas locales onchain
Otro de los cambios más relevantes es la aparición de stablecoins vinculadas a monedas locales, especialmente en Brasil.
El informe identifica este fenómeno como un paso clave hacia la madurez del sistema, ya que permite reducir la dependencia del dólar y habilitar nuevos flujos financieros.
Echanove detalla tres cambios estructurales que introduce este modelo: “El FX pasa a ser completamente onchain”, lo que permite resolver conversiones en segundos, y además “desaparece la fricción en la última milla”.
Este avance también abre la puerta a nuevos mercados: “Se habilitan mercados de capitales locales onchain”.
De los pagos a los activos: el rol de los RWA
El desarrollo de esta infraestructura no se limita a pagos.
El informe también muestra cómo el crecimiento de las stablecoins está habilitando el avance de los activos del mundo real (RWA), con casos como Mercado Bitcoin liderando la tokenización en la región.
Echanove plantea que ambos fenómenos están directamente conectados: “Las stablecoins crean la base. Una vez que eso existe, los activos tokenizados pueden circular sobre esa infraestructura”.
En ese sentido, América Latina empieza a posicionarse como un terreno fértil para este tipo de desarrollos, especialmente en segmentos como deuda, materias primas y financiamiento comercial.
El desafío: escalar más allá del ecosistema fintech
A pesar del avance, la adopción masiva todavía enfrenta desafíos claros.
El informe identifica la regulación y la integración con el sistema financiero tradicional como los principales cuellos de botella.
Echanove coincide con este diagnóstico y lo sintetiza con precisión: “La fragmentación regulatoria es el principal límite estructural” y, en paralelo, “la integración bancaria es el cuello de botella operativo”.
A esto se suma la experiencia de usuario, un factor clave para escalar fuera del ecosistema fintech. Como explica: “Cuando las apps sean tan intuitivas como Pix o Venmo, la adopción se acelerará rápidamente”.
Un cambio que ya está en marcha
La conclusión es clara: el cambio ya comenzó.
América Latina no solo adoptó las stablecoins como herramienta financiera, sino que está construyendo sobre ellas una nueva infraestructura de pagos y activos digitales.
La diferencia respecto a ciclos anteriores es que ahora los números acompañan, los casos de uso se multiplican y los actores institucionales empiezan a consolidar el ecosistema.
El desafío ya no es demostrar que funciona.
Es llevarlo a escala.
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