Dispositivos

Tesla pone a prueba su primer robotaxi en Austin

Con una tarifa inicial de 4,20 dólares y un despliegue limitado a Austin, Texas, Tesla inicia las pruebas de su robotaxi autónomo. Elon Musk promete una revolución en el transporte urbano, aunque analistas advierten que los desafíos técnicos y regulatorios podrían frenar sus ambiciosos planes de expansión.

Por menos de cinco dólares, los habitantes de Austin, Texas, pueden ser parte de uno de los experimentos más ambiciosos de Tesla hasta la fecha. La compañía liderada por Elon Musk lanzó oficialmente su primer servicio de robotaxi sin conductor en esta ciudad, marcando el inicio de un proyecto que promete transformar el transporte urbano. Si bien hoy se trata de una flota pequeña, limitada a una zona geocercada y con estrictas medidas de supervisión, Musk tiene grandes planes: alcanzar un millón de estos vehículos autónomos en circulación en un año.

El debut se realizó el domingo 22 de junio, con una publicación en la red social X (antes Twitter) donde Musk anunció: “¡El lanzamiento del robotaxi @Tesla_AI comienza en Austin esta tarde con los clientes pagando una tarifa plana de 4,20 dólares!”. El número no es casual: el 4,20 ha sido recurrentemente usado por Musk como una especie de guiño cultural. Pero más allá de la anécdota, el lanzamiento representa un momento clave para el futuro de Tesla y su apuesta por la conducción autónoma total.

Un despliegue reducido, pero simbólico

Por el momento, la operación incluye entre 10 y 12 vehículos que circulan sin conductor en el asiento del volante, pero con un operador humano ubicado en el asiento del pasajero, preparado para intervenir ante cualquier eventualidad. Además, el sistema está monitoreado de manera remota por Tesla, lo que garantiza un doble nivel de supervisión. La zona de operación está estrictamente delimitada, una estrategia habitual en pruebas de este tipo para reducir riesgos.

El sistema que impulsa estos robotaxis es una versión mejorada del Full Self-Driving (FSD), el software de conducción autónoma desarrollado por Tesla. Este ha estado en el centro de múltiples controversias. Pese a su nombre, el FSD no es completamente autónomo y hasta ahora requería que los conductores humanos se mantuvieran atentos al camino. Esto ha llevado a demandas por publicidad engañosa y cuestionamientos regulatorios, aunque algunas acciones legales han sido desestimadas y otras resueltas fuera de los tribunales.

Elon Musk líder de Tesla.
Elon Musk líder de Tesla.

La visión de Musk: el Airbnb de los autos

Lejos de amedrentarse por las críticas, Musk ha redoblado su apuesta por la autonomía total. Según su visión, millones de propietarios de Tesla podrán, en el corto plazo, convertir sus autos en taxis autónomos mediante una simple actualización de software. “En lugar de tener tu coche en el aparcamiento, tu coche podría estar ganando dinero”, afirmó Musk a principios de este año. Su propuesta se asemeja al modelo de Airbnb: permitir a los usuarios poner sus vehículos a disposición de otros cuando no los usan, como durante horas de trabajo o vacaciones.

Este enfoque podría permitir una rápida expansión del servicio sin necesidad de fabricar una nueva flota desde cero. Sin embargo, los analistas se muestran escépticos sobre la viabilidad y el ritmo que propone Musk. Garrett Nelson, de la firma CFRA, advirtió: “Estamos hablando de una docena de vehículos inicialmente. Es muy pequeño”. Y añadió que escalar esta tecnología a nivel masivo presenta enormes desafíos técnicos, regulatorios y de seguridad.

Seth Goldstein, de Morningstar, coincidió: “Cuando cualquier persona en Austin pueda descargar la aplicación y usar un robotaxi, eso será un éxito, pero no creo que eso suceda hasta 2028. Las pruebas van a llevar un tiempo”.

Competencia feroz: Waymo y otros gigantes

Mientras Tesla pone en marcha su plan piloto, sus competidores no se han quedado de brazos cruzados. Waymo, propiedad de Alphabet (matriz de Google), ya opera taxis autónomos sin conductor en ciudades como Los Ángeles, San Diego y también en Austin. La compañía ha logrado realizar más de 10 millones de viajes pagos, consolidando su liderazgo en el sector.

La diferencia tecnológica entre ambas compañías es notable. Mientras Waymo utiliza una combinación de cámaras, radares y sensores LiDAR para la navegación, Tesla ha optado por una solución más simple y económica, basada únicamente en cámaras y procesamiento de inteligencia artificial. Esta decisión ha permitido a Tesla reducir costos y acelerar el despliegue, pero también ha generado dudas sobre la precisión y confiabilidad del sistema en situaciones complejas.

Musk, sin embargo, se mantiene optimista. En una reciente conferencia con inversores, llegó a afirmar que “Tesla tendrá, no sé, un 99% de cuota de mercado o algo ridículo”, desestimando la ventaja actual de sus rivales. Aun así, con actores como Amazon también explorando este mercado, ese nivel de dominio parece, al menos por ahora, una exageración.

Un camino largo y lleno de obstáculos

El lanzamiento de los robotaxis de Tesla en Austin no es solo una novedad tecnológica: es también una apuesta estratégica de alto riesgo. En juego está la promesa de un futuro donde los vehículos se manejen solos, disminuyan los accidentes y se reduzcan los costos del transporte urbano. Pero también hay desafíos legales, éticos y técnicos que aún no han sido resueltos.

¿Será Tesla capaz de cumplir su promesa de un millón de robotaxis en circulación en un año? ¿O se tratará de otra meta ambiciosa postergada, como tantas otras en el historial de Elon Musk? Por ahora, Austin es el laboratorio donde se pondrá a prueba no solo una tecnología, sino una visión de futuro que divide opiniones, pero que sin duda marcará un antes y un después en la industria automotriz.

Leer mas

Autor

[mdx-adserve-bstreet region="MED"]

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba