“En los últimos años, contenedores como Docker generaron un interés y una adopción tremendos entre proveedores de nube bien conocidos, que los usan para distribuir los servicios y aplicaciones más populares”, explica Robert Stroud, analista de Forrester. La adopción de contenedores está impulsada por la promesa asociada a esta tecnología: “contruye una vez y corre donde sea”, lo que habilita una mayor eficiencia en los servidores y escalabilidad para los generes de tecnología.
Una segunda tendencia que se desarrolla a una tasa similar, sigue Stroud, es la adopción de plataformas hiperconvergentes, que estructuran cómputo, almacenamiento, y redes de manera conjunta, como un sistema completo (sea físico o virtual). En este contexto, el crecimiento de las soluciones hiperconvergentes con contenedores está emergiendo y en 2016 pueden volverse comunes, prevé el analista. Esa combinación producirá los empaquetamientos de aplicaciones más flexibles a la fecha. AWS, CoreOS, Docker, Google, Mesosphere, Red Hat, VMware y varios jugadores de OpenStack liderarán el camino. La infraestructura hiperconvergente, según Stroud, será la base porque provee una gran flexibilidad con recursos subyacentes en el pool para servicios de nube.
La promesa de los contenedores implica ciclos de distribución más veloces para las aplicaciones con mejor ejecución de runtime, y en última instancia menores costos de infraestructura de producción. Mejores distribución de aplicaciones y ejecución de runtime dependerá del trabajo con los desarrolladores de aplicaciones para impulsar los microservicios en el diseño de las aplicaciones. La remoción del costo depende del impulso de plataformas altamente eficientes y compartidas, sobre las cuales desplegar aplicaciones contenedorizadas. La infraestructura hiperconvergente debería ser la base para asegurar una relación estrecha entre las estrategias de aplicaciones e infraestructura en 2016.









