Por Ina Mainetti, SVP Global Services and Delivery en Aditi Consulting.
La inteligencia artificial (IA) ya no es una promesa futura, sino una necesidad presente. Más de tres cuartas partes de las compañías a nivel global la utilizan en al menos una función empresarial, y su aplicación se acelera, especialmente en la forma de IA generativa (GenAI), según un reciente informe de McKinsey. Sin embargo, muchas empresas aún no están preparadas para escalarla de forma eficaz y sostenible.
¿El motivo? En gran parte, la falta de madurez tecnológica y organizacional. Hay compañías que ni siquiera han dado pasos clave previos, como adoptar arquitecturas de datos modernas como los data hubs, que permiten centralizar y democratizar el acceso a la información. Sin esa base, aplicar IA es como intentar correr una maratón sin haber aprendido a caminar.
Además, persiste un mito: que la IA solucionará todos los problemas de manera mágica. No es así. Es una tecnología poderosa, sí, pero solo en manos de organizaciones que se preparen de manera consciente y estratégica.

Para hacerlo, hay algunas pautas ineludibles. La primera es la conformación de equipos multidisciplinarios. Esto es así porque la IA no puede quedar en manos exclusivas del área de sistemas: cada unidad de negocio necesita contar con perfiles técnicos que entiendan cómo la tecnología puede integrarse en el día a día.
También es clave empoderar a los Chief Operating Officers (COO). Estas figuras, que conocen a fondo los procesos operativos de las empresas, deben ser protagonistas al momento de escalar la IA en la organización por su rol como puentes entre estrategia y ejecución.
Otro punto importante es la formación de talento. Aprovechar la inteligencia artificial no solo exige saber usar herramientas, sino también pensar algorítmicamente y tener una buena capacidad de abstracción. La IA amplifica capacidades, pero todavía depende mucho del conocimiento humano.

Tampoco puede descuidarse la infraestructura: seguir invirtiendo en la nube y en modernizar las aplicaciones es condición necesaria para que los modelos de IA generen valor concreto.
Desde mi experiencia, las organizaciones que logran avanzar más rápido son aquellas que se animan a rediseñar su estructura y otorgar autonomía real a sus equipos. Pero también observo un fenómeno preocupante: muchas empresas se enfocan demasiado en grandes estrategias de largo plazo y descuidan el plano táctico. Y es ahí, en las pequeñas victorias operativas, donde la IA hoy puede marcar una diferencia significativa.
Procesos de RR.HH., compras, logística o desarrollo de software ya pueden beneficiarse con la adopción de modelos de IA Generativa. Lo importante es identificar estas oportunidades rápidamente, y eso solo puede hacerse si los colaboradores son parte activa del proceso, acompañados por expertos.
En definitiva, las empresas que triunfarán no serán las que usen IA solo para recortar gastos, sino las que la vean como una herramienta para reinventarse, crear nuevo valor y construir una cultura más ágil e inteligente.
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