La virtualización se posiciona como uno de los principales temas de la agenda de los líderes de TI en 2026. Antiguamente un pilar estratégico, la tecnología vuelve a ser considerada un componente esencial para la modernización de las infraestructuras, en un contexto marcado por la consolidación de la nube híbrida y la aceleración de la inteligencia artificial. Integradas a plataformas modernas y abiertas, las máquinas virtuales (VM) han contribuido a reducir costos, acelerar la innovación y aumentar la eficiencia operativa.
Según el informe global de Red Hat sobre el estado de la virtualización, el 71 % de las empresas tienen hoy más de la mitad de su infraestructura de TI virtualizada, con una amplia adopción de la virtualización de servidores, almacenamiento y redes. La mayoría de estas organizaciones opera bajo un modelo híbrido, que combina aplicaciones heredadas, que se ejecutan en máquinas virtuales con nuevas cargas de trabajo nativas de la nube y basadas en contenedores.
El reto consiste en integrar estos dos mundos de forma inteligente, reduciendo la complejidad y el riesgo, con operaciones estandarizadas y una gestión optimizada en entornos híbridos y multicloud. “Las necesidades de las organizaciones están cambiando, y la virtualización tradicional no logra acompañar esta evolución natural. Las plataformas que dominaron el mercado durante décadas se han vuelto costosas, rígidas y difíciles de integrar a entornos modernos, lo que abre espacio para nuevas soluciones abiertas y más eficientes”, explica Thiago Araki, director sénior de tecnología para América Latina en Red Hat.

Migración estratégica
Los cambios en el mercado de la virtualización han llevado a muchas organizaciones a un punto de inflexión. El aumento de los costos, la incertidumbre en torno a los modelos de licenciamiento y la dependencia de infraestructuras heredadas generan un creciente interés por migrar las máquinas virtuales de la forma más rápida y segura posible hacia una plataforma moderna de aplicaciones, capaz de responder a las necesidades de virtualización actuales y futuras .
Ese fue el caso de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), una de las instituciones académicas más prestigiosas del país. La inminente triplicación de los costos de su infraestructura tradicional de virtualización obligó a la universidad a buscar una alternativa para garantizar la continuidad operativa y avanzar en su transformación digital. La UC adoptó Red Hat OpenShift Virtualization, una plataforma abierta e híbrida que permitió consolidar cargas de trabajo, simplificar la gestión y construir una base preparada para futuras iniciativas de innovación, además de generar un ahorro del 35% en licencias y reducir la dependencia tecnológica.
Como plataforma moderna y unificada, OpenShift Virtualization responde a esta demanda estratégica al permitir que las organizaciones ejecuten e implementen cargas de trabajo de máquinas virtuales nuevas y existentes en un mismo entorno. Este enfoque facilita la migración, la modernización y la gestión de VM tradicionales dentro de una plataforma de aplicaciones de nube híbrida consistente y escalable
“Ya sea para una virtualización estable y con costos controlados o para un viaje de innovación, la plataforma garantiza que los clientes estén construyendo para el presente y para el futuro, con una migración rápida y confiable o una modernización estratégica al ritmo de cada organización”, afirma Bruno Machado, director de la plataforma OpenShift para América Latina en Red Hat.

Virtualización moderna
Para las organizaciones que miran hacia el futuro, la modernización va más allá de la adopción de nuevas tecnologías. Se trata de preparar el camino para la innovación, con la entrega de aplicaciones más robustas y listas para las próximas tendencias del mercado. Esta transición representa un cambio estructural: pasar de entornos cerrados y fragmentados a un ecosistema abierto, escalable y preparado para demandas como la automatización avanzada y la inteligencia artificial.
Con VMs y contenedores coexistiendo bajo el mismo modelo operativo, los equipos reducen la complejidad, ganan visibilidad y responden con mayor rapidez a las necesidades del negocio, ya sea para escalar un servicio digital o incorporar nuevas cargas de trabajo. Esta ejecución conjunta también posibilita la adopción gradual de prácticas nativas de la nube, permitiendo innovar sin interrumpir las operaciones existentes.
Para que esta transición se lleve a cabo de manera estructurada, además de una plataforma abierta y moderna, es fundamental contar con un ecosistema sólido de socios. “Más que proyectos puntuales, las empresas buscan plataformas de largo plazo, y los socios desempeñan un papel clave para adaptarlas a distintos sectores, requisitos regulatorios y estrategias de crecimiento”, señala Paulo Ceschin, director sénior del ecosistema de socios para América Latina en Red Hat. “Esta red conecta la tecnología con las necesidades reales de las organizaciones, reduce los riesgos de implementación y garantiza una modernización gradual y consistente”, añade.

A pesar de los desafíos, el valor de la virtualización sigue siendo evidente. La tecnología no ha perdido relevancia; se ha redefinido dentro de una arquitectura en evolución. Integrada a plataformas modernas y abiertas, vuelve a consolidarse como un pilar de la estrategia de TI, conectando el legado con la innovación y permitiendo que los enfoques híbridos y multicloud cumplan su promesa de agilidad, eficiencia y resiliencia, hoy y en el futuro.
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