El Storage as a Service (STaaS) o almacenamiento como servicio, una alternativa excelente para cubrir las necesidades que se nos plantean desde el negocio.
Pago por consumo: es posible ir contratando en función de las necesidades de almacenamiento que tengamos en cada momento, lo que nos permite evitar importantes inversiones periódicas, riesgos de infradimensionamiento, pago por el espacio que no estamos utilizando, etc.
Seguridad: los datos no sólo viajan sino que también se almacenan cifrados. El único punto que es necesario tener en cuenta en este caso es la localización geográfica de los datos. Si estamos sujetos a la LOPD, deberemos informar en el registro de los ficheros de datos si los mismos se encuentran en Europa, en EEUU (Safe Harbor) u otro lugar, lo que requiere en este último caso autorización del Director de la Agencia de Protección de Datos.
Redundancia: ¿qué sería de nuestras empresas si perdiéramos los datos? Sólo se me viene una palabra a la cabeza: ¡caos! Los sistemas STaaS permiten tener distintos niveles de redundancia interna (RAID X) y además entre varios centros, dotándolos de redundancia geográfica y tolerancia a caídas.
Velocidad de acceso: cada aplicación requiere una velocidad de lectura/escritura, así que ¿por qué invertir en soluciones de alto rendimiento para todas ellas? Los servicios STaaS incluyen distintas modalidades de disco (SSD, SAS, SATA) y, por ende, distintas velocidades de acceso que se amoldan a las necesidades.
Sin duda alguna, el STaaS es ya una herramienta cloud que nos permite desarrollar nuestros negocios con la tranquilidad de que los datos de nuestra empresa están seguros y con espacio disponible para crecer.









