La inteligencia artificial (IA) ya dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad concreta dentro de las organizaciones. En Chile, 8 de cada 10 empresas ya utilizan estas tecnologías, principalmente a través de proyectos piloto o en etapas iniciales de implementación, según un estudio reciente elaborado por la Asociación de Auditores Externos de Chile junto a la Facultad de Administración y Economía de la Universidad Diego Portales.
Este avance refleja el fuerte interés del sector empresarial por incorporar herramientas que permitan optimizar procesos, mejorar la productividad y potenciar la toma de decisiones. Sin embargo, el crecimiento también trae aparejados nuevos desafíos.
La ciberseguridad, en el centro de la escena
De acuerdo con el mismo informe, casi la mitad de los ejecutivos identifica a la ciberseguridad como la principal preocupación frente a la adopción de IA. El motivo es claro: a medida que estas tecnologías procesan grandes volúmenes de información, aumentan también los riesgos asociados a la protección de datos.
Para Kenneth Daniels, gerente general de Widefense, el foco debe cambiar de manera urgente. “Muchas organizaciones están acelerando la adopción de IA sin tener claridad sobre dónde está su información crítica, quién puede acceder a ella o qué datos son realmente sensibles. La IA amplifica el valor, pero también las debilidades si no existe una estrategia sólida de seguridad”, explica.
Gobernar los datos, el verdadero desafío
Antes de implementar soluciones de inteligencia artificial, las empresas necesitan comprender en profundidad su ecosistema de datos: qué información poseen, dónde se almacena, quién tiene acceso y cuáles son los activos más críticos para el negocio.
Sin esta visibilidad, las herramientas de IA pueden procesar datos sensibles de manera indebida, incrementando el riesgo de filtraciones, ciberataques o incluso incumplimientos regulatorios.
Además, la creciente adopción de servicios en la nube y la integración con proveedores externos amplían la superficie de ataque, lo que obliga a las organizaciones a reforzar sus estrategias de protección.
Cuatro claves para reducir riesgos
Desde Widefense destacan cuatro ejes fundamentales que las empresas deberían priorizar:
- Identificar y clasificar los datos críticos del negocio.
- Fortalecer la gestión de identidades y accesos, aplicando el principio de mínimo privilegio.
- Implementar un monitoreo continuo de los activos digitales.
- Evaluar los riesgos asociados a terceros y proveedores tecnológicos.
La IA exige una estrategia integral
El crecimiento de la IA no solo implica adoptar nuevas herramientas, sino también desarrollar una estrategia integral de ciberseguridad. En este contexto, la gobernanza de datos deja de ser un tema exclusivamente técnico para convertirse en un pilar estratégico del negocio.
“Las organizaciones que obtendrán mayor valor de la IA no serán las que implementen más soluciones, sino aquellas que logren primero ordenar, clasificar y proteger su información”, concluye Daniels.
Preguntas frecuentes
¿Por qué la ciberseguridad es clave en la adopción de IA?
Porque la IA procesa grandes volúmenes de datos, muchos de ellos sensibles. Sin controles adecuados, aumenta el riesgo de filtraciones, accesos indebidos y ciberataques.
¿Qué es la gobernanza de datos?
Es el conjunto de políticas, procesos y controles que permiten gestionar correctamente la información de una organización, asegurando su calidad, seguridad y disponibilidad.
¿Qué deben hacer las empresas antes de implementar IA?
Deben identificar sus datos críticos, definir quién tiene acceso a ellos, clasificarlos correctamente y establecer una estrategia sólida de protección y ciberseguridad.









