La inteligencia artificial está entrando en una nueva etapa en las empresas. Después de meses de experimentación, pruebas de concepto y proyectos piloto, el desafío ya no consiste únicamente en explorar sus posibilidades, sino en convertirlas en soluciones concretas, seguras y sostenibles para el negocio.
Esa fue una de las principales ideas que marcaron la conversación con diversos ejecutivos de Red Hat, entre ellos, Andrea Castellanos, líder comercial de Red Hat en Chile, y Jorge Payró, director regional de Cono Sur de la compañía, en el contexto del Red Hat Summit: Connect Santiago 2026, realizado el martes 27, en el Hotel Mandarín Oriental de Santiago.
Bajo el lema El poder de elegir, el encuentro reunió a líderes empresariales, especialistas tecnológicos y miembros del ecosistema para analizar cómo las organizaciones pueden desarrollar una estrategia de infraestructura preparada para la inteligencia artificial, sin perder autonomía sobre sus datos ni flexibilidad para evolucionar. La agenda incluyó presentaciones, experiencias de clientes, demostraciones y sesiones técnicas sobre IA, automatización, seguridad, virtualización e ingeniería de plataformas.
La edición santiaguina forma parte de la serie regional Red Hat Summit: Connect, que conecta a clientes, socios tecnológicos, distribuidores y proveedores de infraestructura con las principales tendencias del ecosistema global de código abierto en distintos países, incluyendo siete en América Latina.

De los pilotos a la producción: la gran brecha empresarial
Durante su presentación, Jorge Payró planteó que muchas organizaciones han avanzado en la exploración de la inteligencia artificial, pero todavía enfrentan dificultades para convertir sus iniciativas en capacidades operativas.
Entre los obstáculos identificados mencionó la falta de objetivos de negocio claramente definidos, las restricciones presupuestarias, los requerimientos regulatorios, la privacidad de los datos y las dificultades de coordinación entre las distintas áreas de las compañías.
A ello se suman las estructuras organizacionales que trabajan en silos, una situación que puede dificultar la definición de prioridades comunes y la gobernanza de las nuevas tecnologías.
Payró sostuvo que el desafío requiere una mirada que trascienda la infraestructura y alcance la cultura corporativa, el liderazgo y los procesos de toma de decisiones.
“Hace unos años hablábamos de transformación digital; hoy más bien hablamos de adaptación o adaptabilidad, esa capacidad de poder adaptarse rápidamente”, indicó.
El ejecutivo enfatizó que, antes de elegir una plataforma o desplegar un modelo, las organizaciones deben identificar qué variables del negocio quieren mejorar y qué resultados esperan obtener.
La pregunta central, por tanto, no es cuántos proyectos de IA puede desarrollar una compañía, sino cuáles generan valor, cómo se integran en sus operaciones y bajo qué condiciones pueden escalar de manera responsable.
Soberanía digital: decidir dónde viven los datos y cómo se utiliza la IA
Uno de los conceptos centrales del encuentro fue la soberanía digital, entendida como la capacidad de las organizaciones para decidir cómo administran sus datos, dónde ejecutan sus aplicaciones y qué tecnologías utilizan para desarrollar sus operaciones.
Andrea Castellanos destacó que este aspecto adquiere especial relevancia en industrias que manejan información sensible, como salud, servicios financieros y organismos públicos, donde el uso de herramientas de inteligencia artificial debe considerar exigencias de privacidad, seguridad y cumplimiento normativo.
En estos escenarios, recurrir indiscriminadamente a servicios externos de IA puede no ser suficiente. Las empresas necesitan evaluar qué información comparten, qué modelos emplean y qué controles mantienen sobre el procesamiento de sus datos.
“La libertad y el poder de elegir” son, según Castellanos, parte esencial de la estrategia tecnológica que Red Hat busca promover.
Desde esta perspectiva, las tecnologías de código abierto y las arquitecturas híbridas permiten construir entornos en los que las empresas pueden combinar infraestructura local, nube pública, múltiples nubes y procesamiento en el borde, según sus necesidades.
El objetivo no es imponer una única arquitectura, sino ofrecer alternativas para que cada organización determine qué solución resulta más adecuada para sus aplicaciones, sus datos, sus requisitos de seguridad y su presupuesto.
Esta flexibilidad también tiene una dimensión económica. Castellanos advirtió sobre el riesgo de que el uso intensivo de modelos de IA, particularmente en tareas de desarrollo de software, genere costos superiores a los previstos. La posibilidad de seleccionar modelos más pequeños y especializados, según el caso de uso, puede ayudar a mejorar el control del gasto.

Ciberseguridad: la otra cara de la aceleración tecnológica
La expansión de la inteligencia artificial también modifica el panorama de amenazas digitales. La automatización puede acelerar tanto la detección y corrección de vulnerabilidades como las capacidades de quienes buscan explotarlas.
En la conversación, Andrea Castellanos sostuvo que las organizaciones deben fortalecer sus propias capacidades para utilizar la IA como parte de sus estrategias de defensa.
“La única forma de defenderse de ataques de IA y automatizados es con IA y automatización”.
La idea apunta a una transformación en la manera de gestionar la seguridad: las empresas necesitan incorporar inteligencia, automatización y mecanismos de respuesta que les permitan actuar a una velocidad compatible con la evolución de las amenazas.
En este contexto, Jorge Payró agregó que este escenario también está cambiando la relación de Red Hat con sus clientes. Además de los responsables de infraestructura, arquitectura y tecnología, los equipos de seguridad —incluidos los CISOs— están adquiriendo mayor protagonismo en las decisiones sobre plataformas y despliegues de IA.
La seguridad, en consecuencia, deja de ser una consideración posterior a la innovación y pasa a formar parte de las condiciones necesarias para ponerla en marcha.
Lightwell y la protección del software de código abierto
Entre las iniciativas mencionadas por los ejecutivos destacó Lightwell, proyecto desarrollado por Red Hat e IBM para fortalecer la seguridad de la cadena de suministro del software de código abierto.
Su relevancia radica en un problema que afecta a buena parte de las empresas: muchas aplicaciones críticas dependen de componentes de software que necesitan mantenimiento y correcciones de seguridad continuas. Sin embargo, actualizar una aplicación empresarial a su versión más reciente puede ser costoso, complejo o arriesgado para la continuidad operativa.
En esos casos, la capacidad de identificar vulnerabilidades y facilitar correcciones para versiones que las organizaciones todavía utilizan puede contribuir a reducir la exposición al riesgo, sin obligarlas a emprender inmediatamente una modernización integral.
La iniciativa forma parte de una conversación más amplia sobre cómo proteger las bases tecnológicas sobre las que se construyen las aplicaciones empresariales y los nuevos sistemas de inteligencia artificial.
Payró también mencionó los esfuerzos de colaboración en gobernanza y seguridad de la IA, entre ellos iniciativas orientadas a acercar los requisitos legales y regulatorios a los equipos de ingeniería, así como alianzas para abordar los riesgos en diferentes capas de la infraestructura tecnológica.
El mensaje es claro: la seguridad debe acompañar todo el ciclo de vida del software y de los modelos, desde su desarrollo hasta su operación.

El código abierto como estrategia de flexibilidad
Para Red Hat, el código abierto constituye una pieza fundamental de esta estrategia porque permite construir plataformas con mayor flexibilidad y reducir la dependencia de un único entorno tecnológico.
Payró recordó la evolución de la infraestructura empresarial: desde los sistemas propietarios y monolíticos hacia Linux; posteriormente, hacia la nube, los contenedores y Kubernetes; y ahora hacia plataformas capaces de integrar inteligencia artificial en entornos híbridos.
En este recorrido, Red Hat Enterprise Linux y Red Hat OpenShift representan componentes de una propuesta que busca unificar la gestión de aplicaciones y cargas de trabajo en diferentes infraestructuras.
En esta línea, la compañía plantea que esa base común permite a los clientes decidir dónde ejecutar sus aplicaciones y cómo administrar sus datos, sin tener que adoptar necesariamente una única modalidad de infraestructura.
El desafío actual consiste en extender esa flexibilidad a la inteligencia artificial: seleccionar modelos, controlar costos, proteger la información y administrar los despliegues en función de las necesidades específicas de cada organización.
Chile: investigación y talento, con el desafío de generar impacto
Consultada sobre el avance de la inteligencia artificial en el país, Andrea Castellanos reconoció que Chile cuenta con una actividad relevante en investigación y desarrollo, pero señaló que todavía existe una brecha entre esa capacidad y la implementación de soluciones en producción.
“Nos falta ese pasito adicional: cómo realmente ponerla en ruedo y que impacte al negocio”.
La observación sitúa el foco en una etapa decisiva para la adopción tecnológica: pasar del conocimiento y la experimentación a proyectos que mejoren procesos, eleven la productividad, optimicen recursos o permitan desarrollar nuevos servicios.
Para lograrlo, las organizaciones necesitan combinar capacidades técnicas con prioridades de negocio, criterios de gobernanza, formación de equipos y una estrategia de infraestructura que permita sostener el crecimiento.
En ese sentido, el desafío no se limita a incorporar nuevas herramientas. También implica preparar a las empresas para utilizarlas, administrarlas y evaluar sus resultados de manera continua.

Everpure: resiliencia y protección del dato como base para la inteligencia artificial
La protección de la información también ocupó un lugar relevante en la conversación con Felipe Escobillana, representante comercial de Everpure para Latinoamérica, quien destacó la alianza con Red Hat y el trabajo conjunto para responder a los desafíos de los entornos contenerizados y Kubernetes.
En este contexto, explicó que soluciones como Portworx permiten gestionar y proteger los datos en infraestructuras distribuidas, fortaleciendo su resiliencia y facilitando la administración de múltiples plataformas.
“Hoy en día no solo somos almacenamiento, sino que buscamos proteger el dato”, señaló Escobellana, al enfatizar que la estrategia de la compañía apunta a cubrir todo el ciclo de protección de la información, desde su almacenamiento hasta la seguridad del ecosistema que la rodea.
El ejecutivo también destacó que la resiliencia debe entenderse como una condición básica para garantizar la continuidad operativa frente a incidentes de ciberseguridad.
En ese escenario, la inmutabilidad de los datos y la capacidad de recuperación adquieren especial importancia para reducir el impacto de los ataques. Escobellana agregó que el camino hacia la inteligencia artificial comienza con la preparación y el gobierno de los datos, de modo que la información pueda utilizarse de manera confiable y de acuerdo con los objetivos de cada organización.
En esa línea, mencionó Pure Data Intelligence como parte de la evolución del portafolio de la compañía para abordar la gestión y el gobierno del dato, en un contexto en que las nuevas exigencias regulatorias de protección de datos también están impulsando a las empresas a reforzar sus capacidades. Su participación complementó el mensaje central del encuentro: la adopción de IA requiere no solo plataformas de cómputo y modelos, sino también información protegida, bien gestionada y disponible cuando el negocio la necesita.
Red Hat Summit: Connect Santiago 2026, una agenda que conecta tecnología y negocio
El programa oficial del Red Hat Summit: Connect Santiago 2026 reflejó esa convergencia entre estrategia y aplicación práctica.
Durante la jornada se contemplaron presentaciones sobre IA, seguridad y decisiones tecnológicas, además de casos de impacto de clientes vinculados con SONDA, Microsoft y la Universidad Católica de Chile.
Las sesiones técnicas de la tarde abordaron temas como automatización de la seguridad, AIOps, observabilidad, evolución de las plataformas de virtualización, industrialización de entornos con OpenShift, ingeniería de plataformas y selección de modelos y capacidades para agentes de inteligencia artificial.
La agenda buscó conectar las discusiones estratégicas con herramientas y experiencias que permitan a los equipos técnicos evaluar cómo llevar estas tecnologías a sus propias operaciones.









