Una modificación en una de las piezas centrales de la infraestructura financiera chilena promete cambiar la forma en que distintos actores pueden operar dentro del sistema de pagos.
El Banco Central de Chile estableció nuevas condiciones para ampliar el acceso al Sistema de Liquidación Bruta en Tiempo Real (LBTR), permitiendo que determinadas entidades financieras no bancarias puedan abrir cuentas en el organismo y efectuar directamente pagos a través de esta infraestructura.
El cambio podría otorgar mayor autonomía a nuevos participantes y reducir su dependencia de bancos intermediarios. Al mismo tiempo, ingresar directamente a una infraestructura crítica supone exigencias más altas en materia de liquidez, seguridad y continuidad operacional.
Qué es el LBTR y por qué es importante
El LBTR es la infraestructura mediante la cual se liquidan pagos de alto valor entre instituciones financieras en Chile.
Su funcionamiento resulta fundamental para que las transferencias de dinero entre los distintos participantes del sistema puedan concretarse de forma segura y definitiva.
Hasta ahora, diversas entidades no bancarias necesitaban apoyarse en bancos para realizar parte de estas operaciones. Con el nuevo marco, determinadas instituciones podrán acceder directamente al sistema siempre que cumplan con los requisitos establecidos.
Entre los actores contemplados aparecen cooperativas de ahorro y crédito, empresas de depósito y custodia de valores, determinadas entidades de contraparte central, administradoras de sistemas de pago regulados por el Banco Central y participantes no bancarios de esos sistemas.
Para Jorge Oteíza, gerente de Ventas de Kuvasz Solutions, uno de los principales efectos será reducir la necesidad de recurrir a un tercero para efectuar la liquidación.
“Hoy una entidad no bancaria debe apoyarse en un banco patrocinador para liquidar en el LBTR. Ahora podrá tener su propia cuenta en el Banco Central y liquidar directamente”, explicó.
Según el especialista, esto elimina una capa de intermediación y permite que las operaciones sean liquidadas directamente en dinero del Banco Central.
Menos intermediarios y mayor autonomía
Uno de los potenciales efectos del nuevo esquema aparece en la relación entre entidades bancarias y no bancarias.
Al poder acceder directamente a la infraestructura, determinados participantes podrían reducir costos de intermediación y ganar independencia para desarrollar productos y servicios.
“Nivela la cancha: una cooperativa o un emisor de prepago deja de depender comercialmente de un banco para operar, lo que reduce costos de intermediación y le da autonomía para diseñar sus propios servicios”, sostuvo Oteíza.
El cambio se produce además en un momento de transformación del ecosistema de pagos chileno, con la incorporación de nuevos participantes y cámaras de compensación.
La posibilidad de conectarse directamente al LBTR podría, de esta manera, generar condiciones para una mayor competencia e innovación dentro de la industria financiera.
Sin embargo, los efectos no serán automáticos.
El acceso dependerá del cumplimiento de requisitos regulatorios, operacionales y prudenciales, por lo que la llegada de nuevos participantes será progresiva.
“Hay que ser realistas: la incorporación es gradual y exige cumplir requisitos prudenciales estrictos, así que los beneficios se verán en años, no en meses”, señaló Oteíza.
Acceder directamente también implica nuevas responsabilidades
La apertura del LBTR introduce al mismo tiempo un desafío: ampliar el número de entidades conectadas significa incorporar nuevos puntos de acceso a una infraestructura considerada crítica para el sistema financiero.
Por esa razón, el Banco Central plantea que el proceso debe realizarse sin comprometer la seguridad y eficiencia del sistema de pagos.
“El estándar no baja: se exigen normas de liquidez equivalentes a las de la banca y procesos formales de gestión de riesgos. Pero cada nuevo participante es también un nuevo punto de conexión a una infraestructura crítica”, explicó el ejecutivo.
Para las empresas que busquen acceder directamente al LBTR, la capacidad tecnológica será solamente una parte de las condiciones necesarias.
También deberán contar con sistemas y procesos capaces de mantener las operaciones frente a incidentes, fallas tecnológicas o situaciones de contingencia.
Tecnología de misión crítica
Entre las capacidades necesarias aparecen el monitoreo de las transacciones en tiempo real, ambientes alternativos para operar ante contingencias, procesos de certificación y mecanismos sólidos de continuidad operacional.
“Las capacidades mínimas son claras: continuidad operacional real, monitoreo transaccional en tiempo real, ambientes de contingencia y disciplina de certificación antes de tocar producción”, enumeró Oteíza.
El especialista remarcó que ingresar directamente a este tipo de infraestructura implica un cambio que excede la simple implementación tecnológica.
“Conectarse al LBTR no es un proyecto de tecnología, es asumir un estándar de misión crítica”, concluyó.
La apertura del sistema representa así un cambio estructural para el ecosistema de pagos chileno. Por un lado, puede ampliar la competencia y brindar mayor autonomía a actores que hasta ahora dependían de intermediarios. Por otro, obliga a esas organizaciones a asumir estándares operativos y de seguridad acordes con una infraestructura fundamental para el funcionamiento del sistema financiero.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el sistema LBTR de Chile?
Es la infraestructura del Banco Central mediante la cual se liquidan en tiempo real pagos de alto valor entre instituciones financieras.
¿Qué cambia con la nueva normativa?
Determinadas entidades financieras no bancarias podrán acceder directamente al LBTR y operar sin depender necesariamente de un banco patrocinador, siempre que cumplan los requisitos establecidos.
¿Qué exigencias deberán cumplir los nuevos participantes?
Deberán acreditar condiciones de liquidez, gestión de riesgos, continuidad operacional, monitoreo en tiempo real y mecanismos de contingencia, entre otros requisitos.