La economía global pierde alrededor de US$29 billones cada año como consecuencia del uso ineficiente de recursos, una cifra equivalente al 31% del PIB mundial, según el Informe sobre la Brecha de Circularidad 2026, elaborado por Circle Economy junto con Deloitte. El estudio advierte que una parte significativa de este valor podría conservarse mediante modelos de producción y consumo más circulares.
La principal fuente de pérdida está relacionada con el descarte prematuro de productos y materiales, que representa unos US$11,4 billones anuales. La moda rápida y la sustitución de dispositivos que todavía funcionan son algunos de los ejemplos señalados. Le sigue el sector energético, con pérdidas estimadas en US$9,9 billones, principalmente por energía que se disipa durante procesos de generación, transporte y calefacción.
El informe también identifica cerca de US$5,9 billones en pérdidas asociadas al deterioro o subutilización de edificios, maquinaria e infraestructura. A esto se suman unos US$1.031,5 mil millones derivados de ineficiencias durante la producción y otros US$742,9 mil millones relacionados con el desperdicio de alimentos.
Frente a este escenario, la economía circular propone mantener productos y materiales en uso durante más tiempo, reducir la generación de residuos y disminuir la necesidad de extraer nuevos recursos. Entre las estrategias se encuentran el diseño de productos más duraderos, la reparación, la reutilización, los modelos de uso compartido y la recuperación de materiales al finalizar su vida útil.
Desde Deloitte Spanish Latin America señalaron que esta transformación también representa una oportunidad para América Latina, al permitir desarrollar nuevos modelos de negocio, generar empleo y reducir la huella de carbono. El informe plantea, además, que empresas, gobiernos e inversores deberían incorporar estos factores en la evaluación de riesgos y promover modelos circulares mediante incentivos adecuados.
La edición 2026 incorpora por primera vez el concepto de “brecha de valor”, que busca cuantificar económicamente los recursos que se pierden dentro del modelo lineal. La medición complementa el indicador de circularidad global, que en la edición anterior se ubicó en 6,9%, lo que significa que el 93,1% de los materiales incorporados a la economía provenían de fuentes vírgenes.









