Dos de cada tres empresas latinoamericanas quieren tener un SOC operativo en menos de un año

El costo, la falta de especialistas y la dificultad para medir resultados aparecen entre las principales barreras para desplegar estos centros.
La creación de Centros de Operaciones de Seguridad avanza en América Latina, aunque costos, integración tecnológica y talento especializado siguen condicionando los proyectos.
La creación de Centros de Operaciones de Seguridad avanza en América Latina, aunque costos, integración tecnológica y talento especializado siguen condicionando los proyectos.
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La creación de Centros de Operaciones de Seguridad (SOC) está ganando terreno entre las empresas latinoamericanas a medida que crece la necesidad de detectar y responder con mayor rapidez a incidentes de ciberseguridad. Entre las organizaciones de la región que todavía no cuentan con uno pero planean implementarlo, el 66% espera tenerlo operativo en un plazo de entre seis y doce meses, según un estudio global de Kaspersky.

La intención de avanzar rápidamente convive, sin embargo, con una serie de barreras económicas, tecnológicas y de talento. En América Latina, el 33% de las organizaciones identifica los altos costos de inversión como uno de los principales obstáculos para poner en funcionamiento estas estructuras.

El estudio relevó a profesionales y responsables sénior de seguridad de TI de organizaciones que todavía no disponen de un SOC pero prevén desarrollar esa capacidad. Los resultados muestran que la estrategia puede variar considerablemente según el tamaño de la compañía, la complejidad de su infraestructura y el grado de tercerización previsto.

Una inversión que puede llegar a varios millones de dólares

A nivel global, el presupuesto promedio estimado para poner en marcha un SOC ronda los US$2 millones. Sin embargo, detrás de ese promedio existen diferencias importantes.

El 55% de las organizaciones prevé invertir menos de US$1 millón, mientras que aproximadamente una cuarta parte, el 24%, contempla desembolsos superiores a US$2,5 millones.

La escala de la empresa es uno de los factores que explica estas diferencias. Las organizaciones de mayor tamaño suelen operar infraestructuras más extensas, una mayor cantidad de sistemas y entornos tecnológicos más complejos, lo que incrementa tanto las necesidades de monitoreo como los recursos necesarios para administrarlos.

También influye cuánto de la operación será gestionado internamente y cuánto será delegado a proveedores externos. Por eso, la construcción de un SOC no responde a un único modelo, sino que puede combinar tecnología propia, personal interno y servicios especializados de terceros.

La mayoría busca implementarlo rápidamente

El presupuesto no es la única variable que condiciona estos proyectos. Los plazos también se convirtieron en un elemento central.

En América Latina, la mayoría de las organizaciones analizadas espera desplegar su SOC en menos de un año. Sin embargo, el 20% anticipa procesos que podrían extenderse hasta dos años.

Las compañías más grandes muestran una mayor tendencia a acelerar la puesta en funcionamiento, incluso cuando administran infraestructuras más complejas. Una alternativa es avanzar mediante implementaciones progresivas, comenzando por los activos, aplicaciones y procesos considerados más críticos antes de ampliar la cobertura.

Este enfoque permite que el SOC comience a generar capacidades operativas sin esperar a que toda la infraestructura prevista esté completamente desplegada.

El desafío no termina cuando el SOC comienza a funcionar

Disponer de las herramientas necesarias no garantiza por sí solo una operación efectiva. El 23% de las organizaciones latinoamericanas reconoce dificultades para medir la efectividad de su SOC, uno de los principales desafíos identificados por el estudio.

La evaluación puede involucrar desde variables económicas, como el retorno sobre la inversión, hasta indicadores técnicos como el tiempo medio de detección de una amenaza (MTTD) y el tiempo medio de respuesta ante un incidente (MTTR).

También aparecen dificultades vinculadas con la propia complejidad de la infraestructura. El 23% de las organizaciones señala como un reto la administración de múltiples soluciones de seguridad, mientras que el 21% menciona problemas para integrar diferentes sistemas y tecnologías.

Esta fragmentación puede convertirse en un problema cuando los equipos necesitan correlacionar alertas procedentes de distintas herramientas y transformar grandes volúmenes de información en decisiones concretas.

La falta de especialistas agrega presión

La disponibilidad de profesionales especializados es otro de los obstáculos para las organizaciones que buscan desarrollar estas capacidades.

El 18% de las compañías latinoamericanas reconoce que su personal actual no cuenta con toda la experiencia necesaria, mientras que el 24% señala dificultades para encontrar especialistas en el mercado laboral.

La combinación de escasez de talento, mayores volúmenes de información y una creciente cantidad de herramientas está llevando a las organizaciones a revisar cómo estructuran sus equipos de seguridad y qué funciones necesitan mantener internamente.

“Poner en marcha un SOC implica tomar decisiones que van mucho más allá de la tecnología”, señaló Andrea Fernández de Sola, gerente general para SOLA en Kaspersky.

Según la ejecutiva, cada organización necesita evaluar los riesgos que enfrenta, las capacidades que pretende desarrollar de manera interna y aquellas que puede complementar mediante servicios externos, además de establecer criterios para medir el funcionamiento de la operación.

De comprar tecnología a construir una capacidad de seguridad

El escenario muestra que la implementación de un SOC no consiste únicamente en incorporar nuevas soluciones de ciberseguridad. Requiere definir qué infraestructura será monitoreada, cómo se gestionarán las alertas, quién responderá ante los incidentes y mediante qué indicadores se evaluará el desempeño.

Entre las principales prácticas aparecen establecer objetivos y prioridades antes de comenzar la implementación, identificar los activos más críticos y definir métricas concretas relacionadas con detección, respuesta, incidentes contenidos y cumplimiento.

La integración entre las distintas herramientas también resulta relevante para reducir la fragmentación de información y facilitar que los equipos puedan detectar patrones o incidentes que atraviesan diferentes partes de la infraestructura.

Para aquellas organizaciones que no cuentan con suficiente personal especializado, otra posibilidad es combinar sus equipos internos con capacidades externas para determinadas funciones.

En un contexto de amenazas cada vez más frecuentes y entornos tecnológicos más distribuidos, el desafío para las empresas pasa así de incorporar herramientas aisladas a construir una operación de seguridad capaz de detectar, analizar y responder de manera sostenida.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta implementar un SOC?

A nivel global, las organizaciones relevadas prevén invertir cerca de US$2 millones en promedio, aunque el 55% contempla presupuestos inferiores a US$1 millón.

¿Cuánto demora poner en funcionamiento un SOC?

El 66% de las organizaciones latinoamericanas que planean desarrollar uno espera tenerlo operativo entre seis y doce meses. Un 20% anticipa procesos que podrían extenderse hasta dos años.

¿Cuáles son las principales dificultades para implementar un SOC?

Entre los obstáculos aparecen el costo de inversión, la dificultad para medir su efectividad, la integración de diferentes tecnologías y la falta de profesionales especializados.

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