Visita del papa León XIV a la Argentina: las estafas digitales, los deepfakes y los riesgos de ciberseguridad que hay que conocer

La llegada de León XIV movilizará a millones de personas y, además del operativo de seguridad previsto, plantea un desafío en el plano digital: estafas, suplantaciones de identidad, deepfakes y desinformación podrían aprovechar la enorme expectativa que genera el acontecimiento.
Los deepfakes permiten generar videos y audios falsos que imitan la voz y la imagen de figuras públicas.
Los deepfakes permiten generar videos y audios falsos que imitan la voz y la imagen de figuras públicas.
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La visita del papa León XIV a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, será uno de los acontecimientos de mayor convocatoria del año. Con actividades programadas en Buenos Aires, Córdoba y Luján, el evento no solo representa un desafío logístico y de seguridad física, sino también un escenario que podría ser aprovechado por los ciberdelincuentes.

La expectativa por conocer los detalles de las celebraciones, conseguir información sobre los accesos, consultar horarios o seguir las transmisiones en vivo genera un contexto propicio para la aparición de distintas amenazas digitales. Campañas de phishing, páginas web fraudulentas, códigos QR maliciosos y robos de información son algunas de las modalidades que podrían utilizarse para engañar a los fieles y a quienes participen de las actividades.

En este escenario, la inteligencia artificial agrega una nueva dimensión al problema: permite desarrollar engaños más sofisticados, personalizados y difíciles de identificar.

Phishing, sitios falsos y códigos QR: las estafas que podrían aparecer

Uno de los principales riesgos está relacionado con la circulación de información falsa sobre la visita papal. Los ciberdelincuentes pueden aprovechar la necesidad de los usuarios de conocer la agenda, los lugares de encuentro y las condiciones de acceso para distribuir enlaces fraudulentos a través de correos electrónicos, mensajes de WhatsApp, redes sociales y anuncios.

Entre las posibles estafas se encuentran las páginas que imitan sitios oficiales y solicitan datos personales, credenciales de acceso o información financiera bajo el supuesto de gestionar inscripciones, acreditaciones o entradas.

También podrían aparecer supuestas campañas de donaciones solidarias, colectas para organizaciones religiosas o pedidos de colaboración económica vinculados con la llegada del Pontífice. En estos casos, los atacantes pueden utilizar nombres, imágenes y logotipos de instituciones legítimas para generar confianza.

Otra modalidad que merece atención es el uso de códigos QR fraudulentos. Estos podrían distribuirse mediante carteles, publicaciones digitales o mensajes que prometan información sobre los eventos, mapas de acceso o transmisiones exclusivas. Al escanearlos, los usuarios podrían ser redirigidos a sitios diseñados para robar información, descargar archivos maliciosos o solicitar pagos.

La recomendación es verificar siempre que las comunicaciones provengan de canales institucionales y evitar ingresar información personal o bancaria en páginas a las que se accede desde enlaces recibidos de fuentes desconocidas.

Los atacantes pueden crear sitios que imitan canales oficiales para robar datos personales y financieros.
Los atacantes pueden crear sitios que imitan canales oficiales para robar datos personales y financieros.

Inteligencia artificial y deepfakes: una nueva dimensión de la desinformación

El avance de la inteligencia artificial generativa amplía considerablemente las posibilidades de los atacantes. Actualmente, existen herramientas capaces de producir imágenes, videos y audios falsos con un nivel de realismo que puede dificultar su identificación, incluso para usuarios con experiencia digital.

En el contexto de la visita de León XIV, estas tecnologías podrían utilizarse para imitar la voz o la imagen del Papa, de funcionarios públicos, representantes de la Iglesia y otras figuras relacionadas con la organización.

Por ejemplo, un video falso podría mostrar al Pontífice anunciando un cambio de último momento en la agenda, solicitando donaciones o transmitiendo un mensaje que nunca pronunció. También podrían circular audios manipulados con supuestas instrucciones sobre accesos, modificaciones de horarios o recomendaciones de seguridad.

Los deepfakes representan un riesgo particular porque no solamente pueden utilizarse para cometer fraudes económicos, sino también para instalar información falsa, generar confusión y afectar la confianza en las instituciones.

En un acontecimiento masivo, donde miles de personas buscan información en tiempo real, la velocidad de propagación de estos contenidos puede multiplicar sus consecuencias. Una publicación falsa sobre la suspensión de una actividad, por ejemplo, podría provocar movimientos innecesarios de personas o alterar la organización de los asistentes.

Por eso, antes de compartir un video, audio o comunicado llamativo, es fundamental comprobar si fue publicado por fuentes oficiales y si otros medios confiables confirmaron la información.

Cómo reconocer una comunicación o transmisión fraudulenta

La suplantación de sitios y perfiles oficiales es otra de las estrategias que podrían intensificarse durante estos días. Las páginas falsas pueden reproducir casi exactamente el diseño de una plataforma legítima, mientras que los perfiles fraudulentos pueden utilizar fotografías, nombres y logotipos de instituciones religiosas o gubernamentales.

Para reducir los riesgos, es importante prestar atención a algunas señales:

  • Direcciones web sospechosas: revisar cuidadosamente el dominio y evitar enlaces con errores ortográficos, extensiones inusuales o nombres que imitan a los oficiales.
  • Solicitudes de información sensible: desconfiar de páginas que pidan contraseñas, datos bancarios o información personal innecesaria.
  • Mensajes urgentes: los avisos que exigen actuar inmediatamente, realizar pagos o confirmar datos suelen ser un recurso habitual de ingeniería social.
  • Códigos QR desconocidos: verificar su procedencia antes de escanearlos y comprobar la dirección de destino antes de abrirla.
  • Transmisiones en vivo: consultar los canales oficiales de la Iglesia, los organismos públicos y los medios reconocidos, en lugar de ingresar a enlaces compartidos por cuentas desconocidas.

La disponibilidad de una transmisión o un supuesto acceso exclusivo no garantiza su legitimidad. La verificación de la fuente debe ser siempre el primer paso.

Qué precauciones deberían tomar quienes asistan a los eventos

Quienes participen de las celebraciones también deben considerar su seguridad digital. En lugares con grandes concentraciones de personas, la conectividad puede convertirse en un recurso atractivo para los atacantes.

Una de las principales recomendaciones es evitar conectarse a redes Wi-Fi públicas desconocidas, especialmente cuando no requieren contraseña o imitan el nombre de una red oficial. Estas conexiones podrían utilizarse para interceptar información o dirigir a los usuarios hacia páginas fraudulentas.

También conviene mantener actualizados los dispositivos, utilizar contraseñas robustas, activar la autenticación multifactor y evitar realizar operaciones bancarias desde redes abiertas.

Otra precaución importante es limitar la información personal que se comparte en redes sociales. Publicar fotografías que permitan identificar ubicaciones en tiempo real, mostrar credenciales de acceso o divulgar datos sobre los movimientos propios y familiares puede generar oportunidades para distintas modalidades de fraude.

Organismos públicos, empresas y proveedores tecnológicos deberán proteger sus sistemas frente a posibles ciberataques.
Organismos públicos, empresas y proveedores tecnológicos deberán proteger sus sistemas frente a posibles ciberataques.

El desafío para organismos y empresas involucrados

Los riesgos no se limitan a los asistentes. La organización de un acontecimiento de esta magnitud involucra a organismos públicos, instituciones religiosas, proveedores tecnológicos, empresas de telecomunicaciones, medios de comunicación y prestadores de servicios.

Estos actores pueden convertirse en objetivos de campañas de phishing dirigido, robo de credenciales, ataques de ransomware, interrupciones de servicios y accesos no autorizados a sus sistemas.

Además, la coordinación entre múltiples organizaciones implica intercambiar información operativa, bases de datos, comunicaciones y documentación. Si estos procesos no cuentan con controles adecuados, pueden abrir nuevas superficies de ataque.

Por eso, resulta fundamental reforzar los mecanismos de autenticación, monitorear los sistemas, realizar copias de seguridad, establecer protocolos de respuesta ante incidentes y capacitar al personal para reconocer intentos de ingeniería social.

La suplantación de proveedores, autoridades o integrantes de los equipos organizadores también merece atención. Un mensaje aparentemente legítimo que solicite modificar una cuenta bancaria, compartir documentación o habilitar un acceso puede convertirse en la puerta de entrada de un ataque.

La inteligencia artificial cambia las reglas de la ciberseguridad

La visita de León XIV también permite observar un fenómeno más amplio: la transformación del escenario de ciberseguridad a partir del uso de inteligencia artificial por parte de los atacantes.

Estas herramientas permiten automatizar la creación de mensajes fraudulentos, mejorar la redacción de campañas de phishing, traducir comunicaciones a distintos idiomas y personalizar los engaños según el perfil de cada víctima. También facilitan la generación de identidades falsas y contenidos audiovisuales manipulados.

Esto reduce algunas de las barreras técnicas que tradicionalmente dificultaban la ejecución de determinados ataques y aumenta la velocidad con la que pueden desarrollarse nuevas campañas.

La problemática tiene, además, un vínculo particular con el propio León XIV. En su primera encíclica, Magnifica humanitas, el Pontífice reflexiona sobre los desafíos que plantea la inteligencia artificial y la necesidad de que su desarrollo y utilización mantengan a la persona humana en el centro.

En definitiva, la llegada del Papa a la Argentina no solo pondrá a prueba la capacidad de organización y seguridad de las instituciones, sino también la preparación de la sociedad frente a las amenazas digitales. En un contexto donde las imágenes, las voces y los mensajes pueden ser generados artificialmente, verificar la información, proteger los datos personales y desconfiar de las solicitudes inesperadas serán medidas esenciales para evitar que la expectativa por un acontecimiento histórico se convierta en una oportunidad para los ciberdelincuentes.

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