Ipsos presenta “Predictions 2026”: la inteligencia artificial, entre el optimismo social y el mayor temor global

El informe global Predictions 2026 de Ipsos revela que, aunque el optimismo social crece a nivel mundial, la inteligencia artificial se consolida como el principal factor de tensión para el próximo año: genera expectativas de progreso e innovación, pero también un fuerte temor a la pérdida de empleos y a la aceleración de los cambios económicos y sociales.
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La inteligencia artificial emerge como uno de los grandes protagonistas de 2026: mientras impulsa expectativas de innovación y crecimiento, también concentra los mayores temores sociales vinculados al empleo y la economía, según el estudio global Predictions 2026 de Ipsos.
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La inteligencia artificial vuelve a ocupar un lugar central en la agenda global. Así lo confirma la nueva edición del estudio “Predictions 2026”, elaborado por Ipsos en 30 países, que analiza cómo la ciudadanía evalúa el presente y proyecta el futuro inmediato. En un contexto marcado por la recuperación del ánimo social tras años de incertidumbre, la IA aparece como uno de los principales factores de esperanza, pero también como una de las mayores fuentes de preocupación, especialmente en términos de empleo, economía y transformación social.

El informe revela que el 71% de la población mundial inicia 2026 con optimismo, convencida de que será un año mejor que el anterior. Sin embargo, este clima positivo convive con tensiones estructurales: el 48% prevé una posible recesión, el 39% teme un colapso bursátil y, en lo que respecta a la tecnología, el 67% cree que la inteligencia artificial provocará la pérdida de empleos. Al mismo tiempo, un 43% reconoce que la IA también generará nuevas oportunidades laborales, lo que evidencia una percepción ambivalente frente al avance acelerado de estas tecnologías.

Inteligencia artificial y empleo: el gran dilema de 2026

Uno de los ejes más relevantes del estudio de Ipsos está vinculado al impacto de la inteligencia artificial en el mundo del trabajo. La automatización, los sistemas generativos y el uso creciente de algoritmos en múltiples industrias generan expectativas contrapuestas. Para una amplia mayoría de la población, la IA es vista como una amenaza directa a la estabilidad laboral, especialmente en tareas administrativas, operativas y de servicios.

Este temor no es aislado. Se combina con una sensación de fragilidad económica global: aunque el 49% cree que la economía mundial se fortalecerá en 2026, el resto se mantiene escéptico. En este escenario, la IA actúa como un acelerador de cambios que muchas personas perciben como inevitables pero difíciles de controlar. El debate ya no gira solo en torno a la adopción tecnológica, sino a la velocidad de la transformación y a la capacidad de los sistemas educativos, las empresas y los gobiernos para acompañarla.

Desde Ipsos señalan que esta dualidad define buena parte del clima social actual. “Predictions for 2026 nos muestra que, incluso en contextos de volatilidad, las personas buscan recuperar previsibilidad y construir nuevas formas de bienestar”, explica Martín Tanzariello, Gerente de Marketing y Comunicaciones de Ipsos Argentina. En ese sentido, la inteligencia artificial aparece como una variable clave para entender las expectativas y ansiedades que atraviesan a la sociedad.

Entre la innovación y el miedo: el 67% de la población mundial cree que la IA provocará pérdida de empleos, de acuerdo con el informe Predictions 2026.
Entre la innovación y el miedo: el 67% de la población mundial cree que la IA provocará pérdida de empleos, de acuerdo con el informe Predictions 2026.

IA, productividad y nuevas oportunidades

A pesar de los temores, el estudio también deja en claro que la inteligencia artificial no es percibida únicamente como una amenaza. Casi la mitad de los encuestados reconoce su potencial para crear nuevos empleos, mejorar la productividad y habilitar formas de trabajo más flexibles. Esta visión es especialmente fuerte entre los sectores más jóvenes y entre quienes ya conviven con herramientas de IA en su vida laboral cotidiana.

La percepción social sugiere que 2026 será un año de transición: mientras algunas ocupaciones tienden a desaparecer o transformarse, surgen nuevos roles vinculados al desarrollo, entrenamiento, control y uso estratégico de sistemas de inteligencia artificial. La clave, según el estudio, estará en la capacidad de adaptación, la formación continua y el acceso equitativo a estas tecnologías.

Un contexto global de incertidumbre tecnológica

El avance de la IA no se da en el vacío. Forma parte de un escenario global atravesado por múltiples riesgos. En materia de seguridad, el 29% de los encuestados considera probable que su país sufra un ataque terrorista, mientras que el 46% cree que la seguridad interna empeorará. Además, el 59% espera protestas masivas o disturbios sociales, un dato que refuerza la idea de un mundo en tensión, donde la tecnología puede ser tanto una herramienta de progreso como un factor de conflicto.

En paralelo, el cambio climático sigue siendo una preocupación dominante: el 69% anticipa más fenómenos climáticos extremos y el 80% cree que las temperaturas seguirán aumentando. En este contexto, la inteligencia artificial también aparece como una posible aliada, ya sea para optimizar recursos, mejorar la gestión energética o anticipar desastres naturales, aunque estas aplicaciones aún no logran equilibrar el peso del temor laboral en la percepción pública.

Argentina: expectativas altas y mirada crítica sobre la IA

El capítulo argentino de “Predictions 2026” muestra un escenario particular. Si bien el 68% considera que 2025 fue un mal año para el país, el optimismo hacia el futuro es notablemente más alto que el promedio global. El 83% de los argentinos cree que 2026 será mejor, y el 70% afirma que se recuperará la confianza en el futuro a largo plazo.

En relación con la inteligencia artificial, este rebote emocional convive con inquietudes similares a las del resto del mundo. La sociedad argentina observa el avance de la IA con interés, pero también con cautela, especialmente en un contexto económico frágil y con alta sensibilidad al empleo. Al mismo tiempo, se refuerza la búsqueda de bienestar personal: más tiempo con familia y amigos, más ejercicio y una intención creciente de reducir el uso de redes sociales, una paradoja en plena era de la automatización y los algoritmos.

“Argentina muestra un notable rebote emocional: crece la confianza en el futuro y se consolida la idea de un 2026 más favorable”, destaca Rosario Espinosa, Chief Client Officer de Ipsos Argentina. Para gobiernos, empresas tecnológicas y organizaciones, este clima representa una oportunidad, pero también un desafío: cómo integrar la inteligencia artificial de manera responsable, inclusiva y alineada con las expectativas sociales.

IA como termómetro del futuro

El estudio “Predictions 2026” confirma que la inteligencia artificial se ha convertido en un verdadero termómetro del futuro. Resume esperanzas de progreso, eficiencia e innovación, pero también concentra miedos profundos sobre el trabajo, la estabilidad económica y el rol de las personas en un mundo cada vez más automatizado. En el inicio de 2026, la pregunta ya no es si la IA seguirá avanzando, sino cómo las sociedades elegirán convivir con ella.

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