Durante décadas, la historia de Counter estuvo atada al efectivo. La compañía argentina creció vendiendo, reparando y manteniendo máquinas para contar y clasificar billetes. Sobrevivió a la hiperinflación, la convertibilidad, la crisis de 2001 y sucesivas transformaciones de la economía local. Pero cuando su propio mercado comenzó a achicarse, tomó una decisión más radical que adaptarse: salir a buscar el próximo negocio.
El resultado fue la creación de una unidad dedicada a la robótica y una alianza con PUDU Robotics, compañía china especializada en robots de servicios comerciales, que ya distribuyó más de 130.000 unidades y tiene presencia en más de 85 países y regiones.
Detrás de la transformación está Nora Palacios, cofundadora de Counter, quien a los 69 años impulsó una de las mayores reconversiones de la compañía desde su nacimiento.
“El efectivo tiende a desaparecer y nosotros no podíamos desaparecer con el efectivo”, explicó Palacios en diálogo con ITSitio.
De fabricar una contadora argentina a sobrevivir con el servicio técnico
La historia comenzó antes de Counter. Palacios ingresó en 1978 a una importadora que comercializaba las primeras máquinas contadoras de billetes. Eran equipos todavía rudimentarios: se trababan, rompían billetes y requerían un fuerte componente de asistencia técnica.
Su marido, Rodolfo Carlés, trabajaba en el área técnica de aquella compañía. Cuando la importadora cerró, en 1984, la pareja recibió la posibilidad de continuar con una parte del negocio.
“Tuvimos un período en el que quisimos fabricar. Hicimos la primera máquina contadora de billetes nacional, pero era muy difícil en este país sostenerse fabricando, más cuando veníamos solamente de nuestro trabajo, sin ningún respaldo fuerte”, recordó Palacios.
El proyecto sufrió rápidamente el impacto de la economía argentina. En 1986 tuvieron que cerrar aquella primera estructura y se mantuvieron principalmente gracias al servicio técnico. Counter encontró una nueva oportunidad en 2002, con la recuperación posterior al corralito y una mayor disponibilidad de equipamiento proveniente de China. La empresa comenzó entonces una segunda etapa, cada vez más concentrada en máquinas contadoras y clasificadoras de billetes.
El salto más fuerte llegó alrededor de 2015, cuando aumentó la demanda de equipos capaces de procesar mayores cantidades de efectivo. De una estructura inicial de dos personas, la compañía pasó a tener actualmente 27 empleados, tres locales propios y una flota de 14 vehículos, con la que brinda soporte técnico en distintos puntos del país.
Ese crecimiento consolidó una característica que Palacios considera central para entender el nuevo capítulo de la empresa. Counter no se limitó a comercializar equipamiento, sino que construyó su negocio alrededor del mantenimiento y el servicio posventa.
“Somos especialistas en mantener una marca, en defenderla, protegerla y atenderla. Entendemos que el cliente que pone miles de dólares en un producto tiene que tenerlo funcionando. Ese producto no puede estar detenido”, afirmó.

Cuando el efectivo empezó a perder terreno
El modelo funcionó durante décadas. Hasta que Counter comenzó a detectar un cambio que ya no parecía coyuntural. Según Palacios, durante 2024 se hizo evidente una caída del movimiento relacionado con el efectivo, una tendencia que observaban también fuera de Argentina. Para una compañía construida alrededor de ese mercado, la señal obligaba a pensar más allá del siguiente producto.
“Creímos que iba a durar un poco más, pero no fue así. Necesitábamos mirar otro negocio, algo que nos hiciera permanecer”, contó. La búsqueda no tenía un destino predeterminado. Counter quería seguir dentro del mundo tecnológico, pero Palacios descartaba convertirse simplemente en un vendedor de servidores o computadoras. El nuevo producto, aseguró, tenía que convencerla.
La respuesta apareció durante una feria industrial en Düsseldorf, Alemania. Después de recorrerla sin encontrar una alternativa que la entusiasmara, entró en el pabellón dedicado a robótica. Allí conoció los equipos de PUDU.
“A mí los productos me tienen que enamorar para poder comercializarlos. Entramos en el pabellón de robótica y allí estaban estos robots. Sentí que los conocía de toda la vida”, relató.
La decisión fue rápida. Las conversaciones con PUDU avanzaron durante los meses siguientes y en abril Counter realizó su primera compra. Los primeros robots llegaron entre mayo y junio y la compañía ya concretó un segundo pedido.
Una nueva empresa dentro de una empresa de 40 años
Incorporar robots no significaba simplemente agregar productos al catálogo. Counter decidió separar la nueva actividad de su estructura comercial tradicional y crear una unidad específica de robótica.
Mientras avanzaban las negociaciones con PUDU, comenzó la capacitación del equipo. Cinco integrantes de Counter viajaron a Shenzhen, China, donde se encuentra la sede de PUDU, para formarse durante aproximadamente diez días en configuración, programación y operación de los equipos.
“Necesitábamos tener una unidad de robótica. No podíamos mezclar agentes de venta de un sistema con agentes de venta de otro. Tienen que estar entrenados y perfectamente compenetrados con los productos que van a mostrar”, explicó Palacios.

Amaya Dai, Sales Manager de PUDU Robotics, destacó precisamente esa decisión de invertir antes de que el mercado argentino alcance una adopción masiva. Según explicó, el equipo enviado a China recibió formación sobre configuración, programación y manipulación de los robots, mientras PUDU acompaña a Counter en las etapas de preventa, servicio y posventa.
De hospitales y aeropuertos a restaurantes
La primera demanda que Counter está encontrando en Argentina no está centrada en robots humanoides ni en escenarios futuristas. El mayor interés está en una tarea mucho más cotidiana: limpiar.
“La parte de limpieza es la más fuerte, es la que está generando mayores consultas. Podemos hablar de sanatorios, hospitales, escuelas y aeropuertos”, explicó Palacios.
La compañía también trabaja con robots colaborativos orientados a gastronomía y servicios. En un restaurante, por ejemplo, pueden transportar pedidos hasta las mesas o recoger elementos para reducir parte de los desplazamientos del personal.
Para Counter, la ecuación cambia según el uso. Un robot adquirido principalmente como herramienta publicitaria puede requerir más tiempo para recuperar la inversión, mientras que aquellos incorporados a tareas diarias tienen una utilización mucho más intensiva.

“Va a depender mucho del ROI, de lo que cada uno pretenda sacar del robot. El que lo necesite para el día a día, por ejemplo en un restaurante para ayudar a los mozos, va a tener un ROI mucho más rápido. Y en limpieza, el ROI va a ser rapidísimo”, sostuvo Palacios.
La siguiente apuesta será avanzar hacia robots cuadrúpedos. Counter prevé incorporarlos a su oferta para aplicaciones vinculadas con logística y seguridad. Entre los usos que analiza se encuentran el transporte de cargas y el acompañamiento de personal de vigilancia en recorridos o inspecciones.
PUDU acelera su apuesta por América Latina
La llegada de Counter al negocio coincide con una etapa de expansión regional de PUDU Robotics.
Dai explicó que la compañía comenzó a trabajar en América Latina alrededor de 2021 y que los primeros años estuvieron condicionados por la pandemia. El crecimiento, señaló, comenzó a acelerarse desde 2024. Según la ejecutiva, el conocimiento de la robótica y de la propia marca aumenta entre empresas de la región. PUDU, además, prepara para septiembre su primera conferencia regional de distribuidores en Panamá.
La expansión latinoamericana forma parte de una estrategia global que abarca robots para entrega y servicios, limpieza comercial, logística industrial y soluciones integradas con inteligencia artificial.
Para PUDU, el desafío no termina con colocar equipos en un nuevo mercado. Dai señaló que los distribuidores locales cumplen un papel relevante en la educación de potenciales clientes y en la construcción de capacidades de preventa y posventa.
Robots para complementar, no reemplazar
El desembarco de estas tecnologías abre inevitablemente otra discusión: qué ocurre con los trabajadores cuando una máquina puede asumir parte de sus tareas.
Dai puso como ejemplo los robots de limpieza. Estos equipos pueden encargarse de buena parte de la limpieza de pisos, mientras las personas concentran su tiempo en trabajos que requieren mayor precisión o intervención manual, como vidrios, superficies verticales, mesas o baños. “Los robots de limpieza no son para reemplazar a las personas, son para ayudarlas”, remarcó.
Palacios comparte esa visión y considera que la adopción dependerá, en buena medida, de que las empresas dejen de pensar al robot como un sustituto directo de un empleado. La tecnología, planteó, permite redistribuir tareas. Mientras un equipo autónomo limpia pisos, por ejemplo, un trabajador puede ocuparse de otras actividades que la máquina no puede realizar.
Esa convivencia entre personas y máquinas es también parte de la apuesta que Counter está haciendo sobre su propio futuro. Palacios estima que lo que hoy todavía genera sorpresa comenzará a volverse cotidiano en Argentina entre 2027 y 2028. No espera, sin embargo, una transformación instantánea.
“Los que somos emprendedores de toda la vida entendemos que nada se construye de hoy para mañana”, afirmó.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el principal negocio histórico de Counter?
Counter se especializó durante décadas en soluciones para la gestión del efectivo, incluyendo máquinas contadoras y clasificadoras de billetes y su correspondiente servicio técnico. La robótica constituye una nueva unidad de negocio con la que busca diversificar su actividad.
¿Qué tipo de robots está llevando Counter al mercado argentino?
La oferta inicial se concentra principalmente en robots de limpieza y robots colaborativos para servicios y gastronomía. La empresa también prepara la incorporación de cuadrúpedos para aplicaciones vinculadas con logística y seguridad.
¿En qué sectores ven mayor potencial para la robótica en Argentina?
Counter está recibiendo especialmente consultas por soluciones de limpieza para espacios como hospitales, sanatorios, escuelas y aeropuertos. También identifica oportunidades en gastronomía, logística, seguridad y otros entornos de servicios.









