El satélite ATENEA alcanza los 70.000 km y logra una comunicación inédita para Argentina

El nanosatélite argentino ATENEA logró establecer comunicación a una distancia récord de 70.000 kilómetros de la Tierra, superando las expectativas de la misión. El hito, confirmado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), marca un avance clave para el desarrollo de tecnología espacial nacional y abre nuevas posibilidades para futuras misiones en el espacio profundo.
El satélite argentino ATENEA envía datos clave desde el espacio profundo.
El satélite argentino ATENEA envía datos clave desde el espacio profundo.
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El desarrollo espacial argentino sumó un nuevo hito histórico. El satélite ATENEA logró establecer comunicación a más de 70.000 kilómetros de la Tierra, convirtiéndose en el objeto construido en el país que alcanzó el mayor rango de transmisión de datos en el espacio profundo.

El primer contacto con el satélite se registró a las 00:58 del jueves 2 de abril, apenas segundos después de su liberación, cuando ATENEA se encontraba a más de 40.000 kilómetros de distancia. El dato sorprendió incluso a los propios ingenieros del proyecto, ya que la señal llegó antes de lo previsto en la secuencia de la misión.

Horas más tarde, a las 9:00 de la mañana, el satélite alcanzó los 70.000 kilómetros de distancia, logrando sostener la comunicación de manera estable. Este punto era uno de los objetivos centrales del proyecto: demostrar que la infraestructura argentina es capaz de operar en condiciones de espacio profundo.

El ingeniero Luis López, líder del desarrollo del segmento terreno y del concepto operativo, destacó la importancia del logro: recibir datos a esa distancia confirma que el sistema funcionó de manera exitosa y marca un récord para el país.

Atenea, microsatélite argentino que acompañó la misión Artemis II de la NASA alrededor de la Luna (Conae)
Atenea, microsatélite argentino que acompañó la misión Artemis II de la NASA alrededor de la Luna (Conae)

Un nanosatélite con ambición de espacio profundo

ATENEA fue lanzado el 1 de abril como carga secundaria en la misión Artemis II, una de las iniciativas más ambiciosas de exploración espacial de la actualidad. Se trata de un CubeSat 12U de apenas 20 x 20 x 30 centímetros, diseñado y construido íntegramente en Argentina.

A pesar de su tamaño compacto, el satélite tiene un objetivo técnico desafiante: validar la capacidad de comunicación a distancias inéditas para el país. Este tipo de misiones resulta clave para el futuro de la exploración espacial, ya que permite probar tecnologías a menor costo y con mayor flexibilidad.

La secuencia de la misión se desarrolló según lo planificado. Cinco horas después del lanzamiento, el satélite fue liberado y activó automáticamente sus sistemas. En ese momento, se encendió la computadora de a bordo y comenzaron las maniobras de estabilización.

Sin embargo, el momento más crítico —el primer contacto— resultó ser más sencillo de lo esperado. Según López, el equipo anticipaba dificultades para captar la señal inicial, pero la comunicación se estableció casi de inmediato.

Qué datos envía ATENEA

Desde su activación, ATENEA comenzó a transmitir información clave para evaluar su funcionamiento. Estos datos son recibidos por las estaciones de la CONAE y permiten monitorear en tiempo real el estado del satélite.

Entre los principales parámetros enviados se incluyen:

  • Nivel de carga de las baterías
  • Tensiones y corrientes eléctricas
  • Temperaturas internas
  • Orientación respecto al Sol
  • Estado de los experimentos a bordo

Esta información forma parte de la telemetría, es decir, los datos que permiten conocer la “salud” del satélite. Según explicó López, la recepción de estos paquetes confirma que todos los sistemas funcionan correctamente.

La etapa clave: análisis y validación

Tras el éxito inicial, el proyecto entró en una nueva fase centrada en el análisis detallado de los datos. Durante las próximas semanas, los equipos técnicos evaluarán el rendimiento de cada subsistema y la calidad de las comunicaciones en condiciones de alta exigencia.

Este proceso es fundamental para validar las capacidades tecnológicas desarrolladas en el país. No solo se trata de comprobar que el satélite funciona, sino de entender cómo se comporta en un entorno complejo como el espacio profundo.

Además, la misión permite poner a prueba toda la cadena operativa: desde el seguimiento del satélite hasta la recepción, procesamiento y gestión remota de los datos.

Un hito para la industria espacial argentina

El logro de ATENEA representa un avance significativo para el ecosistema tecnológico argentino. La capacidad de comunicarse a 70.000 kilómetros abre nuevas posibilidades para futuras misiones, incluyendo exploraciones más allá de la órbita terrestre.

En un contexto donde la industria espacial global avanza hacia misiones cada vez más complejas, el desarrollo de tecnología propia resulta estratégico. Proyectos como ATENEA no solo fortalecen el conocimiento local, sino que también posicionan a Argentina como un actor relevante en el ámbito internacional.

Con este hito, el país demuestra que es posible diseñar, construir y operar sistemas capaces de enfrentar los desafíos del espacio profundo. Y aunque aún queda trabajo por delante, el primer gran paso ya está dado: ATENEA no solo llegó lejos, sino que también logró hacerse escuchar desde una distancia récord.

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