El rol de la inteligencia artificial en la gestión de redes

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La necesidad de llevar capacidad cognitiva al network management surgió a partir del nuevo rol de las redes, que ya no se destinan únicamente a transportar datos entre computadoras, sino que al perfilarse como la infraestructura de IoT, deben resolver problemas en forma inteligente, ya sea para optimizar recursos, prevenir fallas o detectar comportamientos. Marcelo Muñoz, cofundador de Itokii (empresa de networking enfocada en IoT), lo ilustra con una anécdota: “Una importante empresa de logística y correo privado se encargaba de enviar a un fabricante de notebooks equipos que requerían reparación, para luego recibirlos reparados y devolverlos a sus dueños. Al cabo de un tiempo, la empresa de logística le propuso al fabricante trasladar a sus técnicos y repuestos a su centro de distribución, para eliminar los tiempos de envío y devolución de productos, y mejorar la satisfacción del cliente. Imaginemos ahora que la red es la empresa de logística. Hay necesidades de negocios, personales, sociales cuya demanda crece día a día y eso genera una tensión que impulsa a los desarrolladores de tecnología a innovar y buscar la forma de estar más cerca de esas necesidades”.

BENEFICIOS PARA LAS REDES

El “balance de poder” entre los dispositivos de cómputo conectados a una red se mueve -tal como lo describe Muñoz- en forma pendular: inicialmente había una centralización total; las redes sólo transportaban datos desde grandes computadoras a terminales “bobas”. Luego se descentralizó y aparecieron los esquemas distribuidos, con servidores de función específica (bases de datos, finanzas, reporting, etc.). De pronto todo pasó a estar en la nube. Al poco tiempo se dijo “no todo”, y aparecieron las nubes híbridas. “Por último -completa el hombre de Itokii- aparecieron las ‘cosas’ y se conectaron a las redes con fines de entretenimiento, sociales, científicos, educativos, y más. Llegaron para quedarse, aparecieron nuevos modelos, mejores experiencias de usuario… pero, ¿están preparadas las redes para soportar estos nuevos modelos, para manejar miles de millones de dispositivos con una diversidad de datos nunca antes vista? La respuesta es NO”.

Pero así como el cerebro humano tiene como virtud una plasticidad que lo hace notablemente adaptable, también las redes se adaptan continuamente a nuevos escenarios, gracias a miles de desarrolladores y diseñadores de tecnologías que la dotan de nuevas habilidades. Continúa Muñoz: “Escuchamos hoy en día mucho sobre las criptomonedas. Más allá de la ‘timba’ que ofrecen, su importancia es la famosa cadena de bloques que está detrás, cambiando la forma de hacer transacciones digitales, ofreciendo un sistema de generación de confianza más poderoso que cualquier contrato que podamos firmar. La red vuelve a ser protagonista. Pero para que cumpla bien su rol no alcanza sólo con el transporte de datos, hay que darle capacidad de cómputo. Por eso muchos fabricantes de equipos de red están dándole esa capacidad a sus equipos, para que además de transportar, puedan detectar comportamientos, prevenir fallas, evitar filtraciones o accesos no deseados, analizar todo lo que pasa por esos puertos para tomar decisiones que beneficien a los usuarios”.

REDES EN LA ERA COGNITIVA

“No terminó aún la transformación/era digital, que ya estamos hablando de la era cognitiva”, destaca el cofundador de Itokii. “Dotar de inteligencia artificial a todos los componentes de la red será fundamental para atender las necesidades de hoy en día y del futuro cercano de forma eficiente. Internet así como la conocemos y usamos hoy es ‘Crónica de una muerte anunciada’”.

Muñoz asegura que los fabricantes de equipos de red están modificando o rehaciendo sus equipos para ir a un esquema de arquitectura abierta o semiabierta. Los partners deberán capacitarse en “neuro-networking” para seguir revendiendo equipos de red que próximamente incorporarán componentes de IA y aprendiendo a configurarlos con el soporte de la marca. “Creo que esta vez -augura Muñoz- esto no será suficiente y el canal que quiera implementar soluciones de IA tendrá que pensar en modificar su ADN,  agregando nuevas capacidades y habilidades que hasta hoy no tenía o necesitaba usar. Recursos de programación, analistas y personas capacitadas en areas que hasta hoy no se veían mucho en nuestro rubro, como programación neurolingüística, sistemas expertos, redes neuronales y otros. IoT es una buena forma de entrar gradualmente a ese mundo”.

CRECER O MORIR

“La red que no incorpore capacidades cognitivas se muere o queda aislada”, sentencia Muñoz. “Se cumple el viejo dicho de que el más fuerte no es el que tiene el garrote sino el que tiene la información. Es impresionante cómo vamos a hablar de la nueva Internet o las nuevas redes con capacidades cognitivas, como hablamos de las personas, equipos o grupos de trabajo, cada vez más emparentados”.

El cofundador de Itokii describe un escenario en el que cada componente de red se vale de componentes de IA para potenciar su función e interactuar con otros componentes, colaborando en una suerte de inteligencia distribuida. “Un dispositivo de Wi-Fi -ejemplifica Muñoz- primero debe hacer bien su tarea, dar una buena señal, etc. Le podemos agregar además componentes de IA para que haga mejor esa tarea, identificando a los usuarios que siempre se conectan para ver Netflix (por ejemplo), asignándoles un perfil para que tengan una conexión óptima sin perjudicar al resto. Así el equipo aprende y va creando perfiles de usuario según sus necesidades de conexión y compartiendo lo aprendido con otros dispositivos Wi-Fi. Imaginemos un estadio o centro comercial, donde hay una enorme red Wi-Fi con muchos puntos de acceso. Uno de ellos detecta, por ejemplo, que todos los miércoles los usuarios comparten más videos que otros días, entonces intercambia esa info con el resto de los dispositivos de la red y todos los puntos Wi-Fi, cuando llega el miércoles, se reconfiguran solos para atender mejor las necesidades de ese día”.

Itokii brinda un amplio portfolio de sensores inalámbricos para sumar capacidad cognitiva a IoT: termómetros de aire y de agua, sensores de humedad, de presión, de peso, de movimiento, de luz, magnéticos, de actividad, acelerómetros, sensores de impacto, de voltaje, etc. Para facilitar la tarea de construir la solución, la empresa propone sus Starter Kits, que ofrecen un conjunto de sensores inalámbricos diseñado para propósitos específicos (ejemplo: vehículos refrigerados, depósitos farmacéuticos, invernaderos, restaurantes y servicios de comidas, etc.) sumando a esto un Gateway Ethernet y una suscripción de hasta seis sensores para monitoreo vía Portal Access.

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Además de los productos, la empresa cuenta con una red de socios que suman capacidades técnicas adicionales. Es el caso de Grove Streams, que ofrece una plataforma de Dashboard y Data Analytics escalable y basada en la nube, o el de Spot, empresa dedicada específicamente a los servicios de monitoreo IoT 24×7.

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“IA mejorará el rol de cada dispositivo y lo hará más eficiente”, concluye el directivo. “También les dará más libertad a los canales, puesto que no habrá tanta necesidad de certificación debido a que los equipos se configurarán solos. No lo harán bajando un firmware de la nube, sino aprendiendo y compartiendo igual que como lo hacemos las personas. Parece algo lejano, pero lo cierto es que IA cambiará a la red tal como la conocemos en muy poco tiempo”.

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