A pesar de declaraciones sobre su fin, el firewall aún es la base de las implementaciones de seguridad e incluso ha evolucionado para combatir dos décadas de amenazas, asegura Vicente Amozurrutia, gerente del Norte de Latinoamérica del proveedor de soluciones de seguridad.
En 1994 se lanzó el primer firewall comercial con la capacidad de separar la red y el tráfico de datos de la Internet pública y protegerla contra la intercepción y otros riesgos en línea, aunque los riesgos verdaderos eran mínimos en los primeros días de la web. Sin embargo, el firewall ha cambiado mucho desde su creación hace más de 20 años.
La evolución de infraestructuras de TI y de amenazas más sofisticadas ha originado alertas sobre la irrelevancia del firewall. Estos avisos surgieron a finales del decenio del 90, cuando empezó a popularizarse el uso de las laptops y el acceso remoto en el entorno corporativo y comenzó la especulación sobre la desperimetrización de la red. Las predicciones se repitieron unos cuantos años con la popularidad creciente de SSL VPNs y el uso explosivo de teléfonos inteligentes y de dispositivos personales para acceder a la red. Y, según los críticos, la última tecnología que sugería el fin del firewall fue al auge de aplicaciones para la nube, detalla Vicente Amozurrutia.
Entonces ¿Se acabó el firewall? “No lo creo. De hecho, la evolución continua de éste significa que sigue siendo la base de una implementación de seguridad eficaz, pues la actividad de la red en general es más compleja.
Es similar a cómo un país controla la manera en que la gente ingresa y sale de un país. Y, así como los controles en la frontera utilizan lo último en tecnología para investigar a la gente, la carga y el equipaje que cruzará la frontera, los firewalls han evolucionado más allá del monitoreo de ciertos puertos. Hoy los firewalls identifican las aplicaciones en uso y se les denomina firewalls de siguiente generación (NGFWs), aunque este término puede ser confuso pues esta funcionalidad se ha utilizado masivamente por más de una década.
Un elemento clave de los firewalls de red actuales es la capacidad de examinar el tráfico web e identificar exactamente cuáles aplicaciones corporativas y de web están en uso y qué usuarios las corren. Esta consciencia granular del tipo de tráfico y quién lo solicita es indispensable dentro de las organizaciones, pues les permite mejorar y gestionar el uso de subaplicaciones, según los requisitos de cada usuario y las necesidades operativas de la compañía.
En cuanto a la evolución de la capacidad para inspeccionar y controlar el tráfico, el firewall ofrece capacidades de seguridad adicionales que las organizaciones pueden activar para suplir sus necesidades. Estas funciones pueden incluir filtrado URL web, antispam, antivirus, antibot, prevención de pérdida de datos, control de acceso móvil y muchos otros haciendo del firewall un gateway de seguridad multiservicios“, detalla.
Mientras que otra innovación reciente, la emulación de amenazas también conocida como sandboxing, también se puede integrar en el gateway para inspeccionar contenido mandado a la organización en tiempo real, ideal para las amenazas de malware de día cero.
Así, mientras el firewall aún resguarda el perímetro de la red – como siempre lo ha hecho -, también ha evolucionado para añadir capacidades de seguridad avanzadas que apenas eran posibles o imaginables, hace más de 20 años. A pesar de las predicciones repetidas de su fin inminente, el firewall está en el auge de su vida, concluye el gerente del Norte de Latinoamérica en Check Point.









