Con las grandes ventajas que ofrece la tecnología en el sector de la salud, como análisis de grandes bases de datos de pacientes, máquinas conectadas a Internet en favor del bienestar del paciente, aparatos que consiguen una conservación adecuada de medicamentos, y otros dispositivos médicos sofisticados, los hospitales difícilmente piensan o invierten tiempo y esfuerzos en la ciberseguridad de estos.
Por Daniela Linares
Por lo anterior, los problemas no se han hecho esperar: algunos centros hospitalarios ya vivieron consecuencias directas; tal es el caso de un hospital en Los Ángeles, el Hospital de Melbourne y del hospital Médico Presbiteriano de Hollywood, en donde el cifrado de datos confidenciales, el robo de información y la solicitud de pagos forzosos a ciberdelincuentes son sólo algunos de los riesgos latentes.
Los hospitales son un blanco relativamente fácil para aquellos que buscan aprovecharse de las brechas que hay en el tema de seguridad digital; en estos lugares se invierte en poseer tecnología que ayude directamente en la salud de los pacientes, en aparatos que busquen mejorar las prácticas médicas, pero no se ha cubierto completamente que personas ajenas puedan tener acceso.
Uno de los daños más frecuentes es la extracción de bases de datos de los hospitales, pues éstas tienen un valor mayor que los datos de tarjetas bancarias debido a que contiene nombres completos, fechas de nacimiento, números de seguridad social, números de identificación, datos sobre ingresos económicos y, en algunos casos, información valiosa para el tratamiento de enfermedades.
Se calcula que los datos de una tarjeta de crédito se valoran en un dólar, mientras que los datos hospitalarios de una persona pueden alcanzar un valor de hasta dos mil dólares, de acuerdo con datos de ft.com.
Pero ahí apenas comienzan los ataques; ya se ha visto que estos criminales propagan ransomware, con el que logran tener el control de información realmente valiosa para los médicos y pacientes; al tener el control total de estos datos, ellos exigen a familiares que hagan pagos para liberarlos y poder seguir con tratamientos médicos.
Pero en este campo, los problemas pueden ir más allá del aspecto económico y afectar directamente la salud. Y es que las brechas en seguridad pueden alcanzar no sólo bases de datos, también pudieran acceder a aparatos médicos de diversa índole, desde respiradores mecánicos hasta los artefactos que administran de forma autónoma los medicamentos.
En estos casos, la seriedad de los ataques se agrava, ya que las vidas humanas se ven directamente comprometidas.
También existen aparatos conectados a la red y que se encargan de tener una temperatura especial y controlada para órganos y medicamentos, los cuales podrían ser hackeados en cualquier momento.
Ante este panorama de alcance mundial ya se buscan soluciones simples, pero no por eso menos importantes, tales como: tener contraseñas realmente seguras, poner en manos de personas confiables el tratamiento de datos y acceso a información confidencial, actualizar todos los aparatos conectados a la red, entre otros.
Además de estas precauciones, será necesario adoptar software que no permita un acceso tan sencillo a ciberdelincuentes, cumplir todas las políticas de seguridad en informática, mantener un control estricto de las actividades internas de la red local, proteger las aplicaciones de servicios médicos, resguardar la infraestructura de amenazas como el malware, etcétera.
Otro campo que también merece atención es la seguridad digital en las escuelas, ya que en estos centros también se abren campos nuevos y, por lo tanto, grietas en este tema.
Actualmente podemos ver como la tecnología se vuelve parte de la educación en dispositivos como: pizarrones inteligentes, educación digital, acceso a todo tipo de documentos e información, nuevas herramientas para el aprendizaje conectadas a Internet.
La seguridad puede abarcar desde la colocación de cámaras de seguridad en las escuelas para evitar temas como el bullying o tener un control sobre lo que sucede en las instalaciones hasta hacer conscientes a los estudiantes de los riesgos que se viven en la red.
Así, los criminales de la red buscan desde robo de identidades, de datos personales de los estudiantes, docentes y demás trabajadores, información financiera, datos de los proveedores, plagio de proyectos e investigaciones, entre otros.
El problema se incrementa por diferentes factores, algunos de ellos, el crecimiento de los puntos de acceso a sus redes, desde inalámbricos para los estudiantes hasta terminales puntos de ventas para el cobro de colegiaturas, además de que cada día aumenta la cantidad de dispositivos que los involucrados en estas instituciones poseen.
Algunas de las acciones que se pueden tomar para hacer frente a posibles ataques son: tener una administración adecuada sobre los accesos, filtración de contenidos de perfil, administración del ancho de banda, mantener una velocidad de conexión adecuada, evitar interrupciones en el servicio de red y contar con infraestructuras de tecnologías de la información complejas y bien elaboradas.
Además de tener en cuenta estas medidas será necesario tener visibilidad e inteligencia proactiva para detectar y reducir amenazas, tener al personal adecuado a cargo de la seguridad digital de la información, hacer un uso responsable de la información que se tiene y hacer uso del sentido común para evitar caer en errores fáciles de detectar para los criminales.









