Los hackers no necesitan inteligencia artificial para robarte: esta contraseña se los deja servido
Según un reciente informe de Comparitech, “123456” sigue siendo la contraseña más utilizada en 2025, dejando a millones de cuentas expuestas a robos de datos y dinero. Por qué persiste esta mala práctica y qué hacer para proteger tu identidad digital hoy.
Te podría pasar hoy mismo sin esperarlo. Ingresas a tu correo, a tu banco o a una tienda online como cada mañana… pero esta vez tu contraseña no funciona. Alguien ya entró antes que ti. Lo inquietante es que no necesitó técnicas avanzadas de hacking, sino apenas unos segundos y una clave tan predecible que millones de personas continúan usando en 2025.
Un nuevo informe de Comparitech confirma algo que los expertos vienen advirtiendo hace años: seguimos dejando la puerta abierta.

Lo que reveló el informe
Comparitech analizó más de 2.000 millones de contraseñas filtradas durante 2025, obtenidas de bases de datos expuestas en brechas de seguridad y foros donde circula información robada.
El resultado volvió a mostrar un patrón preocupante: la contraseña más utilizada del mundo sigue siendo “123456”, que apareció aproximadamente 7,6 millones de veces.
El top 10 prácticamente no cambió respecto de años anteriores. Secuencias numéricas básicas como “12345678”, “123456789”, “12345” y “1234567890” siguen predominando. También continúan en la lista términos igual de inseguros como “admin”, “password”, “123” y “Aa123456”.

El estudio deja tres señales claras:
- La mayoría de las contraseñas más comunes son extremadamente cortas y simples.
- Más del 38% incluye la secuencia “123”.
- Solo el 3,2% tiene 16 caracteres o más, cuando los expertos ya recomiendan ese mínimo como estándar seguro.
- Mientras los ciberataques evolucionan, los hábitos de los usuarios prácticamente no cambiaron.
Por qué seguimos usando contraseñas tan débiles
Aunque contamos con más información sobre ciberseguridad que nunca, la conducta humana va más lenta que la tecnología. Tres razones explican esta resistencia al cambio:
La primera es la comodidad. Crear una contraseña sencilla permite recordar todo sin esfuerzo. La segunda es la falsa sensación de inmunidad: muchos usuarios creen que nunca serán objetivos de un hacker. Y la tercera es la falta de educación digital; no se dimensiona el impacto real de un ataque hasta que ocurre.
El problema es que la cibercriminalidad no es personalizada. La mayoría de los ataques son automáticos, masivos y prueban millones de combinaciones comunes por minuto. Si un usuario elige una clave predecible, no necesita ser buscado: el sistema lo encuentra.

¿Qué pueden robarte cuando adivinan tu contraseña?
Perder acceso a una cuenta es apenas el inicio. Una contraseña débil puede desencadenar un efecto cadena que compromete tu vida digital y financiera. Con acceso a tu correo, un atacante puede resetear claves de otros servicios y tomar control de tus redes sociales, apps bancarias, billeteras digitales o plataformas de compras.
Esto puede derivar en:
- Robos de dinero mediante compras o transferencias no autorizadas.
- Suplantación de identidad para estafar a contactos.
- Acceso a fotos, documentos, chats o datos sensibles almacenados en la nube.
- Venta de tu información personal en foros clandestinos.
- La puerta de entrada suele ser siempre la misma: una contraseña demasiado obvia.

Cómo proteger tus cuentas, tus datos y tu dinero
Reforzar la seguridad no es complejo; requiere adoptar hábitos que hoy ya son indispensables. La clave es usar contraseñas largas, únicas y difíciles de adivinar para cada servicio. Los expertos recomiendan al menos 12 a 16 caracteres combinando letras mayúsculas, minúsculas, números y símbolos.
Un gestor de contraseñas es la herramienta más práctica para generar claves seguras y almacenarlas sin tener que memorizarlas. A esto se suma un paso esencial: habilitar la verificación en dos pasos (2FA). De ese modo, incluso si alguien consigue tu contraseña, no podrá ingresar sin la segunda verificación.
Por último, es importante mantenerse atento a noticias de filtraciones y brechas de seguridad. Si un servicio que usás fue comprometido, cambiar tu contraseña de inmediato puede evitar daños mayores.
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