Esa transición, de la ciberseguridad a la ciberresiliencia, fue uno de los principales ejes de un nuevo episodio del ciclo de videoentrevistas LOL Cast , que en esta oportunidad contó con la presencia de dos referentes de N-able dentro de Licencias OnLine, que fueron entrevistados por Débora Slotnisky, periodista especializada en tecnología e innovación.
“La seguridad al 100% no existe. Mientras el enfoque tradicional de la ciberseguridad buscaba construir una muralla impenetrable para evitar cualquier intrusión, la ciberresiliencia parte de asumir que un incidente puede ocurrir, y pone el foco en qué tan rápido puede contenerlo la empresa para volver a operar”, señaló Andrea Estrada Flores, gerente de producto de N-able en Licencias Online.
La evolución también modifica el lugar que ocupa la ciberseguridad dentro de las compañías. Para Estrada Flores, dejó de ser exclusivamente un asunto técnico para convertirse en un tema de negocios, ya que implica un riesgo financiero y reputacional: “Una compañía paralizada por un ataque puede enfrentar pérdidas económicas, multas, demandas y daños de marca, por lo que los directivos ya no se preguntan qué herramienta sumar, sino cómo garantizar la continuidad del negocio”, destacó.
El cambio en el paradigma de la ciberseguridad también tiene una dimensión comercial. Estrada Flores advirtió que determinados estándares de ciberseguridad comienzan a ser requisitos para hacer negocios con otras compañías. En ese contexto, quedarse en el modelo tradicional del antivirus puede representar no solo un mayor riesgo de sufrir pérdidas, sino también la posibilidad de quedar fuera de determinadas oportunidades comerciales. Para los partners, en tanto, la evolución abre oportunidades para ofrecer servicios gestionados de detección y respuesta y posicionarse como asesores estratégicos de sus clientes, puntualizó.
Impacto de la IA
La inteligencia artificial agrega una nueva dimensión al problema. Estrada Flores señaló que la IA generativa democratizó el acceso a capacidades que pueden ser utilizadas por los ciberdelincuentes, ya que incluso atacantes sin grandes conocimientos técnicos pueden emplearla para crear malware sofisticado, diseñar campañas de phishing dirigidas y automatizar ataques. Frente a esto, sostuvo que las organizaciones deberían prepararse antes de sufrir un incidente, combinando prevención, contención y recuperación.
La propia evolución de las herramientas de defensa también muestra el impacto de la IA: según el State of the SOC Report 2026 de N-able, el 90% de la actividad de investigación ya se ejecuta de manera autónoma mediante inteligencia artificial. El informe, basado en el análisis de más de 900.000 alertas reales, señala además que alrededor de la mitad de los ataques nunca llega a tocar el endpoint.
Harley Banoy, ingeniero de preventas de N-able en Licencias OnLine, explicó que esta nueva generación de amenazas también pone en evidencia las limitaciones de las herramientas tradicionales. Mientras un antivirus basa buena parte de su funcionamiento en firmas y reputación, un EDR (Endpoint Detection and Response) analiza principalmente el comportamiento de los procesos dentro de los equipos. “De esta manera, puede identificar actividades sospechosas, seguir la trazabilidad de un incidente, contener una amenaza, ponerla en cuarentena y realizar acciones de remediación”, indicó.
Qué aporta un EDR
Entre las capacidades del EDR, Banoy destacó especialmente el rollback, que permite devolver archivos afectados por un ransomware a un estado anterior luego de contener la amenaza. También ponderó la posibilidad de aislar equipos comprometidos para evitar movimientos laterales y, de ese modo, impedir que una amenaza se propague hacia otros dispositivos de la red.
“Los ataques sin archivo, las vulnerabilidades de día cero y los intentos de propagación dentro de una red son algunos de los escenarios en los que este tipo de herramientas puede resultar especialmente relevante”, señaló el experto.
El factor humano continúa siendo, además, uno de los principales puntos débiles de las empresas. Según Banoy, los ataques están cada vez más orientados a la ingeniería social, el phishing y el robo de credenciales. En un estudio reciente realizado por The Futurum Group el 62% de las organizaciones mid-market consultadas consideró que están aumentando los ataques de phishing y las estafas con deepfakes impulsados por IA.
Al mismo tiempo, Banoy sostuvo que la IA está siendo utilizada tanto para atacar como para defender, en una carrera en la que ambos lados están incorporando capacidades de inteligencia artificial.
En este escenario, la evolución de la ciberseguridad no se limita a reemplazar el antivirus por un EDR. El desafío es avanzar hacia una estrategia de defensa más amplia y automatizada, capaz de detectar amenazas en distintas capas, responder a velocidad de máquina y, sobre todo, garantizar la continuidad del negocio.
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