El año pasado, además de los incidentes provocados por los hackers individuales, hubo numerosas acciones por parte de grupos patrocinados por los gobiernos, además de conjuntos interesados en obtener acceso no autorizado a organizaciones de muy diversos tipos, afirma FireEye.
Además, Kevin Mandia, presidente de FireEye, advierte que la mayor parte de empresas y organizaciones de ambos sectores no están preparadas para prevenir o detectar ataques sofisticados, por lo que los países explorar distintas maneras de establecer y hacer cumplir comportamientos.
Por su parte Shane McGee, CPO (Chief Privacy Officer) de la marca, dice que el papel desempeñado por la inteligencia de amenazas y el intercambio de información sobre seguridad cibernética en el ambiente global, crean un entorno rápidamente cambiante que exige atención a las cuestiones de privacidad.
Por ello —subraya—, el reto consiste en reducir los ataques y violaciones por surgir y promover reglas claras para alinearlas con toda la industria.
En este sentido, Mandia acota que hoy en día varios países ya expresan interés por la adopción de estas medidas.
Sin embargo, no resulta una tarea sencilla identificar a los autores de estas amenazas, ya que la mayoría de los ataques llegan desde el exterior, o bien, se llevan a cabo en países con una mala regulación de su infraestructura, comenta Mandia.
Es entonces que—agrega el ejecutivo— la cooperación internacional debe surgir: los gobiernos tienen que trabajar juntos y compartir el acceso a la información para identificar a los autores de las amenazas. “Este proceso debe complementarse con la mejora de la infraestructura técnica y la asignación de responsabilidades”.










