Por Alejandro Alonso
Imagine que puede tener un descomunal cerebro a disposición, o mejor: una mente ubicua en la red de redes, al estilo de las IAs de las novelas de ciencia-ficción (como Neuromante, de William Gibson). Internet, la nube y las apps ayudarán a conectarse e interactuar con esta superinteligencia. Suponga que puede alimentar esa inteligencia no-humana con material de todo tipo relacionado con su actividad, que puede enseñarle. Al principio será como un niño de cinco años: hay que meter mucho en esa cabecita, y tomarle exámenes para ver si entendió bien. Pero este niño aprende (digiere esa información muy variada) rápidamente. En poco tiempo se convertirá en un experto en el tema en cuestión, y responderá a cada pregunta con insights que van más allá de la intuición. Responderá con estimaciones de la precisión de su respuesta y con evidencia. Responderá en lenguaje natural. No, esto no es ciencia-ficción, ya no.
Una capacidad como ésta seguramente impactará en cada actividad humana y, de hecho, ya lo está haciendo. En IBM, esta clase de recurso computacional que no es fruto de la programación, sino del aprendizaje, lo llaman “computación cognitiva”, y aseguran que la Era de la Computación Cognitiva está comenzando. No sólo lo dicen, lo muestran, lo hacen. En esto consistió el encuentro que la compañía organizó en el Faena Arts Center, donde se dieron cita numerosos ejecutivos y decisores empresariales, que también sirvió como una suerte de lanzamiento formal de Cognitiva, la compañía regional que busca impulsar esta nueva herramienta de cómputo.
Hagamos historia. Primero fue Deep Blue, un sistema para un uso específico que terminó derrotando a los grandes maestros del ajedrez por la fuerza bruta de su procesamiento masivo en paralelo (y hasta aquí, el paradigma era ése: poder de cómputo en bruto). Luego, en 2011, utilizando un abordaje completamente diferente, Watson derrotó a los campeones de una justa mucho más sutil: Jeopardy! En este juego es necesario “entender” las pistas, para formular las preguntas (las respuestas se formulan, de hecho, en forma de pregunta). Watson ya dominaba las sutilezas del lenguaje natural. Según Roberto Alexander, gerente general de IBM Argentina, la computación cognitiva permite una “nueva clase de alianza entre máquinas y personas”. Porque de la interacción con Watson en lenguaje natural, lo que se destila no es información, ni siquiera una predicción bien fundada, sino conocimiento puro y duro… o casi. De hecho, ese conocimiento podría ser tan “blando” como la detección de un estado de ánimo.
CORRAN LA VOZ
La información se multiplica, estamos literalmente inundados de información, sobre todo información no estructurada (el 80% de la información es no estructurada), y las fuentes de esa información relevante para el negocio se diversifican. Ya no reside solamente en las bases de datos de los sistemas propios o de los asociados de negocios, incluso no está solamente en repositorios públicos o privados. Hay que salir a pescar fuera de la pecera. Esa información está desparramada en registros de transacción de decenas de sistemas (incluyendo aquellos que se conectan a sensores, maquinaria y electrodomésticos, en lo que se dio en llamar la Internet de las Cosas), redes sociales, papeles, videos, incluso en el pronóstico del tiempo o el monitoreo del tránsito.
“Hicimos varios partnerships, siempre alrededor del manejo de la información —explica Alexander—: Twitter, Facebook, Apple, The Weather Company… De este último terminamos comprando los activos. Se lanzó la plataforma de desarrollo e innovación de IBM con Bluemix. Y finalmente llegamos al negocio cognitivo (…) que IBM anuncia formalmente hacia fines del año pasado”. Resumidas cuentas: hoy IBM es una empresa de soluciones cognitivas sobre una plataforma de nube.
Distintos factores impulsan la necesidad de aplicar cada vez más cognición al negocio. Alexander añade a la masiva cantidad de información disponible y potencialmente relevante, un nuevo contexto: la economía de las APIs, que hace posible la integración de las aplicaciones “y la necesidad de sumar valores cognitivos a estas aplicaciones”, asegura. De la combinación de la transformación digital, que ya están encarando las empresas, con la inteligencia artificial nace el “negocio cognitivo”, añade Alexander, y hace foco en los beneficios de esta nueva forma de soportar el negocio: permite una interacción y un conocimiento más profundo del ser humano (cómo es, qué le gusta, qué está dispuesto a hacer, cómo se siente); permite mejorar el expertise en numerosas industrias, ayudando a los profesionales a estar más preparados; y le agrega valor a productos y servicios existentes. Acaso el ejemplo más simpático de esta nueva generación de productos sea el Cognitoy, un dinosaurio de juguete educativo, con tecnología Wi-Fi y de conectividad a la nube, que es capaz de interactuar con los niños de 5 a 9 años y responder preguntas. Detrás de estas capacidades están IBM Watson y la tecnología Friendgine de Elemental Path. Sin embargo, las capacidades pueden ser aplicadas en territorios tan heterogéneos como se pueda imaginar, y para muestra basta un botón: www.ibmchefwatson.com
Watson y el servicio de Natural Language Classifier creado por IBM también están detrás del concierge virtual para hoteles, llamado IVY. Y Watson también es capaz de ayudar a los médicos en sus diagnósticos: el Watson Oncology Advisor (WOA), por ejemplo, permite encontrar tratamientos personalizados para el cáncer en tiempo récord. Fue programado, enseñado y entrenado por el Memorial Sloan Kettering Cancer Center (New York), una de las organizaciones más importantes en el tratamiento del cáncer. Acaso una de las lecciones que convendrá aprender rápidamente de esta era cognitiva es que serán necesarios partners expertos para que construyan los puentes entre las necesidades empresariales y del estado, el trabajo de investigación, el producto o el servicio que pueden ser enriquecidos o acelerados, y las capacidades cognitivas que Watson brinda. Hoy, el ecosistema Watson ya cuenta con más de 500 asociados en 29 industrias y disciplinas, 100 de los cuales ya han lanzado al mercado apps, productos y servicios comerciales habilitados para la computación cognitiva. Estos asociados se suman a los más de 77.000 desarrolladores en el mundo que están aprovechando APIs a través de Watson Developer Cloud para hacer pilotos, probar e implementar nuevas ideas de negocio. Por otra parte, y a fin de ampliar el scope de aplicaciones, Watson está siendo entrenado en cuatro idiomas adicionales: portugués brasilero, español, japonés y árabe.
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EN AMÉRICA LATINA TAMBIÉN
Algunos casos relevantes del uso de Watson en la región incluyen:
- Bradesco – Brasil: Watson el supercomputador cognitivo de IBM llegó a Brasil en el 2014 y sus servicios serán utilizados por Bradesco en el primer semestre del 2016. Dentro de Bradesco, Watson será quien interactúe con los clientes a través del telemarketing, atendiendo a los clientes por teléfono y prestará su ayuda y atenderá los requerimientos de los clientes.
- PLM – México: El editor latinoamericano de ciencias de la salud, lanzó una biblioteca de aplicaciones móviles para dar información médica sobre condiciones tales como el cáncer y enfermedades del corazón. PLM utilizó la solución de desarrollo de aplicaciones de IBM, MobileFirst, para ayudar a convertir sus guías de referencia médica a 35 aplicaciones móviles. PLM utiliza también IBM Watson Content Analytics para compartir su información con el resto del mundo. Con este poderoso software, la compañía está desarrollando algoritmos que procesan el lenguaje español natural junto con lenguaje médico, científico y de salud, agregando dicha información a una red global de doctores y salud en todo el mundo.
- Ministério da Justiça – Brasil: Identifica transacciones ilícitas con la ayuda de IBM Watson Explorer. En el pasado, las investigaciones de la red de laboratorios involucraban miles de horas de procesos manuales, reduciendo el tiempo disponible para que los investigadores rastreasen los activos ilícitos. Hoy, el Ministerio utiliza tecnología IBM para acelerar sus análisis, ayudando a estar un paso al frente de cualquier posible transacción o productos del crimen. Con IBM Watson Explorer, las autoridades brasileras pueden analizar terabytes de datos estructurados y desestructurados de bancos de datos, planillas y hasta redes sociales, permitiendo la rápida detección de activos ilícitos.
- Ecuador – Cloud Therapy: Un ecuatoriano residente en los Estados Unidos creó una app de diagnóstico médico basada en Watson. Esta aplicación analiza síntomas médicos en tiempo real para dar posibles diagnósticos.
Desde la Argentina también se está impulsando la inteligencia artificial de Watson, a través de una veintena de investigadores locales, distribuidos en distintos puntos del país, y que colectivamente eligieron el nombre informal de Silvergate. Estos investigadores de IBM colaboran con sus pares de otros centros de investigación de la corporación, incluyendo los de Almaden (California), Cambridge (Massachusetts), T.J. Watson (New York), y otros ubicados en la India o Israel. Integrantes de este grupo trabajan en el desarrollo de nuevas capacidades para Watson Discovery Advisor para que, por ejemplo, pueda encontrar nuevas relaciones entre proteínas y genes específicos. Los miembros locales del team trabajan en hacer que registros y documentos (16 millones de patentes y unos 23 millones de artículos médicos, todo ello información no estructurada) sea indexada y anotada, de manera que WDA pueda acceder a ella de manera sistemática y pueda interpretarla. Otro de los miembros del equipo trabaja sobre otra aplicación de perfilamiento de personalidad que se apoya en Watson, llamada SystemU. Las contribuciones del grupo local pueden medirse en términos concretos. Ya hay más de veinte patentes en las que los miembros del grupo trabajaron en co-autoría con otros investigadores, o que fueron desarrolladas íntegramente por gente de Silvergate.
EL EVENTO DE IBM EN IMÁGENES
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CÓMO HACERSE COGNITIVO
Roberto Cruz, gerente general de Cognitiva Argentina, estima que el camino de transformación arranca con usuarios y líderes del negocio sentándose en torno a una mesa para hablar de la generación del valor. El segundo paso es pensar en proyectos cognitivos a priori, que puedan rendir valor. “Lo interesante de Watson es que se pueden obtener resultados, cosas funcionando, en semanas”, asegura Cruz.
A partir de allí, y de que estos proyectos entran en producción, la cuestión se vuelve más iterativa, con una dinámica de aprendizaje y de realimentación y potenciación del proyecto a través de las experiencias (los cambios también deben darse a escala organizacional), y sobre todo de obtención de beneficios. En general se trata de proyectos cognitivos ágiles que abarcan:
- Partiendo del business plan, hay que considerar o definir el caso de uso.
- Definir un mapa de ruta, el “cómo se va a lograr”.
- Determinación de los beneficios.
- Establecimiento de los hitos. Construcción del prototipo.
- En paralelo se realiza el entrenamiento del sistema cognitivo (que incluye alimentar los datos, testear ese conocimiento, validarlo con los clientes internos o externos, etc.).
Esta trayectoria permite entender cuán preparada está la organización para incorporar estas tecnologías y recursos. Según Sebastián Reckinger, responsable de Analíticas para el Cono Sur de IBM, “hay organizaciones que pueden llegar a tener los datos listos, las fuentes necesarias y la información requerida para llegar a la solución cognitiva que desean. Otras no, y entonces tienen que avanzar en este sentido”. Aquí es donde se vuelve cada vez más trascendente el rol del CDO (Chief Data Officer, que es quien entiende los datos, puede disponibilizarlos y sabe cómo monetizarlos, cómo ponerlos en función del negocio). Del mismo modo, aclara, algunas organizaciones pueden tener la infraestructura necesaria, y otras necesitarán montar la solución desde la nube. “Es allí donde tener una red de aso ciados, cada cual con su expertise o nicho de conocimiento, puede ir acercando a un cliente a ese caso de negocios”.
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