Anthropic sorprendió al ecosistema tecnológico con los resultados de Project Fetch, un experimento en el que su modelo de IA Claude ayudó a controlar un perro robot Unitree Go2. Y lo hizo mejor que participantes humanos sin experiencia en robótica. La prueba no solo expuso el potencial de Claude para interpretar y ejecutar instrucciones complejas, sino también para simplificar procesos que normalmente requieren meses de entrenamiento.
Claude tomó el control del robot: qué tareas realizó exactamente
En Project Fetch, Anthropic diseñó una serie de tareas físicas concretas para evaluar si Claude podía ayudar a controlar el robot de manera eficiente. Según la compañía, el perro robot Unitree Go2 —un cuadrúpedo avanzado con 12 grados de libertad y sensores de navegación— debía ejecutar acciones como:
- Caminar hacia un objetivo predefinido.
- Manipular objetos básicos del entorno.
- Buscar y ubicar una pelota de playa, una tarea clave porque exigía interpretación visual, planificación de movimiento y precisión.

Anthropic explicó en su reporte oficial que “Claude ayudó a los participantes a estructurar, depurar y ejecutar instrucciones de control para el robot, reduciendo la complejidad del proceso”.
La tarea más llamativa fue la pelota de playa: el grupo sin asistencia de IA no logró resolverla inicialmente, mientras que el equipo asistido por Claude sí consiguió que el robot completara la acción.
Cómo se midió el rendimiento frente a los humanos
El experimento reunió a dos grupos de personas sin formación técnica en robótica:
- Grupo A (con Claude): utilizó la IA para generar instrucciones, interpretar errores y ajustar comandos.
- Grupo B (sin IA): trabajó únicamente con herramientas tradicionales de programación y control manual.
El rendimiento se midió con métricas específicas:
- Tiempo necesario para programar cada acción.
- Cantidad de errores por intento.
- Nivel de precisión en el movimiento del robot.
- Capacidad para completar las tareas obligatorias.
De acuerdo con Anthropic, “el grupo asistido por Claude completó todas las tareas más rápido, con menos fallas y con una mayor claridad en la interacción entre el usuario y el robot”.
Los investigadores destacaron también un factor inesperado: “Claude contribuyó a un ambiente de trabajo más colaborativo y menos confuso, ya que sintetizaba la información técnica y guiaba el proceso de forma ordenada”.
Qué robot se utilizó y cómo fue configurado para el experimento
El robot utilizado fue el Unitree Go2, uno de los modelos cuadrúpedos más avanzados del mercado, habitual en investigaciones universitarias y pruebas de campo. Entre sus capacidades técnicas se encuentran:
- Motores de alta potencia con control de torque.
- Cámara frontal y sensores LIDAR para mapeo del entorno.
- API abierta que permite integrar módulos de IA y control por código.
- Modo “remote assistance” con acceso a telemetría en tiempo real.
Para este experimento, Anthropic configuró un entorno seguro con:
- Interfaz de programación simplificada, a la que Claude tenía acceso para guiar a los participantes.
- Entorno de pruebas con obstáculos y objetos.
- Sistema de monitoreo supervisado, ya que la IA no tenía control autónomo total, sino capacidad de asistencia.
La compañía subrayó: “Claude no tuvo control independiente: el sistema requería la supervisión humana completa y actuó como un asistente avanzado, no como un agente autónomo”.

Un avance que anticipa el futuro de los robots guiados por IA
Anthropic remarcó que este experimento no implica que Claude pueda controlar robots sin intervención humana. En su comunicado, la empresa afirmó: “Nuestras evaluaciones muestran capacidades prometedoras, pero aún estamos lejos de la autonomía completa. La seguridad sigue siendo la prioridad número uno”.
Pese a ello, Project Fetch dejó en claro que los modelos de IA pueden reducir de forma notable la curva de aprendizaje en robótica, además de simplificar tareas que normalmente requieren conocimientos de ingeniería y mejorar tanto la precisión como la velocidad con la que un robot ejecuta instrucciones en un entorno real.
El avance también abre la puerta a aplicaciones futuras en construcción y mantenimiento industrial, inspección de infraestructuras, operaciones de seguridad y rescate, e incluso en la manipulación de objetos en áreas peligrosas, donde la intervención humana implica mayores riesgos.
Anthropic concluyó el estudio con una advertencia clave: “Las futuras versiones de Claude podrían ampliar significativamente sus capacidades físicas. Por eso es esencial investigar, evaluar riesgos y avanzar con responsabilidad”.
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