Durante años, el crecimiento del tráfico web fue interpretado como una señal directa de mayor audiencia humana. Más visitas, más usuarios, más oportunidades. Sin embargo, 2025 marca un punto de quiebre que obliga a repensar esa lógica: la mayoría de las interacciones con páginas web ya no proviene de personas, sino de robots.
El dato surge del informe “Year in Review 2025” de Cloudflare, una de las compañías de referencia mundial en infraestructura, conectividad y seguridad de internet. El estudio confirma que, por primera vez desde que existen mediciones sistemáticas, el tráfico automatizado superó al humano a escala global.
No se trata de un evento puntual ni de un pico aislado, sino de una tendencia estructural que se aceleró a lo largo del año y que redefine cómo funciona —y para quién— la web.

Los números detrás del cambio
Según Cloudflare, en 2025 los usuarios humanos generaron solo el 47% de las solicitudes a páginas HTML. El resto del tráfico estuvo dominado por distintos tipos de bots:
- 44% correspondió a bots tradicionales, principalmente rastreadores de motores de búsqueda.
- 4,2% adicional fue generado por crawlers asociados a sistemas de inteligencia artificial.
- En meses críticos como junio, la diferencia fue aún más marcada, con bots superando a humanos por hasta 25 puntos porcentuales.
El informe también señala que el tráfico web total creció cerca de un 20% interanual, un aumento impulsado casi exclusivamente por la actividad automatizada.

De indexar páginas a alimentar inteligencia artificial
Durante años, los bots más visibles fueron los de buscadores. Su función era clara: recorrer la web, indexar contenidos y permitir que los usuarios encontraran información. En 2025, ese rol sigue siendo central, pero ya no exclusivo.
Entre los más activos del año se destacan:
- Googlebot, responsable del 28% del tráfico de bots verificados, lo que representa aproximadamente el 4,5% del total de solicitudes HTML.
- GPTBot, el rastreador vinculado a OpenAI, que concentró cerca del 7,5% del tráfico de bots.
- Otros agentes como ClaudeBot y PerplexityBot, cuyo crecimiento refleja la expansión de modelos de IA generativa que necesitan acceder de forma constante a contenido actualizado.
La diferencia clave es que estos nuevos bots no solo buscan clasificar información, sino procesarla, resumirla, aprender de ella y reutilizarla dentro de sistemas de inteligencia artificial.

Más tráfico, pero no más audiencia
Para medios, editores y plataformas digitales, este cambio introduce una paradoja cada vez más evidente: la web tiene más tráfico que nunca, pero menos personas reales detrás de esas visitas.
Esto genera múltiples tensiones:
- Gran parte del tráfico automatizado no es monetizable: los bots no consumen publicidad ni generan conversiones.
- Se vuelve más complejo medir audiencia humana real, un indicador clave para anunciantes.
- Aumentan los costos de infraestructura por mayor carga de solicitudes.
- Crece el debate sobre el uso del contenido para entrenar modelos de IA sin compensación directa a los creadores.
Cloudflare advierte que distinguir entre bots “buenos” y “malos” ya no es suficiente. El desafío pasa por gestionar un ecosistema digital donde las máquinas son actores centrales.

¿Qué significa que el tráfico web sea mayoritariamente de robots?
Que los bots dominen el tráfico web no implica que haya más “usuarios” conectados, sino que la mayoría de las visitas ya no responde a acciones humanas. Gran parte de las solicitudes que reciben hoy los sitios proviene de sistemas automatizados creados para rastrear, analizar o reutilizar información.
En la práctica, muchas de esas visitas no representan lectores reales ni oportunidades comerciales. Son bots de buscadores, herramientas de monitoreo y, cada vez más, crawlers de inteligencia artificial que recorren la web para entrenar modelos o actualizar datos. Esto cambia la forma de medir audiencias, el valor del contenido y el impacto real del tráfico digital.
Un internet cada vez menos humano
Lo que muestra el informe no es el fin de la web, sino su transformación. Internet sigue siendo un espacio de intercambio, pero cada vez más mediado por sistemas automatizados que interactúan entre sí, muchas veces sin intervención directa de personas.
El dato es claro: la web dejó de ser mayoritariamente humana en términos de tráfico. A partir de ahora, el desafío para empresas, medios y reguladores será encontrar un nuevo equilibrio entre visibilidad, valor económico y control en una red donde las máquinas ya navegan más que nosotros.
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