1.- Bloquear la pantalla: El sistema operativo del teléfono o tableta ofrece la posibilidad de bloquear la pantalla o teclado. Activar los bloqueos de pantalla y cambiar las contraseñas cada tres meses para minimizar posibilidades de un ataque.
2.- Bloquear el teléfono mediante un software: De este modo, el usuario estará mucho más tranquilo sabiendo que personas desconocidas no están revisando su información privada, ya que ha bloqueado el dispositivo de manera remota.
3.- Descargar aplicaciones de seguridad: Existen aplicaciones para proteger los archivos, redes sociales e información del teléfono. Buscar una app que incluya protección contra malware, borrado a distancia y alertas de seguridad sobre riesgos potenciales.
4.- Respaldar la información: Una forma eficiente de evitar la pérdida de la información es creando una copia de seguridad en la Nube. En el caso de las empresas, se deben implementar programas, políticas y manuales de uso para sus empleados, sobre todo si emplean un teléfono corporativo o alguna tablet para presentaciones o demostraciones.
5.- Modificar configuraciones: Ajustar la configuración del explorador y la privacidad para controlar la cantidad de información que compartes en el dispositivo. También se puede variar los ajustes de ubicación y uso compartido de redes.
6.- Almacenar sólo lo necesario: Borrar del dispositivo fotos, videos y archivos importantes que no te sean indispensables (personales y/o corporativos).
7.- Limpiar la memoria caché: Borrar periódicamente la caché del explorador móvil para evitar el filtrado de datos en caso de que un programa de malware intente buscar información en el dispositivo.









