La tecnología de consumo explora un nuevo territorio, la medicina, para popularizar dispositivos que ayuden a las personas en otro aspecto que no sea la comodidad. Pensando en ello, Samsung ha anunciado que trabaja en un dispositivo wearable capaz de prevenir el riesgo de sufrir un ictus.
Desde hace un tiempo, todo se está volviendo más inteligente: relojes, pulseras, mochilas, zapatillas y ahora, también el área de la salud se está beneficiando del imparable avance de la tecnología. En este marco, anticiparse a un problema de salud para evitar complicaciones mayores parece ser la premisa de los fabricantes.
Desde hace dos años, un grupo de ingenieros de la firma surcoreana (Creativity Lab) han investigado en las aplicaciones para la salud que ha abierto la oportunidad de fabricar una especie de diadema sensorial, denominada EDSAP (Early Detection Sensor and Algorithm Package), que promete monitorizar las ondas cerebrales del usuario e informar de un posible infarto.
Este prototipo, conectado a un software especial a un «smartphone» o tableta, utiliza múltiples sensores y un complejo algoritmo que sigue la actividad cerebral del usuario, aunque si bien es cierto que el sensor de por sí no puede tratar el ictus, pero sí advierte de un riesgo.









