Cirugía plástica parea el almacenamiento – SDS

El analista Valdis Filks, de Gartner, sostiene que el mercado de software de almacenamiento está transitando una etapa de remodelación total, y en esta transición etiquetas como Software Defined Storage (SDS) pueden ser usadas para tapar el estado de salud o de daño del almacenamiento. Algo así como cirugía plástica: puede hacerte lucir mejor y más bello, pero también puede resultar un desastre si no se hace bien. Nuevos nombres y etiquetas no mejoran el entendimiento.
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Valdis Filks, de Gartner, sostiene que SDS (almacenamiento definido por software) está siendo mal utilizado, lo cual implica trabajo extra para solucionarlo. Compara SDS con distintos tipos de cirugía plástica, y se permite algunos co0nsejos sin abandonar la metáfora. “Si eres una compañía que hace un paquete de software el cual puedes instalar en un servidor con discos, el cual luego hace del servidor más JBODS un array de almacenamiento, esto podría ser llamado un trabajo de base.

Sí, eres bello, y puedes llamarte SDS. Si eres otro proveedor de almacenamiento y haces un software que crea reportes de utilización de almacenamiento, simplifica las tareas de aprovisionamiento y la orquestación general de los procesos entonces también eres bellos y sí, eres SDS. Éste puede ser llamado una cirugía de cara. Luego, si estás en el negocio de virtualización del almacenamiento y estás interesado en la abstracción y gestión de los recursos subyacentes, sí, eres bello, y podríamos llamar esto una cirugía de senos. Si tú terminas comprando este material, asegúrate de que la base no se hunda, tus labios no se conviertan en salvavidas y tus senos entren en el datacenter”, dice Filks.

El analista recomienda asegurarse de que es posible hacer reversa y salir de la cirugía plástica en caso de ser necesario, cuando se advierte que las cosas salieron muy mal. “No importa cuán tedioso sea el sujeto de almacenamiento, el almacenamiento es muy interesante en este momento”. Pero al mismo tiempo recomienda tener cuidado con esas etiquetas y nombres que pone la industria, no sea cosa de que se quiera comprar una liebre, y se termine comprando tan solo un gato bien maquillado.

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