Cuando Intel habló por primera vez de su proceso de 14nm, hizo audaces afirmaciones en relación a su performance y a su consumo. Sin embargo, los retrasos que siguieron al anuncio consiguieron apagar el entusiasmo y sembrar dudas en torno a las promesas de los 14nm. Ahora la empresa está volviendo a la carga, con una gran cantidad de información sobre Broadwell Y, el chip Core M de 14nm orientado a notebooks y tabletas.
Según Intel, prácticamente toda la arquitectura de Core M se rediseñó para lograr alcanzar sus audaces objetivos de consumo energético y performance. Las reformas alcanzaron al controlador de memoria, a las cachés L1 y L2, a las interfaces de E/S, a la interfaz PCI Express e incluso al packaging del chip.
Los chips Core M (con nombre código Broadwell Y) debutarán con una variante de bajo consumo del proceso de fabricación en 14nm de Intel, lo cual ayudará a lograr la drástica reducción que el chip promete en materia de consumo energético. La empresa asegura que con este proceso puede lograr una reducción de dos veces el TDP, un packaging 50 por ciento más pequeño y placas 25 por ciento inferiores en tamaño.
La tecnología de 14 nm de Intel se usará para fabricar una amplia gama de productos de alto rendimiento y de bajo consumo, incluyendo chips para servidores, para dispositivos de computación personal y para aparatos de IoT (Internet of Things). Los primeros sistemas basados en el procesador Intel Core M estarán en las tiendas para la temporada de ventas de vacaciones, con una mayor disponibilidad de OEM en el primer semestre de 2015. Otros productos basados en la micro arquitectura Broadwell Y de 14nm se lanzarán en los meses subsiguientes.
Por el lado del procesamiento de CPU, Intel indica que Broadwell es hasta un 5 por ciento más veloz que Haswell, gracias a algunos ajustes menores en los TLBs (buffers de traducción), mejor predicción de direcciones y un scheduler de mayor tamaño. El impacto en la performance real de estos cambios puede ser de entre el 2 y el 3 por ciento, cosa que es normal, ya que las reducciones en tecnologías de proceso sólo tienen un impacto marginal en cuanto a mejoras de performance.
Pero del lado del procesamiento de GPU, las cosas cambian. Intel está prometiendo una mejora del 20 por ciento en unidades de cómputo y del 50 por ciento en rendimiento de los shaders, con un inferior requerimiento térmico. Esto implica que la mejora final de performance puede estar razonablemente entre 20 y 30 por ciento, aunque la empresa no informa en qué solución gráfica en particular se conseguirán estas mejoras. Los actuales chips de bajo consumo de Intel usan la solución Intel HD Graphics 4200, con una frecuencia máxima de 850 MHz.
Dado que el componente de GPU de los máximos chips de Intel (Core i8-4770K) actualmente corre a 1,25 GHz, es posible que las mejoras en performance de GPU en la versión ultra portátil de Broadwell lo pongan a la altura de las soluciones de alto rango para PCs de escritorio. Esto seguiría siendo un incremento de performance significativo, si bien no sería una “reinvención de la rueda” en lo que a performance de GPU se refiere. Habrá que ver si está a la altura de soluciones nativas tales como Tegra K1, de Nvidia.
Si Broadwell Y ofrece todo lo que Intel está prometiendo, no sería exagerado decir que redefinirá el significado de delgado y liviano en el mundo x86. Si esta familia de chips consigue en tiempo y forma todo lo que Intel está prometiendo en materia de performance y bajo consumo, fomentará la aparición de formatos innovadores en el mercado de equipos delgados y livianos.
Estará por verse si Broadwell Y representa una amenaza para ARM en el segmento de tabletas. En términos de competencia entre ARM y x86, no sólo intervienen las características de los chips; hay cuestiones relativas al sistema operativo, al software y a los formatos a tener en cuenta. Las dos arquitecturas todavía no se han puesto cabeza a cabeza en los distintos segmentos de microprocesadores; al menos no en la forma en que los analistas están esperando desde 2011.









