Para evitar que un procesador se caliente por encima del límite máximo al que puede funcionar sin problemas, es necesario lograr una correcta medición de la temperatura del mismo, que nos permita monitorearlo en todo momento y ver el efecto de las medidas que tomemos para enfriarlo.
La temperatura de un microprocesador puede medirse a través de un sensor colocado en la motherboard, debajo del chip, o bien dentro mismo del microprocesador; característica presente en todas las últimas generaciones de procesadores. Prácticamente todas las mothers incluyen una aplicación para leer los sensores de temperatura, y además es posible descargar de Internet software gratuito para control de temperatura, como CoreTemp o HWmonitor.
Aún otra opción para medir la temperatura consiste en ingresar a la configuración del equipo, presionando la tecla Supr al encender el mismo. El problema con esta última opción es que no puede accederse cuando la PC está en pleno funcionamiento y se quiere analizar su temperatura al utilizar algún software exigente.
Las aplicaciones que miden la temperatura permiten también establecer alarmas para advertir al usuario cuando el procesador se calienta más de lo debido, de forma tal que pueda tomar medidas a tiempo para evitar los efectos indeseables del calor excesivo.
Protegiendo al procesador de los sobrecalentamientos
Un ensamblaje correcto, junto con un cooler adecuado y la utilización de grasa térmica para facilitar la disipación de calor son claves ineludibles para evitar problemas con temperaturas elevadas. Pero si alguno de los aspectos mencionados fallara (por ejemplo, por acumulación de polvo en el ventilador del cooler, con la consecuente pérdida de eficacia del mismo), aún existen alternativas para evitar que el procesador se caliente en exceso.
En la configuración de la motherboard se encontrarán una o dos opciones para lidiar con los problemas de sobrecalentamiento. Es posible configurar a la computadora a través del BIOS para que accione una alarma cuando la temperatura del microprocesador alcance cierto nivel, o bien que directamente el equipo se apague cuando esto ocurra.
En caso de usar alguna de las opciones de la configuración del BIOS, es conveniente asegurarse de que el nivel establecido –ya sea para sonar la alarma o para apagar el equipo– no sea demasiado bajo, de lo contrario el accionar de la alarma o el apagado del equipo ocurrirán con demasiada frecuencia, incluso cuando el chip esté funcionando dentro de un rango de temperaturas aceptables.
El software de las motherboards habitualmente permite también tomar otras medidas para un monitoreo más detallado, como por ejemplo establecer alarmas que se disparan cuando un ventilador deja de funcionar, o regular la intensidad de la ventilación en función de la temperatura. Dado que el uso intensivo de ventiladores suele generar ruidos molestos, muchos usuarios prefieren mantenerlos funcionando a baja velocidad mientras la temperatura del procesador sea aceptable, y elevarla sólo cuando se hace necesario evitar un sobrecalentamiento.
Para concluir este tutorial, en la próxima entrega revisaremos las temperaturas máximas recomendadas para los modelos de procesadores vigentes en la actualidad.









