Inteligencia Artificial: de la fascinación a la eficiencia

Diego Sanin, Solution Architect Manager.
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Por Diego Sanin, Solution Architect Manager.

Hace poco más de dos décadas, Internet dejó de ser un territorio de experimentación para convertirse en una infraestructura esencial que cambió la forma en que trabajamos, nos comunicamos y consumimos. Hoy, la inteligencia artificial (IA) transita un recorrido similar: de la curiosidad inicial a un futuro en el que será tan omnipresente como la red misma. Y, si bien podemos hacer el ejercicio de pronosticar cómo será ese futuro, la realidad es que probablemente sea muy diferente a lo que nos imaginamos hoy.

Ahora bien, ¿De qué manera las empresas están aprovechando la IA? Un estudio de MIT Technology Review estima que siete de cada 10 (70 %) empresas de América Latina están invirtiendo en procesos de automatización con IA. Sin embargo, la realidad nos demuestra que muchos proyectos de IA son puestos en pausa cuando llega el momento de revisar los costos. Podemos explicar este fenómeno a partir del concepto “FOMO AI” (fear of missing out AI), es decir,  la “presión” por subirse a una tendencia tecnológica sin tener del todo claro los objetivos, algo que puede derivar en proyectos costosos o poco efectivos.

En estos momentos, y aunque parezca contraintuitivo, es necesario detenernos un instante y preguntarnos: ¿Cuáles son nuestros marcadores de éxito? ¿Cuáles son los procesos donde necesitamos sumar eficiencia? ¿Cuál es el camino tecnológico más eficiente para lograrlo? No se trata solamente de estar a la vanguardia, sino de incorporar el conocimiento necesario para desarrollar la mejor solución al menor costo posible con el foco puesto siempre en el usuario.

Las compañías enfrentan desafíos técnicos y culturales. Con los desafíos técnicos nos referimos a la dificultad que tienen algunas organizaciones para avanzar en la integración con sistemas heredados que, en muchos casos, dependen de un proveedor específico (lo que llamamos vendor lock-in). Se suma también la necesidad de gobernar sus datos (el combustible de la IA) y los desafíos éticos y regulatorios.

La inteligencia artificial se consolida como un habilitador clave para la eficiencia y la innovación empresarial, siempre que su adopción esté guiada por una estrategia clara y centrada en las personas.
La inteligencia artificial se consolida como un habilitador clave para la eficiencia y la innovación empresarial, siempre que su adopción esté guiada por una estrategia clara y centrada en las personas.

Los desafíos culturales tienen que ver, principalmente, con la necesidad de contar con talento preparado para gestionar estas tecnologías de manera responsable y eficiente. Hoy, las organizaciones necesitan más que nunca empoderar a sus talentos con nuevas habilidades que les permitan diseñar, implementar y escalar soluciones de IA en entornos seguros y transparentes.

Cuando la IA empieza a impactar en las organizaciones y sus usuarios

La IA es sin duda un habilitador estratégico en todas las industrias y abre un abanico extenso de oportunidades. Los resultados no sólo impactarán en las organizaciones, sino también en sus usuarios y consumidores.

Un ejemplo concreto es el de ARSAT. Hace algunos años, la empresa argentina de telecomunicaciones enfrentaba desafíos críticos en su gestión operativa: sistemas desconectados, procesos manuales y falta de visibilidad en tiempo real que impactaban en los costos, los tiempos de planificación y la calidad del servicio. Para revertir esta situación, la compañía utilizó Red Hat OpenShift AI, logrando así automatizar su centro de operaciones de red, integrar en tiempo real a toda su cadena de suministro y modernizar la conectividad entre sistemas heredados y nuevas aplicaciones.

El impacto fue contundente: en apenas un año ARSAT redujo sus costos operativos en un 30%, aceleró sus procesos de planificación en un 94% y elevó la satisfacción del cliente en un 20%. Además, la transformación incluyó un fuerte componente cultural con la adopción de metodologías DevOps y la capacitación de más de 80 técnicos en tecnologías cloud-native. Este es solo uno de los tantos casos que dan cuenta del potencial transformador de la IA.

En Red Hat, estamos convencidos de que el trabajo abierto, colaborativo y centrado en las personas debe ser el motor de cualquier estrategia de IA, por eso, priorizamos las inversiones en IA de código abierto y la creación de un ecosistema de partners  certificados para garantizar la flexibilidad y diferentes opciones que se adaptan a lo que cada compañía necesita.

Tenemos una certeza: la inteligencia artificial será tan inevitable y transformadora como Internet. Pero ahora el desafío no está en subirse rápido a la ola sino en surfearla con dirección clara. Solo las empresas que entiendan esto podrán convertir la fascinación por la IA en verdadero valor para sus negocios y sus clientes.

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