Del corte de telecomunicaciones a la IA de emergencia: la nueva capa digital que apareció tras el sismo

Conectividad satelital, drones, datos ciudadanos y visión artificial empiezan a formar parte de la respuesta tecnológica al terremoto en Colombia.
Satélites, drones, sensores e inteligencia artificial empiezan a conformar una nueva capa tecnológica para responder ante emergencias.
Satélites, drones, sensores e inteligencia artificial empiezan a conformar una nueva capa tecnológica para responder ante emergencias.

El terremoto de magnitud 7,4 que golpeó Colombia el 10 de agosto dejó al descubierto una paradoja de la transformación digital. Mientras buena parte de la vida cotidiana depende de aplicaciones y servicios en la nube, toda esa capa digital continúa apoyándose sobre infraestructura física que también puede fallar durante una emergencia.

El movimiento, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, produjo importantes afectaciones en las telecomunicaciones. MinTIC activó su Plan de Contingencia Sectorial y comenzó a monitorear la continuidad de las comunicaciones y los servicios digitales. En uno de los cortes difundidos durante la emergencia se contabilizaron 3.403 estaciones base indisponibles sobre 7.379 analizadas en siete departamentos afectados, alrededor del 46,1% de ese universo.

Pero la respuesta posterior mostró la otra cara de la tecnología. A medida que avanzó la emergencia comenzaron a desplegarse soluciones de conectividad satelital, drones, imágenes de alta resolución y herramientas de análisis de datos. La inteligencia artificial aparece como una nueva capa capaz de ayudar a procesar esa información y acelerar la identificación de zonas críticas.

Cuando las antenas dejan de responder

Una red móvil puede fallar aunque una torre permanezca en pie. Las estaciones base necesitan electricidad, enlaces de fibra o radio para transportar tráfico y equipamiento operativo. A eso se suma un problema habitual después de una emergencia: miles de personas intentan comunicarse al mismo tiempo.

Durante el terremoto se reportó una combinación de interrupciones eléctricas, daños físicos y aumentos extraordinarios en la demanda de comunicaciones.

Esto explica también por qué una aplicación puede continuar operativa en sus servidores y, sin embargo, resultar inaccesible para una persona ubicada en una zona afectada. El problema puede estar en la red que conecta al usuario con Internet y no en el servicio alojado en la nube.

La emergencia mostró entonces una primera dependencia: sin conectividad, buena parte de la infraestructura digital pierde utilidad precisamente cuando más puede necesitarse.

Satélites y drones para reconstruir la capa digital

Una de las respuestas fue llevar parte de esa infraestructura fuera del suelo. Indra Group anunció, a través de Hispasat, el despliegue de más de 70 puntos de conectividad satelital y zonas wifi gratuitas en áreas afectadas, en coordinación con autoridades para determinar los puntos prioritarios.

La conectividad satelital permite establecer rutas alternativas cuando determinadas redes terrestres quedaron dañadas o no pueden recuperarse rápidamente. En una emergencia, puede servir para conectar centros de atención, autoridades, equipos de rescate o comunidades mientras se reconstruye la infraestructura convencional.

Pero recuperar las comunicaciones resuelve solamente una parte del problema. La siguiente capa consiste en obtener información sobre lo que ocurre en el territorio.

Indra también puso a disposición drones equipados con cámaras ópticas de alta resolución para colaborar en la evaluación de daños. Estos dispositivos pueden observar infraestructura afectada y acceder visualmente a lugares donde el desplazamiento terrestre resulta complejo.

Equipos internacionales de rescate que llegaron a Cali también recurrieron a drones, sensores y radares para buscar sobrevivientes entre estructuras colapsadas.

De conseguir datos a interpretarlos con IA

La incorporación de drones y satélites genera, a su vez, otro desafío: la cantidad de información.

Un dron puede producir cientos de fotografías. Los satélites pueden observar grandes extensiones. Los ciudadanos pueden enviar imágenes y reportes desde múltiples lugares. En ese escenario, el problema deja de ser solamente conseguir datos y pasa a ser cómo analizarlos suficientemente rápido para que sirvan durante una emergencia.

Ahí aparece el potencial de la inteligencia artificial.

Indra informó que analiza incorporar visión artificial y procesamiento de imágenes satelitales a la respuesta. Este tipo de sistemas puede ayudar a clasificar imágenes, reconocer patrones y señalar áreas que requieren una revisión prioritaria.

La IA no reemplaza en este caso la decisión de rescatistas, ingenieros o autoridades. Su utilidad está en reducir el volumen de información que las personas deben revisar manualmente y ayudar a detectar señales relevantes dentro de grandes cantidades de datos.

La arquitectura tecnológica de una emergencia empieza así a adquirir otra forma: conectividad para mover información; drones, satélites y sensores para producirla; inteligencia artificial para procesarla; y especialistas para decidir qué hacer con ella.

Miles de ciudadanos convertidos en sensores

El terremoto también mostró que esta nueva capa digital no depende únicamente de tecnologías sofisticadas.

Más de 12.000 personas de alrededor de 900 centros poblados reportaron haber sentido el sismo mediante Sismo Sentido, la herramienta del Servicio Geológico Colombiano. Estos datos permiten realizar estimaciones rápidas sobre los efectos del movimiento y aportan información a organismos de emergencia e investigaciones posteriores.

El teléfono se convierte así en otro punto de entrada de información.

Una lógica similar existe detrás del sistema de alertas sísmicas de Android, que utiliza los acelerómetros presentes en numerosos teléfonos para detectar vibraciones y combinar señales provenientes de múltiples dispositivos. No reemplaza a una red sismológica profesional ni garantiza alertas anticipadas en todos los casos, pero muestra cómo millones de dispositivos distribuidos pueden transformarse en una infraestructura adicional de detección.

Una nueva arquitectura para responder a los desastres

El terremoto dejó visibles dos caras de la misma transformación tecnológica.

La primera fue la fragilidad. Antenas, fibra, energía y redes terrestres siguen siendo indispensables para que funcionen las aplicaciones, los servicios financieros, la mensajería y las plataformas digitales.

La segunda fue la aparición de una infraestructura complementaria. Satélites capaces de recuperar conectividad, drones que observan el territorio, teléfonos que producen datos e inteligencia artificial que puede ayudar a interpretarlos.

No todas estas tecnologías surgieron con este terremoto ni su utilización significa que los sistemas tradicionales de respuesta hayan quedado atrás. Lo que empieza a cambiar es la posibilidad de combinarlas.

La infraestructura de una emergencia ya no se limita entonces a ambulancias, hospitales, carreteras, redes eléctricas o antenas. Sobre esas capacidades físicas comienza a construirse otra capa compuesta por conectividad, sensores, datos y sistemas inteligentes.

El sismo mostró primero qué ocurre cuando esa vida digital pierde contacto con su infraestructura física. Pero también dejó entrever el movimiento contrario: cómo la tecnología puede reconstruir conexiones, observar zonas afectadas y transformar miles de datos dispersos en información útil para responder a una crisis.

Preguntas frecuentes

¿Cómo puede un terremoto afectar las telecomunicaciones?

Puede interrumpir la electricidad, dañar fibra y equipamiento o provocar congestión por el aumento repentino de llamadas y tráfico de datos.

¿Para qué puede utilizarse inteligencia artificial después de un sismo?

Puede ayudar a procesar imágenes de drones, satélites y otras fuentes para detectar patrones y priorizar información que luego evalúan especialistas.

¿Qué aporta la conectividad satelital?

Permite establecer comunicaciones alternativas en lugares donde las redes terrestres quedaron dañadas o temporalmente fuera de servicio.

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