En la actualidad existen dos grandes modelos de entrega de servicios en la nube:
La nube privada, que consiste en infraestructura y servicios dedicados, debe ofrecer auto-servicio, flexibilidad, automatización y acceso a diferentes servicios con agilidad. Este modelo, desde el punto de vista financiero, necesita una inversión de capital, sin embargo, un ambiente de nube privada ofrece un mejor TCO y ROI ya que se usan de forma eficiente los recursos que se adquieren.

Existen clientes para los cuales la proximidad de los servicios de TI o privacidad de datos son importantes: el sector financiero, servicios de salud y gobierno, por mencionar algunos. Una nube privada no puede existir sin un ambiente extensamente virtualizado, no solo la capa de cómputo, esto es la base funcional para el proceso de automatización, es importante automatizar la mayor cantidad de procesos, sobre todo aquellos que son repetitivos y tediosos.
Algunas empresas piensan que tienen un ambiente de nube privada por contar con una capa de virtualización de cómputo, en realidad esa solo es una pieza del rompecabezas, virtualización por sí sola, no es nube privada. En este esquema el nombre del juego es eficiencia, control y seguridad. Recordemos que en este modelo los recursos físicos son finitos, depende del tamaño de la billetera y la capa de orquestación es un requisito.
Del otro lado de la moneda tenemos el mundo de la nube pública, escalable, flexible, disponible en un modelo de gasto operativo, el cliente paga por lo que usa. Los precios son generalmente muy atractivos y existen un gran número de servicios disponibles.
La nube pública, sin embargo, es infraestructura compartida, los recursos son utilizados por varios usuarios. En este modelo la seguridad de la información siempre es cuestionada por los clientes. Las nubes públicas usualmente tienen algún grado de “vendor lockin”, ofrecen herramientas propietarias que generan dependencia por parte de los usuarios, esto no evita la migración de cargas a otros ambientes, pero tampoco lo hace más fácil. Es complicado que un cliente encuentre todo lo que necesita en un solo proveedor de nube pública, es muy común que se requieran servicios de diferentes proveedores – que no necesariamente- se comunican de forma transparente, integrar datos, homologar procesos, existen detalles técnicos que deben ser bien planificados en este modelo.
Existen muchas empresas utilizando servicios de nube pública, grandes y pequeñas. Algunas de ellas, especialmente las que tiene capital restrictivo, encuentra en la nube pública lo necesario para cubrir sus necesidades de TI, sin embargo, cuando la operación crece es muy probable que el esquema de nube pública ya no sea suficiente, por seguridad, control, proximidad de los datos y regulaciones.
https://youtu.be/kwaFu8208mw
Hablemos entonces del concepto de nube híbrida, un ambiente de este tipo utiliza lo mejor de los dos mundos. Seguridad y control al manejar información sensible en la nube privada, escalabilidad y accesos a recursos y servicios complementarios bajo demanda, en la nube pública. Es importante resaltar que un ambiente híbrido no significa la simple conexión de máquinas virtuales o extensión de redes a nivel capa 3. Un ambiente de nube híbrida debe ofrecer un nivel de abstracción que facilite la migración de aplicativos y datos, extensión de política y procesos, debe existir una herramienta que gobierne la interacción de los dos mundos.
En mi experiencia, una empresa puede tener una nube privada en la cual tiene control total de la información, pero más tarde que temprano necesitará procesar estos datos y su infraestructura local podría no ser suficiente. La respuesta a este problema generalmente se encuentra en la nube pública. Un banco, por ejemplo, podría necesitar generar una gran cantidad de cálculos en una auditoria o cierre, la nube privada tiene la información sensible y todo el procesamiento se podría hacer en la nube pública, en un modelo efectivo desde la perspectiva de costo-beneficio, solo se paga por el tiempo que se utilizan los recursos y los datos siguen seguros en nuestra nube privada.
En este mundo digital los proyectos de inteligencia de negocios, internet de las cosas, aplicaciones móviles, necesitan una gran cantidad de recursos de TI y muchas veces no hace sentido invertir capital en ellos cuando se pueden obtener en la nube pública en cómodas mensualidades. La conectividad entre las nubes a nivel red no es un proceso técnicamente complejo, se puede usar un canal seguro para mover datos, estos se pueden encriptar, hay muchas formas de proteger la información, sin embargo, eso es solo parte de la historia. El reto radica en poder encapsular las aplicaciones y crear una capa de abstracción para facilitar el movimiento de aplicativos entre nubes. Las aplicaciones nativas en nube deberían tener la flexibilidad de poder cambiar de proveedor de nube pública o procesar información de forma transparente ya en ambientes privados o públicos. Al tener una capa de abstracción se podría controlar el contexto y las políticas centrados en las aplicaciones y utilizar lo mejor de los dos mundos de forma eficiente.
En mi opinión no puede existir una nube híbrida sin una aplicación que nos permita gestionar ambos modelos, un bróker que sea la liga funcional entre los ambientes públicos y privados, una herramienta que genere la capa de abstracción aplicativa y facilite la adopción de un modelo híbrido.
Cisco cuenta con herramientas de software, hardware y servicios que ayudan a los clientes a crear ambientes híbridos en función de sus necesidades. CloudCenter, ACI, Cisco ONE, servicios avanzados y todas las arquitecturas hiper-convergentes son solo una muestra de la ayuda que la empresa puede ofrecer a sus clientes en la planeación e implementación de ambientes de nube híbrida.
Por: Gerardo Kato, Gerente de Desarrollo de Negocio Cloud para Cisco Latinoamérica









