En Chile, la infraestructura digital dejó de ser un “tema TI” para convertirse en un componente crítico de continuidad operacional del país. Data centers, servicios cloud, conectividad y ciberseguridad hoy sostienen pagos, logística, telecomunicaciones, servicios públicos, salud y operación industrial. Cuando esa base falla, se interrumpen servicios esenciales y se afecta directamente el desarrollo de la economía digital.
“Hoy la infraestructura digital es infraestructura crítica. Necesitamos plazos ciertos y reglas claras para invertir responsablemente en data centers, cloud y conectividad, porque de eso depende la continuidad de servicios clave para personas y empresas”, asegura Luz María García, Gerenta General de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de Información (ACTI A.G.).
Permisos y regulación: el principal cuello de botella
Desde el gremio advierten que el principal riesgo no es tecnológico, sino de ejecución: la sobrerregulación, la fragmentación normativa y la lentitud en la entrega de permisos elevan la incertidumbre y retrasan proyectos estratégicos. En un contexto donde aumenta la demanda de capacidad de cómputo por analítica avanzada e inteligencia artificial, los atrasos se traducen en pérdida de competitividad y en mayores costos operativos para el país.
“El costo de no avanzar no es teórico: son proyectos que se postergan o se van a otros mercados, generando más riesgo operacional y menos desarrollo del ecosistema local. Chile puede liderar, pero requiere coordinación público-privada y una agenda de permisos y regulación a la altura del desafío”, agrega García.
Desde la asociación aseguran que destrabar la inversión no significa bajar estándares. Al contrario: significa modernizar el Estado para dar certeza, con criterios homogéneos, tramitación eficiente y coordinación intersectorial, incorporando exigencias de sostenibilidad desde el diseño. “El país ya cuenta con un Plan Nacional de Data Centers y lineamientos técnicos para su evaluación ambiental, lo que hace aún más urgente contar con rutas de aprobación predecibles y plazos acotados”, complementa García.
Infraestructura digital: coordinación público-privada para destrabar inversiones
En este contexto, ACTI invita a establecer una mesa de trabajo con metas y tiempos definidos, entre autoridades sectoriales, gobiernos regionales e industria, para acelerar la ejecución de inversiones fundamentales en infraestructura digital crítica, fortalecer la resiliencia del país y asegurar que Chile no pierda la oportunidad de consolidarse como hub digital regional.
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