El 94% de los ejecutivos ve en la IA el mayor desafío de ciberseguridad en 2026

El nuevo informe del World Economic Forum y Accenture revela que las vulnerabilidades vinculadas a la inteligencia artificial crecen más rápido que el fraude y el ransomware, mientras la geopolítica y las cadenas de suministro complejizan el escenario global.
Los ciberdelincuentes utilizan inteligencia artificial y automatización para vulnerar sistemas en cuestión de minutos, obligando a las empresas a fortalecer sus capacidades de detección.
Los ciberdelincuentes utilizan inteligencia artificial y automatización para vulnerar sistemas en cuestión de minutos, obligando a las empresas a fortalecer sus capacidades de detección.

El riesgo de ciberseguridad en 2026 se está acelerando, impulsado por los avances en inteligencia artificial, la profundización de la fragmentación geopolítica y la creciente complejidad de las cadenas de suministro. Así lo concluye la nueva versión del estudio del World Economic Forum (WEF) y Accenture, el cual identifica las tres tendencias que marcarán la ciberseguridad este año.

Hay tres tendencias que marcarán la ciberseguridad este año:

1. La inteligencia artificial aumenta las vulnerabilidades y las empresas se preparan

Se anticipa que la IA será el factor de cambio más significativo en ciberseguridad durante este año, según el 94% de los ejecutivos encuestados. Este creciente reconocimiento se está traduciendo en acciones concretas en las organizaciones. El porcentaje de encuestados que evalúa la seguridad de las herramientas de IA casi se duplicó respecto del año anterior, pasando de un 37% en 2025 a un 64% en 2026.

En apenas un año, el porcentaje de organizaciones que implementaron procesos para evaluar la seguridad de herramientas de IA antes de su despliegue pasó del 37% en 2025 al 64% en 2026, reflejando una respuesta urgente ante los riesgos emergentes.
En apenas un año, el porcentaje de organizaciones que implementaron procesos para evaluar la seguridad de herramientas de IA antes de su despliegue pasó del 37% en 2025 al 64% en 2026, reflejando una respuesta urgente ante los riesgos emergentes.

Al mismo tiempo, las vulnerabilidades asociadas a la inteligencia artificial se están acelerando a un ritmo sin precedentes: 87% de los ejecutivos encuestados identificó las vulnerabilidades relacionadas con la IA como el riesgo cibernético de más rápido crecimiento, superando incluso a los fraudes cibernéticos, el phishing y el ransomware.

Federico Tandeter, director de ciberseguridad para Sudamérica Hispana en Accenture
Federico Tandeter, director de ciberseguridad para Sudamérica Hispana en Accenture.

Federico Tandeter, director de ciberseguridad para Sudamérica Hispana en Accenture, destaca que “los beneficios de la inteligencia artificial dependen de una ejecución disciplinada. Las soluciones mal implementadas pueden introducir nuevos riesgos —como configuraciones incorrectas, toma de decisiones sesgada, dependencia excesiva de la automatización y susceptibilidad a manipulaciones adversarias— a menos que las organizaciones incorporen salvaguardas sólidas, prácticas de seguridad desde el diseño (security-by-design) y monitoreo continuo. La IA puede mejorar la ciberseguridad, pero solo cuando se despliega dentro de marcos de gobernanza robustos que mantengan el juicio humano en el centro”.

Un contundente 87% de los consultados percibe que las vulnerabilidades relacionadas con la Inteligencia Artificial han aumentado en el último año, situándose como la principal preocupación por encima del fraude digital y los ataques a la cadena de suministro.
Un contundente 87% de los consultados percibe que las vulnerabilidades relacionadas con la Inteligencia Artificial han aumentado en el último año, situándose como la principal preocupación por encima del fraude digital y los ataques a la cadena de suministro.

2. La geopolítica está redefiniendo la ciberseguridad

En 2026, la geopolítica continuará siendo el principal factor que influye en las estrategias generales de mitigación del riesgo cibernético. Alrededor de 64% de los ejecutivos encuestados en el estudio dijo que está considerando ciberataques con motivación geopolítica, como la interrupción de infraestructura crítica o el espionaje. Y, de hecho, 91% de las empresas más grandes del mundo ha modificado sus estrategias de ciberseguridad debido a la volatilidad geopolítica.

Tandeter destaca que “la incertidumbre económica y la inestabilidad geopolítica se han entrelazado profundamente, amplificando el riesgo cibernético global y complicando la capacidad de las organizaciones para anticipar y mitigar amenazas emergentes. A medida que las tensiones políticas y las disputas comerciales reconfiguran alianzas y dependencias tecnológicas, el mundo está presenciando una fragmentación creciente de los ecosistemas digitales y tecnológicos”.

La defensa contra ciberataques con motivación geopolítica (espionaje o disrupción de infraestructura) es la prioridad número uno para el 64% de las empresas, seguida de cerca por el combate a la desinformación en sus estrategias de seguridad.
La defensa contra ciberataques con motivación geopolítica (espionaje o disrupción de infraestructura) es la prioridad número uno para el 64% de las empresas, seguida de cerca por el combate a la desinformación en sus estrategias de seguridad.

El fraude habilitado por medios cibernéticos está amenazando tanto a directores ejecutivos como a su entorno

En la encuesta, 73% de los ejecutivos encuestados señaló que ellas mismas o alguien de su red personal fue afectado directamente por fraude habilitado por medios cibernéticos a lo largo de 2025. Siendo los ataques más usados el vishing (estafas telefónicas de voz), phishing y smishing (ataques a través de mensajes de texto).

Los CEOs consideran el fraude habilitado por medios cibernéticos como su principal preocupación, desplazando el foco desde el ransomware hacia riesgos emergentes como el fraude cibernético y las vulnerabilidades asociadas a la inteligencia artificial. En contraste, los directores de seguridad de la información (CISOs) siguen mostrando una fuerte preocupación por el ransomware y la resiliencia de la cadena de suministro. Esto refleja cómo las prioridades en ciberseguridad divergen entre la sala de directorio y la primera línea operativa.

El 73% de los encuestados reporta haber sido afectado directa o indirectamente por fraude digital en los últimos 12 meses, siendo el phishing y el smishing las tácticas más recurrentes con un 62% de incidencia.
El 73% de los encuestados reporta haber sido afectado directa o indirectamente por fraude digital en los últimos 12 meses, siendo el phishing y el smishing las tácticas más recurrentes con un 62% de incidencia.

Tandeter concluye que “en 2026, la ciberseguridad continuará evolucionando a lo largo de dimensiones tecnológicas, geopolíticas, económicas y estratégicas. En este contexto, la ciberseguridad ya no es una función técnica relegada a un segundo plano; se ha convertido en una preocupación estratégica central para gobiernos, empresas y sociedades. Este año se pondrá a prueba no solo la preparación tecnológica a nivel global, sino también la capacidad de alinear políticas públicas, ética y colaboración en la defensa de un mundo cada vez más digital”.

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