El estreno de Toy Story 5 no solo trae de regreso a personajes emblemáticos como Woody y Buzz Lightyear. También plantea una historia que refleja una transformación profunda en la forma en que los niños interactúan con la tecnología. En esta nueva entrega, los juguetes clásicos deben competir por la atención de Bonnie frente a una tableta que concentra gran parte de su interés.
Según Kaspersky, esta situación refleja una tendencia cada vez más visible en la vida real: el crecimiento de los llamados “juguetes digitales” y un cambio significativo en los hábitos de los menores dentro del entorno online.
Menos entretenimiento pasivo y más aprendizaje digital
En la película, los personajes intentan resistir el avance de la tableta Lilypad, representando uno de los temores más habituales de padres y educadores: que las pantallas reemplacen al juego tradicional. Sin embargo, la realidad muestra un escenario más complejo.
Un estudio realizado por Kaspersky revela que las búsquedas vinculadas a plataformas de streaming de video descendieron del 18% al 8,7% en apenas un año. Al mismo tiempo, el aprendizaje online y los contenidos relacionados con ciencia y educación ingresaron por primera vez entre los temas más buscados por los niños.
Plataformas como Google Classroom, Duolingo y distintas herramientas para aprender programación ganan protagonismo dentro de los intereses digitales de las nuevas generaciones, evidenciando que la tecnología también puede convertirse en una herramienta para desarrollar habilidades y conocimientos.
La importancia del acompañamiento de los padres
Para los especialistas, el desafío ya no pasa por enfrentar el avance de la tecnología, sino por acompañar a los niños en su uso responsable y seguro.
“La trama de Toy Story 5 es una excelente metáfora de lo que estamos observando en nuestros datos. Los juguetes, que siempre han representado el juego y la imaginación, ahora también son digitales, como lo demuestra la popularidad de los videojuegos en línea, las aplicaciones de inteligencia artificial y las plataformas educativas”, afirmó Fabio Assolini, investigador líder en Seguridad para América Latina de Kaspersky.
El ejecutivo señaló además que este cambio vuelve aún más relevante el rol de los padres y de la sociedad para enseñar a los menores a desenvolverse de forma segura en el mundo digital.
La educación digital como principal herramienta de protección
Desde Kaspersky sostienen que la tecnología no debe verse como una amenaza en sí misma. Por el contrario, consideran que el diálogo abierto y la educación digital son factores clave para transformar las herramientas tecnológicas en aliadas del aprendizaje, la creatividad y el desarrollo personal.
Cuando los niños reciben orientación y cuentan con espacios de confianza para hablar sobre sus experiencias en internet, se encuentran mejor preparados para identificar riesgos y aprovechar las oportunidades que ofrece el ecosistema digital.
Recomendaciones para acompañar a los menores
Los especialistas recomiendan a las familias:
- Fomentar la comunicación abierta sobre los riesgos y oportunidades de internet.
- Supervisar activamente los juegos, aplicaciones y plataformas que utilizan los menores.
- Dar el ejemplo mediante hábitos digitales equilibrados.
- Promover herramientas educativas que impulsen el aprendizaje y la creatividad.
- Utilizar soluciones de protección digital para resguardar la privacidad y la seguridad online de los niños.
Preguntas Frecuentes
¿Qué muestra Toy Story 5 sobre la tecnología?
La película presenta el conflicto entre juguetes tradicionales y una tableta digital, reflejando cómo las pantallas forman parte cada vez más importante de la vida cotidiana de los niños.
¿Qué tendencia detectó Kaspersky en los hábitos digitales de los menores?
La investigación muestra una disminución del consumo de entretenimiento pasivo y un crecimiento del interés por plataformas educativas, aprendizaje online y contenidos vinculados con ciencia y programación.
¿La tecnología es perjudicial para los niños?
Los especialistas sostienen que la tecnología es una herramienta neutral. Su impacto depende del acompañamiento, la educación y las pautas de uso que establezcan las familias.