En una industria donde la experiencia suele ser protagonista, la irrupción de nuevas generaciones comienza a marcar un cambio de ritmo. En un nuevo episodio de Voces de Canales IT, el ciclo de streaming de ITSitio, Dalila Sol Rodríguez —parte del equipo de Exing— aporta una mirada fresca sobre cómo evolucionan los negocios tecnológicos.
Hija de Diana Ordoqui, referente del sector, Sol creció en un entorno donde la empresa fue, simbólicamente, “una tercera hija”. Una idea que ella misma confirma con naturalidad:
“Es cierto, soy la tercera hija en este sentido. Exing tiene veintiséis años y yo tengo veintitrés… así que nada, encantada”.
Lejos de quedarse en ese lugar, construyó su propio camino dentro de la compañía, donde hoy participa en áreas comerciales, atención al cliente y desarrollo de nuevos negocios.
De las redes sociales al corazón del negocio IT
El recorrido de Sol dentro de la compañía refleja un cambio más amplio que atraviesa al canal IT: los nuevos talentos ya no necesariamente ingresan por áreas técnicas, sino que comienzan a impactar desde lo digital, la comunicación y el vínculo con el cliente.
Su punto de partida fue, justamente, el mundo de las redes sociales, un terreno natural para su generación. Sin embargo, esa primera experiencia rápidamente evolucionó hacia roles más complejos dentro de la organización.
“Empecé cuatro horas para desarrollar TikTok y hoy, por suerte, estoy en un puesto de ventas, atención al cliente, desarrollo de nuevos proyectos, y la verdad es que es algo que me gusta mucho”.
Este crecimiento no solo habla de su propio desarrollo, sino también de cómo las empresas tecnológicas empiezan a integrar nuevas habilidades dentro de sus estructuras tradicionales, combinando marketing digital, análisis de tendencias y estrategia comercial.
Exing: empresa familiar, cultura profesional: el equilibrio clave
Trabajar en una organización liderada por su madre implicó un desafío adicional: construir legitimidad dentro del equipo y evitar quedar encasillada en el rol de “hija de”.
Lejos de reforzar esa idea, Sol propone una mirada clara sobre cómo se gestionan los vínculos dentro de la empresa.
“Yo no lo llamaría familiar porque siempre digo, de las puertas para adentro soy huérfana y de las puertas para afuera tengo mi familia”.
Esa separación de roles es clave para sostener una dinámica profesional, donde el respeto por los espacios y las responsabilidades permite que el trabajo fluya sin interferencias personales.
Aun así, reconoce que el prejuicio existe y que, en muchos casos, hay que enfrentarlo activamente: “Me he encontrado con personas que tienen el estigma de que por ser hijo de no trabajás, y es mentira”.
Con el tiempo, la integración al equipo fue natural: “Entré como una más, nunca sentí la diferencia”.
Qué aportan las nuevas generaciones al negocio IT
Más allá de lo tecnológico, Sol identifica que el principal diferencial de su generación está en la actitud frente al trabajo: rapidez, predisposición y apertura al cambio.
“Si algo que me caracteriza es la ansiedad por resolver, creo que la vocación de servicio está en mi ADN”.
En un mercado donde el cliente exige respuestas cada vez más rápidas, esta combinación se vuelve estratégica. Sin embargo, no se trata solo de velocidad, sino también de capacidad de adaptación.
Los jóvenes, según explica, están más dispuestos a aprender, escuchar y probar nuevas formas de abordar los problemas, tanto internos como externos.
A esto se suma una ventaja clave: el acceso a información y herramientas digitales que facilitan la toma de decisiones.
El verdadero desafío: integrar generaciones, no reemplazarlas
Uno de los puntos más interesantes de su análisis es que no plantea una ruptura con el pasado, sino una convivencia entre modelos.
La industria IT, especialmente en el canal, fue construida sobre relaciones, experiencia y conocimiento acumulado durante décadas. Y eso, lejos de perder valor, sigue siendo un activo central. “La industria se construyó con la generación anterior y hay muchísimas cosas que funcionan”.
El desafío, entonces, es encontrar un equilibrio: “Buscar la manera de que esas cosas sigan funcionando con los nuevos conceptos y canales de comunicación”. Este “puente generacional” no es automático. Requiere adaptación, escucha y, sobre todo, apertura por ambas partes.
Nuevos canales, nuevas reglas de juego
La transformación digital no solo impacta en las soluciones tecnológicas, sino también en la forma en que se hacen negocios.
Hoy, los canales de comunicación son múltiples y conviven en paralelo: desde el email tradicional hasta plataformas como WhatsApp, Instagram o incluso Discord.
“Yo me manejo con el canal que me propongan, me descargué Discord y tuve una reunión como si fuese por Teams”. Este nivel de flexibilidad es una de las principales diferencias frente a generaciones anteriores, que suelen priorizar estructuras más formales.
Sin embargo, Sol no plantea una sustitución total: “La formalidad del mail va a seguir existiendo”. El cambio, entonces, no es eliminar lo anterior, sino ampliar el abanico de posibilidades.
Capacitación constante: la base de la confianza
En un entorno donde todo evoluciona rápidamente, el conocimiento se convierte en el principal diferencial competitivo.
Para Sol, la capacitación no es opcional, sino una condición necesaria para sostener conversaciones de valor con clientes, partners y equipos internos. “Si no entiendo de lo que hablo, es muy difícil llevar adelante la conversación”. Y lo vincula directamente con la confianza, uno de los pilares del negocio: “Si no tengo conocimiento, no tengo confianza”.
Esta mirada refuerza una idea clave para el canal IT: vender tecnología no es solo ofrecer productos, sino comprender soluciones, contextos y necesidades.
Soft skills: el verdadero diferencial a futuro
Si bien el conocimiento técnico es importante, Sol pone el foco en otro aspecto que será determinante en su desarrollo: las habilidades blandas. “Creo que algo muy importante para mí es aprender el liderazgo”.
A diferencia de lo técnico, estas capacidades no se adquieren de forma inmediata ni en un curso puntual, sino a lo largo del tiempo, a partir de la experiencia. También identifica un desafío concreto en la dinámica actual: “No siempre la respuesta rápida es efectiva”.
En un contexto donde la inmediatez domina, aprender a priorizar, gestionar tiempos y tomar decisiones correctas se vuelve clave.
Aprender de otros… pero también equivocarse
Sobre el rol de los líderes de la industria, su postura es clara: el conocimiento que pueden transmitir es valioso, pero no reemplaza la experiencia propia. “La mayor experiencia la aprendés cuando te equivocás”.
Sin embargo, reconoce el potencial de generar espacios más estructurados de aprendizaje, como programas de mentoría: “Estaría bueno algo que apoye a las nuevas generaciones a seguir construyendo sobre las bases que ya están”.
Este tipo de iniciativas podría acelerar la formación de nuevos talentos, especialmente en áreas comerciales, donde el recambio generacional aún es más lento.
Formación en la era digital: ¿virtual o presencial?
Aunque pertenece a una generación digital, su mirada sobre la capacitación rompe con ciertos supuestos. Para ella, la virtualidad tiene limitaciones claras, especialmente en términos de atención y foco. “En la virtualidad respondés mensajes, y eso te saca del foco”.
Por eso, destaca el valor del contacto directo: “Los conceptos me quedan cuando lo llevo a la práctica o me lo explica alguien en la presencialidad”. Este punto abre un debate interesante sobre cómo deberán evolucionar los modelos de formación en el sector.
Mujeres en tecnología: una transformación en marcha
El crecimiento de la participación femenina es otro de los cambios que atraviesa la industria, aunque todavía con desafíos pendientes. “Es una industria muy poblada por el género masculino, hacen falta muchas más mujeres”.
Además, señala un punto clave: la percepción sobre qué significa trabajar en tecnología. “No es solo desarrollo o código, hay un montón de cosas”. Ampliar esa mirada puede ser determinante para atraer más talento diverso al sector. “Mientras más diversidad de miradas, mejores soluciones se construyen”.
Mirada a futuro: aprender todo, sin miedo a equivocarse
A corto plazo, su objetivo no es especializarse en un área específica, sino entender el negocio en su totalidad. “Me gustaría haber pasado por todas las áreas, entender de A a Z cómo son los procesos”.
Este enfoque integral refleja una nueva forma de construir carrera dentro del canal IT: menos lineal, más transversal. Y cierra con una definición que resume su filosofía profesional: “No tengo miedo a equivocarme. Ese es el proyecto”.
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