La historia de Satellites on Fire no empezó en un laboratorio ni en una gran empresa tecnológica, sino en un aula. En plena pandemia, mientras los incendios en Córdoba ocupaban titulares y arrasaban miles de hectáreas, tres estudiantes de ORT decidieron hacer algo al respecto. Lo que en un principio era un trabajo escolar terminó convirtiéndose en una pregunta mucho más profunda: si el problema era tan visible y recurrente, ¿por qué nadie lograba anticiparse? Esa inquietud, más emocional que técnica, fue el verdadero punto de partida del proyecto.
“Empezó como un proyecto curricular. Teníamos que hacer algo tecnológico, los incendios estaban en todos lados y conocíamos a personas que habían perdido sus casas”, contó Franco Rodríguez Viau, CEO y co-founder de la startup. Durante meses desarrollaron una primera solución que, en el contexto académico, cumplía con los objetivos. Pero cuando la expusieron frente a quienes enfrentan el fuego en el terreno, la validación fue inexistente.
“Fue un choque emocional fuerte. Nos dijeron que no servía para nada”, recordó. Lejos de abandonar, ese momento funcionó como un punto de inflexión que redefinió completamente el enfoque del proyecto. Ese primer golpe terminó siendo, en retrospectiva, el inicio de una construcción mucho más sólida.
El punto de quiebre: escuchar antes de construir
A partir de ese fracaso inicial, el equipo entendió que la tecnología por sí sola no alcanzaba. La clave estaba en comprender el problema desde quienes lo viven en tiempo real. Ese cambio implicó salir del laboratorio y empezar a hablar con brigadistas, guardaparques y coordinadores de emergencias, acumulando decenas —y luego cientos— de conversaciones que terminaron moldeando el producto.
“El momento bisagra fue cuando expertos nos dijeron que lo que habíamos hecho no servía. Ahí entendimos que teníamos que salir a escuchar de verdad”, sostuvo Rodríguez Viau. Esa etapa no solo redefinió la solución técnica, sino también la forma de construir: menos intuición y más validación en el terreno, un giro que marcaría el ADN de la compañía.
Cuando el sistema empezó a ser utilizado en situaciones reales, la percepción cambió por completo. “Cuando los primeros clientes empezaron a usarlo y a confiar sus operaciones en él, sentimos que habíamos cruzado una línea. Dejó de ser un proyecto y se convirtió en una responsabilidad”, explicó. Ese pasaje de idea a herramienta crítica marcó el nacimiento real de la empresa.

Un problema estructural: reaccionar en lugar de anticipar
Para Rodríguez Viau, el problema de los incendios forestales no es únicamente climático o ambiental, sino estructural. El sistema actual, según su mirada, está diseñado para actuar cuando el incendio ya es visible, en lugar de intervenir cuando todavía es controlable. Esa lógica condiciona toda la cadena de respuesta y limita la capacidad de prevención.
“La detección depende en gran medida de reportes humanos: alguien ve humo, llama, y recién ahí se activa todo”, explicó. Ese modelo implica que el tiempo más valioso —los primeros minutos— se pierde antes incluso de que el sistema reaccione, un retraso que suele ser determinante.
A esto se suma una segunda limitación: la falta de información en tiempo real. “Muchas veces los equipos no tienen datos sobre cómo se está moviendo el fuego o qué condiciones climáticas hay en la zona. Toman decisiones críticas con información incompleta”, señaló.
En regiones rurales o remotas, donde la conectividad y la infraestructura son más limitadas, la situación se vuelve aún más compleja. “No es falta de voluntad, es falta de infraestructura tecnológica adaptada al problema real”, sintetizó, poniendo el foco en un déficit que atraviesa a múltiples países.
Cómo funciona la tecnología que detecta focos en minutos
La propuesta de Satellites on Fire se apoya en la integración de distintas fuentes de datos que, por separado, tienen limitaciones claras. Los satélites permiten cubrir grandes extensiones, pero no siempre con la frecuencia necesaria para detectar cambios inmediatos. Las cámaras terrestres, en cambio, ofrecen mayor resolución y continuidad, aunque en zonas más acotadas.
“La inteligencia artificial es lo que integra todo eso y lo procesa en tiempo real”, explicó Rodríguez Viau. El sistema analiza anomalías térmicas, cambios en la composición del humo y variaciones en la reflectancia de la vegetación para identificar posibles focos de incendio, combinando señales que por separado podrían pasar desapercibidas.
El verdadero desafío, sin embargo, no está en detectar incendios cuando ya son evidentes, sino en distinguir señales tempranas sin generar falsas alarmas. “Hay que diferenciar un foco incipiente de cosas como un techo metálico bajo el sol, un camión o una quema controlada”, detalló.
Para lograrlo, los modelos fueron entrenados con miles de casos reales en distintos entornos. Ese entrenamiento permite ajustar la precisión, reducir errores y mejorar la capacidad del sistema en contextos muy diversos, desde zonas agrícolas hasta áreas forestales densas.

IA y humanos: una combinación, no un reemplazo
Aunque la inteligencia artificial es el núcleo del sistema, la startup no plantea un reemplazo del rol humano, sino una complementariedad. La tecnología permite detectar, clasificar y analizar grandes volúmenes de información en segundos, algo imposible de replicar manualmente, especialmente en escenarios de alta complejidad.
“La IA se encarga de la detección, la clasificación y la predicción de propagación”, explicó Rodríguez Viau. Esa capacidad acelera la generación de alertas y amplía la escala de monitoreo, permitiendo cubrir millones de hectáreas de forma simultánea.
Sin embargo, la toma de decisiones sigue dependiendo de las personas en el terreno. “El criterio humano sigue siendo central: quién moviliza, qué recursos manda, cómo prioriza si hay varios focos”, señaló.
En algunos casos, incluso, el operador puede validar o descartar alertas según su conocimiento específico de la zona. “No lo pensamos como IA versus humanos, sino como una combinación. La IA gana en velocidad y escala; el humano en contexto y criterio”, resumió, marcando el equilibrio que busca el sistema.
Detectar antes que los sistemas tradicionales
Uno de los diferenciales más relevantes de Satellites on Fire es su capacidad para anticiparse a otros sistemas de referencia global. Según explicó Rodríguez Viau, la compañía compara sus alertas con registros de plataformas como las de la NASA para medir su desempeño en situaciones reales y validar su ventaja.
“Tenemos casos documentados donde la diferencia fue de horas”, afirmó. En uno de los incendios en Córdoba, el sistema detectó el foco a la 1:40 de la madrugada, varias horas antes de que apareciera en otros sistemas.
En promedio, la startup logra adelantarse unos 35 minutos frente a soluciones convencionales. Esa diferencia, aunque pueda parecer acotada, resulta crítica en la dinámica de un incendio forestal.
En ese lapso, un foco puede pasar de ser controlable a convertirse en un frente activo de gran escala. Ganar tiempo en este contexto no es un detalle técnico sino una variable decisiva que puede evitar pérdidas humanas, económicas y ambientales.
De la detección a la predicción (y la respuesta)
Si bien la detección temprana es hoy el corazón del producto, la hoja de ruta de la startup apunta a ampliar su alcance hacia una solución integral. La primera evolución ya está en marcha: modelos de predicción que permiten anticipar el comportamiento del fuego y mejorar la planificación de la respuesta.
“Desarrollamos un modelo que le dice a los equipos cómo va a evolucionar el incendio en las próximas horas según el viento, la humedad y la carga de combustible”, explicó Rodríguez Viau. Esa capa de información agrega una dimensión estratégica clave.
El siguiente paso es avanzar sobre la intervención directa. “Estamos trabajando en incorporar drones para atacar focos de forma remota antes de que escalen”, señaló, abriendo la puerta a un sistema que no solo detecte y prediga, sino que también actúe.
Una ambición regional
Con presencia en más de 20 países y una base tecnológica en expansión, Satellites on Fire ya proyecta su consolidación en la región. El objetivo no es solo crecer en cantidad de usuarios, sino posicionarse como referente en América Latina en un problema que atraviesa a múltiples geografías y economías.
“Queremos consolidarnos como el referente regional para 2030”, afirmó Rodríguez Viau.
Los incendios forestales siguen sin una solución definitiva a nivel global. La respuesta de Satellites on Fire es justamente cambiar el momento en el que empieza la respuesta. Y en esa carrera contra el tiempo, cada minuto ganado puede marcar la diferencia entre contener el fuego o enfrentarlo cuando ya es demasiado tarde.
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