Durante años, cuando se hablaba de seguridad electrónica, la conversación giraba principalmente alrededor de cámaras, alarmas, sensores y controles de acceso. Sin embargo, la expansión de los dispositivos conectados a internet transformó por completo ese escenario. Hoy, cada equipo forma parte de una red más amplia donde la seguridad física y la ciberseguridad convergen de manera inevitable.
La problemática ya no se limita a prevenir robos, ingresos no autorizados o actos de vandalismo. También existe un riesgo creciente relacionado con la posibilidad de que los propios sistemas de seguridad sean vulnerados digitalmente. Según advirtió la Cámara Argentina de Seguridad Electrónica (CASEL), las organizaciones deben comenzar a considerar a estos dispositivos como parte de su infraestructura informática y protegerlos en consecuencia.
El avance de las amenazas sobre infraestructuras conectadas
Distintos informes internacionales vienen alertando sobre el crecimiento sostenido de los ataques informáticos dirigidos a sistemas conectados. Entre ellos, el informe DBIR 2025 de Verizon analizó más de 22.000 incidentes y confirmó que el uso de credenciales robadas, vulnerabilidades sin actualizar y accesos remotos inseguros continúan siendo algunas de las principales puertas de entrada para los ciberdelincuentes.
A este escenario se suma el aumento de los ataques de ransomware, que afectan tanto a empresas privadas como a organismos públicos. Argentina tampoco permanece ajena a esta tendencia. Diversos relevamientos difundidos por compañías especializadas en seguridad digital registraron miles de millones de intentos de ataques cibernéticos durante el último año, especialmente contra organizaciones con infraestructura conectada y sistemas desactualizados.
Cámaras y alarmas: mucho más que dispositivos de seguridad
Desde CASEL sostuvieron que la evolución tecnológica obliga a replantear el concepto tradicional de seguridad electrónica.
“El problema no es la tecnología. El problema aparece cuando la tecnología se instala sin criterios de ciberseguridad, sin mantenimiento y sin profesionales capacitados detrás”, explicaron desde la entidad.
La cámara destacó que una cámara IP, una aplicación de monitoreo, un panel de alarmas o un sistema de control de accesos conectado a la nube deben ser considerados también como dispositivos informáticos que requieren protección constante.
Entre los errores más frecuentes aparecen el uso de contraseñas débiles o de fábrica, la reutilización de credenciales en múltiples dispositivos y la falta de actualización de firmware y políticas de seguridad. En muchos casos, los usuarios desconocen que una cámara mal configurada puede convertirse en una puerta de entrada a toda la red corporativa.
La importancia de integrar seguridad física y digital
La expansión de los sistemas administrados de forma remota permitió mejorar la eficiencia operativa, agilizar respuestas y facilitar el monitoreo desde cualquier lugar. Sin embargo, también incrementó la necesidad de proteger accesos, validar usuarios y segmentar redes para reducir vulnerabilidades.
Desde CASEL remarcaron que la seguridad moderna ya no puede dividirse entre los mundos físico y digital, ya que ambos conviven de manera permanente. Por ese motivo, recomendaron que hogares, comercios, industrias y consorcios trabajen con empresas especializadas que contemplen tanto la instalación física como la protección lógica de los sistemas.
Recomendaciones para proteger cámaras, alarmas y controles de acceso
Entre las principales recomendaciones técnicas difundidas por la entidad se destacan:
- Cambiar las credenciales de fábrica de todos los dispositivos.
- Utilizar contraseñas robustas y únicas.
- Mantener actualizados los equipos y sus firmwares.
- Trabajar con marcas que ofrezcan soporte y actualizaciones periódicas.
- Segmentar las redes de seguridad del resto de la infraestructura informática.
- Realizar mantenimientos preventivos de forma periódica.
“Las tecnologías en seguridad dejaron de ser solamente un conjunto de dispositivos. Hoy hablamos de ecosistemas conectados. Y en un ecosistema conectado, proteger la información y proteger a las personas pasa a ser parte del mismo desafío”, concluyeron desde CASEL.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Por qué una cámara de seguridad puede representar un riesgo informático?
Porque, si está conectada a internet y mal configurada, puede ser utilizada por atacantes para acceder a la red de una organización.
¿Cuál es el error más común en los sistemas de seguridad electrónica?
Mantener contraseñas de fábrica o utilizar credenciales débiles y repetidas en varios dispositivos.
¿Qué medidas básicas ayudan a reducir riesgos?
Actualizar los equipos, usar contraseñas robustas, segmentar redes y realizar mantenimientos periódicos.
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