En el marco de Future Talks, el programa de streaming producido por ITSitio, Iván Gauna, CEO y cofundador de ETHIX, compartió su visión sobre cómo la tecnología puede transformar uno de los procesos más sensibles de la gestión pública: las licitaciones. Abogado de formación y emprendedor tecnológico, Gauna detalló el origen de la compañía, su propuesta de valor y los desafíos de introducir innovación en un terreno históricamente marcado por la burocracia y la opacidad.
Un nombre con propósito: ética y tecnología
El nombre de la startup no es casual. Según relató, junto a su socio Iván Addolorato buscaron desde el inicio transmitir una identidad clara: “queremos que suene a ético y que tenga algo que ver también con tecnología, que te suene a tecnología”. Ese proceso creativo incluyó incluso el uso de inteligencia artificial para generar opciones, hasta que encontraron el concepto que sintetizaba su propósito: “cuando llegamos a Ethix dijimos listos es por acá, y estamos muy contentos con el nombre que le pusimos”.
El problema de fondo: licitaciones opacas y procesos ineficientes
Ethix nace como respuesta a una problemática ampliamente reconocida, tanto en Argentina como a nivel global: la falta de transparencia en los procesos de compras públicas. Gauna explicó que “todos los procesos de compras que llevan los gobiernos a cabo, son procesos muy oscuros, muy poco trazables y en el cual muy pocas personas intervienen”. A partir de ese diagnóstico, el equipo entendió que la tecnología podía ser una herramienta clave no solo para transparentar, sino también para hacer más eficientes estos procedimientos.
El foco en la eficiencia no es menor. Tal como describió, los pliegos de licitación —documentos que establecen las condiciones de compra del Estado— suelen ser extensos, complejos y demandan mucho tiempo de elaboración. “son documentos extremadamente largos, extremadamente complejos y que la redacción del documento lleva mucho tiempo”, señaló. En muchos casos, esta dinámica deriva en prácticas poco óptimas, como la reutilización de documentos anteriores: “se copiaba y se pegaba de modelos anteriores. Eso arrastraba muchos errores”, algunos de ellos incluso vinculados a direccionamientos indebidos.
Cómo funciona Ethix: inteligencia artificial aplicada a licitaciones
En este contexto, Ethix propone una plataforma basada en inteligencia artificial que actúa como copiloto en todo el proceso licitatorio. La solución está orientada tanto al sector público como al privado, ya que también empresas grandes que cotizan en bolsa utilizan licitaciones para sus compras. “nosotros hoy trabajamos con gobiernos y trabajamos también con empresas del sector privado, que compran vía licitación”, explicó Gauna.
El caso del municipio de Escobar ilustra este impacto. Allí, la plataforma logró reducir el tiempo de redacción de pliegos de 14 días a apenas nueve minutos. Este salto se explica por el uso de modelos de lenguaje entrenados con datos específicos de cada cliente. “tenemos un modelo que personalizan por cliente”, indicó Gauna, detallando que cada implementación se nutre de normativa local, históricos de licitaciones y documentación previa.
La solución cubre tres etapas principales: análisis de legalidad, redacción asistida y evaluación de ofertas. En la primera, el sistema detecta inconsistencias normativas en los pliegos. En la segunda, permite generar documentos a través de una interfaz conversacional. Y en la tercera, automatiza la revisión de propuestas de proveedores. “todo ese proceso que antes se hacía manual… hoy en día se hace con la plataforma”, afirmó.
Aun así, Gauna subrayó que la herramienta no reemplaza la decisión humana. “Ethix es un copiloto. Ethix no va a determinar cuál es la empresa que tiene que ganar”, aclaró. El objetivo es brindar información y análisis para que los responsables puedan tomar decisiones más informadas y transparentes.
El desafío de venderle al Estado
Uno de los principales desafíos fue, justamente, lograr que los gobiernos adopten este tipo de tecnología. La resistencia al cambio y la inercia burocrática son obstáculos conocidos. Gauna recordó que incluso inversores cuestionaban la viabilidad del proyecto: “¿por qué la política les va a comprar un software que atenta contra su negocio?”.
Sin embargo, decidieron avanzar impulsados por una convicción: “tenemos la voluntad y la misión de poner una herramienta transformadora arriba de la mesa”. El proceso comercial fue intenso y requirió un trabajo directo con los tomadores de decisión. “tocando puertas, tocando LinkedIn y yendo a hablar con los tomadores de decisión”, resumió. Durante 2025, mantuvieron más de 126 conversaciones con distintos actores del sector público.
La adopción, según explicó, se apoya en dos factores clave: la demanda social por mayor transparencia y la mejora en la eficiencia operativa. “nosotros ponemos un software arriba de la mesa que permite irte a nueve minutos, cuando antes tenías 12 días”, destacó.
Modelo de negocio y expansión internacional
En términos de negocio, la compañía opera bajo un modelo SaaS, con suscripciones mensuales según los módulos implementados. Por ahora, su operación se concentra en Argentina, aunque ya comenzaron a explorar oportunidades internacionales tras su participación en eventos como Smart City en Barcelona.
Allí detectaron que la problemática es global: “este problema no está solo en Argentina. Lo ves en Latinoamérica y en regiones como Europa”. Incluso mencionó casos extremos de ineficiencia en otros países: “yo tuve un equipo redactando un pliego más de dos años”, le comentaron funcionarios europeos, evidenciando la magnitud del problema.
Una misión que trasciende el negocio
La motivación detrás del proyecto tiene también un componente personal. Gauna recordó una experiencia en la University of California, Berkeley, donde participó de un programa emprendedor. Allí, una charla de un cofundador de Uber marcó un punto de inflexión: “si quieren armar la empresa de su vida, no solo busquen la plata, sino busquen una misión que los mueva”.
Esa idea los llevó a replantear su camino y apostar por un proyecto con impacto social. “hagamos algo que sea un bien para la sociedad, tratar de dejar algo para la sociedad y poner una herramienta al servicio de la gente”, fue la conclusión a la que llegaron. Su experiencia previa en la administración pública y su interés por el bien común terminaron de definir el rumbo.
Tecnología sí, pero con el humano en el centro
La tecnología aparece como un habilitador clave, pero no como un fin en sí mismo. Gauna se define como un entusiasta del sector: “soy un fanático de la tecnología”, afirmó, mencionando a Steve Jobs como una de sus grandes inspiraciones.
Sin embargo, su mirada es clara respecto al rol que debe cumplir la innovación: “tenemos que construir tecnología con el humano en el centro”. Este enfoque se vuelve especialmente relevante en el debate actual sobre inteligencia artificial en el ámbito público.
Frente a iniciativas que proponen reemplazar funciones humanas por sistemas automatizados, Gauna plantea una postura crítica: “nosotros no tenemos que reemplazar al humano por un modelo de inteligencia artificial”. En cambio, propone utilizar estas herramientas para liberar tiempo operativo y enfocarse en tareas estratégicas.
El futuro: sistemas abiertos y una nueva relación con el Estado
Finalmente, el emprendedor destacó la importancia de repensar la gestión pública desde una lógica abierta y colaborativa. En ese sentido, valoró iniciativas de software open source y la necesidad de generar ecosistemas más integrados. “la solución tiene que ver con eso, con hacer sistemas abiertos, con disponibilizar los datos, con disponibilizar APIs”, sostuvo.
La visión de fondo es optimista. Gauna cree que existe una oportunidad concreta de mejorar la calidad institucional mediante tecnología, especialmente a partir de nuevas generaciones más involucradas. “yo veo un cambio muy grande a nivel generacional”, afirmó, destacando la capacidad de generar consensos más allá de las diferencias políticas.
En última instancia, su mensaje apunta a revalorizar lo colectivo: “para mí la política es todo. Todos somos animales políticos y todos tenemos que trabajar por el bien común”. Una definición que resume el espíritu de Ethix: utilizar la innovación como herramienta para fortalecer la transparencia, la eficiencia y la confianza en las instituciones.
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