En plena aceleración de la industria conectada, la nube, la inteligencia artificial y el Internet Industrial de las Cosas (IIoT) están redefiniendo la manera en que operan las organizaciones productivas. En este escenario, AVEVA busca posicionarse como un actor clave en la transición hacia una economía industrial conectada, donde los datos pasan a ser el insumo estratégico central para mejorar eficiencia, seguridad y sostenibilidad. Desde este enfoque, Federico Hernández, Head of Latin America y Vice President de la compañía, analiza los desafíos de la región, el rol de la IA, los modelos de negocio y los casos concretos que ya muestran impacto real en América Latina.
—¿Cómo define AVEVA su propuesta de valor en la era de la industria conectada, la nube y el IIoT, y cómo está cambiando esto la manera en que sus clientes hacen negocios?
—AVEVA define su propuesta de valor en una idea simple pero poderosa: habilitar la Economía Industrial Conectada. En una era donde la nube, el IIoT y la analítica avanzada están transformando la operación industrial, nuestro rol es convertir los datos industriales en inteligencia accionable que impulse un desempeño más seguro, eficiente y sostenible a escala. Lo que diferencia a AVEVA no es solo el software, sino el ecosistema que ayudamos a orquestar: conectamos personas, procesos y activos a lo largo de todo el ciclo industrial —desde ingeniería y diseño, hasta operaciones y optimización—. A través de la nube eliminamos silos que antes limitaban la colaboración, permitiendo trabajar con datos confiables y contextualizados en toda la cadena de valor. Este cambio transforma la forma en que nuestros clientes operan en tres dimensiones: velocidad y agilidad, excelencia operacional y sostenibilidad desde el diseño. En resumen, ayudamos a los líderes industriales a pasar de sistemas aislados a ecosistemas conectados y basados en datos, operando mejor hoy y construyendo un futuro más sostenible y resiliente.
—¿Cuáles son los principales desafíos que observan en América Latina para adoptar sus soluciones, y cómo AVEVA ayuda a superarlos?
—América Latina avanza rápido hacia operaciones industriales digitales y habilitadas por IA, pero el progreso es desigual. Los desafíos principales no tienen que ver con la voluntad —que es alta— sino con las condiciones necesarias para escalar. Muchos trabajan con sistemas fragmentados y silos operativos, lo que dificulta extraer valor del IIoT, la IA y la analítica. AVEVA ayuda creando una capa unificada de datos que conecta ingeniería, operaciones y la empresa. Aunque hay talento, la transformación digital requiere nuevas capacidades, por eso acompañamos con mejores prácticas globales, capacitación y programas de co-innovación. La volatilidad macroeconómica también impacta en los ciclos de inversión, por lo que con nube y suscripción permitimos comenzar pequeño, escalar rápido y reducir riesgos. Además, sectores como energía, infraestructura y alimentos enfrentan presión por operar con más eficiencia, y les damos visibilidad e inteligencia para reducir emisiones, optimizar recursos y mejorar confiabilidad.
—En el contexto de la transformación digital, ¿cómo equilibran la necesidad de innovación rápida con la gestión de riesgos operativos y de seguridad?
—Creemos que la transformación digital solo funciona si innovación y resiliencia avanzan juntas. En entornos industriales, el costo de fallas es demasiado alto. Lo logramos con una arquitectura “secure-by-design” que incorpora principios de seguridad industrial desde la ingeniería hasta las operaciones, con gobernanza rigurosa, modelos zero-trust y datos confiables. La nube se convierte en un habilitador de innovación segura al centralizar datos, estandarizar procesos y permitir actualizaciones continuas. Además, trabajamos en esquemas de alianzas y co-innovación para pilotear rápido, validar y escalar de forma controlada.

—¿Cómo evalúan el impacto de sus tecnologías en sostenibilidad, como reducción energética, optimización de recursos y huella ambiental, y qué resultados están viendo?
—Para nosotros, la sostenibilidad es un resultado medible. Nos enfocamos en reducción de energía y emisiones, optimización de recursos y visibilidad completa para reportes ambientales. Con optimización en tiempo real, IA y gemelos digitales, vemos entre 5% y 15% de ahorro energético, 20% a 30% menos tiempo de inactividad no planificado y mejoras claras en confiabilidad de activos. Estos resultados ya están validados en sectores como energía, minería, alimentos y bebidas, químicos y petróleo y gas. Al conectar ingeniería y operaciones se logra diseñar, construir y operar con menos desperdicio y mayor eficiencia, mientras que la nube crea un entorno confiable único para medir emisiones, agua y KPIs ESG.
—¿Qué rol juegan hoy la IA y la analítica predictiva en sus productos, y cómo evolucionarán en 2–3 años?
—Hoy ya permiten predecir fallas, optimizar energía, mejorar seguridad y aumentar la confiabilidad en entornos industriales complejos. En los próximos dos o tres años veremos una IA más prescriptiva, capaz de recomendar acciones óptimas, con inteligencia a nivel de ecosistema completo gracias a la nube y copilotos de IA como estándar en operaciones, ingeniería y liderazgo. La IA será cada vez más central en cómo se diseña, opera y optimiza la industria.
—¿Cómo abordan la monetización de sus soluciones más allá del software, y qué modelos exploran?
—Nuestra estrategia se centra en un modelo orientado a valor y resultados a largo plazo. Con AVEVA Flex unificamos suscripciones y reducimos inversión inicial. Complementamos con servicios avanzados para modernización de datos, gemelos digitales y escalamiento de mejores prácticas. Fortalecemos el ecosistema de partners para soluciones especializadas y exploramos modelos basados en uso y en resultados. Nos movemos de vender software a generar valor sostenible y recurrente.
—¿Pueden compartir ejemplos concretos en LatAm donde AVEVA haya generado una transformación significativa?
—Sí, hay dos casos emblemáticos en Brasil: ONS – Operador Nacional del Sistema Eléctrico, que con AVEVA PI System logró un 98% de mejora en eficiencia de coordinación, más de 211.000 MWh de energía renovable aprovechada y reducción de costos mediante optimización del despacho, siendo clave para la resiliencia de la red y la transición energética. Y VALE, que integró datos ambientales de aire, agua, clima e hidrología en una plataforma única, redujo tiempos de reporte de horas a minutos, mejoró el cumplimiento regulatorio y disminuyó inspecciones de campo, aumentando la seguridad. La lección común es comenzar con una base de datos confiable, visibilidad en tiempo real y empoderamiento para actuar sobre las ideas generadas.
—Para una empresa mediana o grande que quiere dar el salto hacia Industria 4.0, ¿qué hoja de ruta recomiendan?
—Los tres primeros pasos clave son crear un entorno de datos confiable y unificado, elegir pocos casos de uso de alto valor —como energía, confiabilidad de activos, seguridad o emisiones— y establecer gobernanza y un modelo operativo para escalar. Entre los errores a evitar se destacan implementar IA sin preparación de datos, hacer pruebas desconectadas y tratar Industria 4.0 como un proyecto tecnológico y no como una transformación empresarial. Las empresas que invierten temprano en datos, casos de uso y gobernanza operan de manera más predictiva, eficiente y sostenible.
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