Por Federico Pineda, CEO de ITR
En la historia ha habido muchas olas de innovación, algunas pasajeras y otras que cambiaron para siempre la manera en que trabajamos y hacemos negocios. Estoy convencido de que la Inteligencia Artificial Generativa pertenece a este segundo grupo: no es una moda, sino un punto de inflexión y la novedad, es la velocidad con la que está ocurriendo.
Por eso me entusiasma que Argentina cuente con un evento como el IA Day, organizado por la CESSI, que se convertirá sin dudas en el evento más importante del país para discutir el impacto de la IA en nuestras vidas, en nuestras empresas y en nuestra sociedad. En esta edición, ITR participa como sponsor, un rol que refleja nuestro compromiso con el futuro de la industria y con el desafío de acompañar a nuestros clientes en la adopción de estas tecnologías.
Hoy nadie duda de que la IA forma parte de nuestra vida cotidiana. Desde asistentes en el celular hasta algoritmos que nos recomiendan productos o contenidos, la IA está presente aunque no siempre seamos conscientes de ello. Sin embargo, en el mundo empresarial, la pregunta no es si vamos a usar Inteligencia Artificial, sino cómo lo vamos a hacer para generar verdadero valor.
La tentación es grande: hay herramientas de uso masivo, integraciones en productos de nicho, APIs de modelos avanzados, agentes especializados y soluciones propietarias. Pero la verdadera diferencia no está en la herramienta que elijamos, sino en la estrategia con la que la incorporamos. Ese es justamente el mensaje central de la charla que vamos a dar en el IA Day: “Más allá del furor: Cómo capitalizar la IA Generativa en tu empresa”.

El marco metodológico que presentaremos propone un recorrido claro:
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Identificar el caso de negocio. El primer paso es siempre entender dónde la IA puede generar valor real. Puede ser en la eficiencia de procesos, en la reducción de costos, en la diferenciación frente a la competencia o incluso en la creación de nuevos servicios. No se trata de probar por probar, sino de conectar la tecnología con los objetivos estratégicos de la empresa.
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Evaluar la madurez organizacional. No todas las compañías están en el mismo punto de partida. Algunas tienen procesos digitalizados, datos disponibles y equipos preparados; otras deben dar pasos previos. Evaluar el grado de madurez nos permite ser realistas sobre el impacto y los riesgos de la adopción.
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Ejecutar un Producto Mínimo Viable (PMV). Creo en la importancia de “aprender haciendo”. No necesitamos casarnos con un modelo o con una tecnología. Lo fundamental es lanzar pilotos rápidos que nos permitan obtener resultados tempranos y generar confianza en la organización.
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Gestionar el cambio. Este, para mí, es el punto más crítico. La resistencia cultural puede ser más fuerte que las limitaciones técnicas. Por eso trabajamos con planes de capacitación, comunicación clara y liderazgo cercano, para transformar la incertidumbre en protagonismo.
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Revisar y evolucionar de manera continua. La IA avanza a un ritmo impresionante. Adoptarla no es un proyecto con principio y fin, sino un proceso iterativo que exige estar atentos a nuevas oportunidades, a mejoras tecnológicas y a ajustes de negocio.
La experiencia nos enseña que hay algunos factores que hacen la diferencia: actuar rápido para no perder competitividad, mantener una visión integradora que conecte áreas técnicas con negocio, animarse a ensayar y aprender de los errores, alinear cada proyecto con la estrategia de la empresa. Y, sobre todo, no ver la IA como un fin en sí mismo, sino como un medio para crecer y servir mejor a los clientes.
Con más de 35 años de trayectoria, más de 1000 proyectos exitosos y un equipo de profesionales, en ITR combinamos nuestra experiencia histórica en software con la evolución de la IA. Nuestro diferencial es claro: diseñamos soluciones a medida, desarrollamos agentes inteligentes que se adaptan a los procesos de cada cliente, integramos IA en sistemas críticos y acompañamos la gestión del cambio cultural.
En este camino no buscamos ser sólo proveedores, sino partners tecnológicos. Porque en un entorno tan dinámico como el actual, contar con un socio confiable es tan importante como elegir la tecnología adecuada.
La IA ya es un hecho. La verdadera decisión está en nuestras manos: ¿la vamos a ver como una moda pasajera o como una oportunidad histórica para transformar nuestras empresas?









