El documental “¿Dónde se esconde el cibercrimen?”, realizado por Norton en conjunto con Daniel Junge, visita las locaciones de servidores instaladas de manera legal en las que, sugiere, podrían realizarse crímenes cibernéticos con el respaldo de una infraestructura con altos niveles de protección.
Desde servidores en el mar, bunkers de la guerra que fueron adaptados a oficinas y locaciones en medio de la ciudad, quienes realizan campañas de desarrollo de malware y hackers de sombrero negro cuentan con un terreno fértil de trabajo, pues las mismas empresas proveedoras de Internet, al ofrecer protección física y virtual, potencian el anonimato.
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Así, bajo la dirección de Daniel Junge, el film expone la vulnerabilidad y el desconocimiento existente entre usuarios y consumidores. Además, aborda cuestiones éticas de las compañías en la web, las cuales, en pos de proteger la información y a los usuarios, podrían funcionar como encubridoras de cibercriminales.
Tal proyecto forma parte de La Ciudad más Peligrosa en Internet, una iniciativa con la que Norton busca acercar la seguridad informática entre los usuarios. “Los proveedores de seguridad tenemos la misión de ir un paso delante de los cibercriminales. Desde el punto de vista de las organizaciones, personas y gobiernos, debemos estar al tanto de lo que pasa. Hay mucha gente dedicada a hacer daño u obtener un beneficio económico de actividades de hacker”, comenta Héctor Pérez, gerente e-commerce para América Latina de Norton.
Según el portavoz, existen en la actualidad muchos medios para realizar cibercrimen y “realmente las compañías de seguridad están enfocadas en resolver este tipo de problemas. Si se piensa en las redes sociales que, a través de cualquier herramienta pueden realizar phishing, el nivel de amenazas es casi un millón al día. No es sencillo cubrir todo el nivel de ataques”, contempla Pérez.











