El Uptime Institute, referente en la investigación de la industria, estándares y certificaciones, presentó una serie de casos de estudio que echan luz sobre el alto costo alto que tiene el impacto físico-ambiental en un centro de datos, incluyendo incendios, la onda expansiva de una explosión colateral, una nube ácida por combustión cercana, la rotura de un caño (que genere una inundación), o un principio de incendio que genere contaminación por humo (elo cual, al ingresar en el datacenter se convierte en ácido clorhídrico), entre otros posibles riesgos.

Uno de los objetivos de este informe es medir cuál es el impacto que tiene para el negocio, que un centro de datos se paralice afectado por alguno de estos desastres. “Determinar el costo de parada de cada datacenter en caso de emergencias severas, debería ser una práctica permanente para justificar las inversiones preventivas”. Para Carlos Morard, director comercial para Latinoamérica de Aceco TI, “estos alertas del Uptime Institute empiezan a dar cuenta de algo que, desde Aceco TI venimos asesorando al mercado hace muchos años y que se traduce en la tecnología de Salas Cofre como solución. Ahora el Uptime las distingue como un tema pendiente y urgente, frente a un gran riesgo para la industria, y con una mirada sobre cuál es el costo-impacto que tiene para el negocio la salida del servicio de un Centro de Cómputos por un incendio, por ejemplo”.
Aceco TI es un proveedor de servicios de ingeniería, implementación y operación de infraestructura de datacenters, con más de cuarenta años de experiencia. La casa central está en Brasil y tiene oficinas en la Argentina, Chile, Colombia, Perú, Costa Rica y México.
Morard considera que se deben tener dos dimensiones de análisis para definir la confiabilidad de un datacenter. “Un vector de esa dimensión, es el que cuida de la Alta Disponibilidad, es decir, cómo hacemos para que la infraestructura eléctrica, mecánica y todas las instalaciones funcionen de manera constante y que en caso de falla de algún componente de infraestructura haya otro que asuma esa función sin que haya una parálisis del datacenter. Eso significa: confiabilidad de la estructura y sirve para garantizar que un centro de datos, una vez que empezó a funcionar, no deje de funcionar nunca, tal cual un avión, una vez que traza su ruta y despega, no puede dejar de funcionar en vuelo.”

“El otro vector, es el nivel de resiliencia: la capacidad que tiene un centro de datos de mantener su integridad en caso de desastres, así como el junco no se quiebra ante una ola, sino que se adapta, y vuelve a su posición natural, el datacenter debería poder soportar los impactos de, por ejemplo un incendio, aunque el contexto normativo adecuado de la ISO 27.001, lista la totalidad de los agentes de riesgo a relevar. Garantizando la integridad del cerebro que está dentro del centro de datos se evita asumir un alto costo y un escenario de negligencia potencial. Al igual que nuestro cerebro, que es único, un datacenter es único y está compuesto indivisiblemente por el storage, procesadores, aplicaciones y equipos activos de comunicación —explicó Morard y subrayó—: Esta visión de la protección no fue una mirada históricamente abordada como prioridad en la cultura americana, condicionada por catástrofes naturales, asumían que en cualquier momento un terremoto o un tornado los destruiría, entonces contaban con dinero y la infraestructura capaz de crear un centro de datos igual al que daban por perdido (aún antes de perdido) en otra costa, o en otro lugar. Esto no era posible en América Latina y tampoco en Europa, es por eso que las normas de protección físico ambiental son de origen europeo y son las que Aceco TI viene defendiendo hace muchos años en la industria como algo fundamental en la vida de una empresa. Pues bien, ahora el UpTime Institute refleja también en los Estados Unidos, la preocupación por la protección de los datacenters, además de la alta disponibilidad”.
En el informe se presentan tres casos de datacenters que quedaron fuera de servicio por impacto de un incendio. Un Hospital por un incendio en el transformador de potencia, en el otro caso fue el banco de baterías del centro de datos y, por último, el de una Aerolínea de Chicago cuyo origen fue un acto malicioso, un sabotaje. Estas tres distintas causas dieron el mismo resultado: el datacenter no estaba diseñado ni equipado, con ambientes de protección, que permitan controlar y minimizar estos desastres. En el caso de Chicago, incluso estuvo en juego el tráfico aéreo.
“Me resulta interesante destacar, que lo que hace el informe es medir cuál es el downtime del datacenter, el tiempo muerto del centro de datos. En el caso de Chicago fue casi un mes. En el centro de datos de Aruba, fueron 6 horas donde 12 mil servers estuvieron expuestos al incendio. En el caso de Canadá, fueron 36 horas de salida del servicio. Lo interesante es como se traduce en el impacto para el negocio, porque el ´down time cost´, es el resultado de la cantidad de tiempo que el negocio queda paralizado o con impactos colaterales que se traduce en menor venta, menores prestaciones del servicio al cliente y tiene un valor económico”, explicó Morard. En el caso de Chicago —agregó— el impacto, las pérdidas, fueron de US$ 400 millones. En Aruba fueron de US$ 26 millones y en el hospital fueron de US$ 17 millones. “Si comparamos eso con aquellas inversiones en materia de protección que debieron haberse hecho para que esto no pase, estamos hablando que ante semejante impacto, con menos del 10% de lo que les costó a estas empresas el impacto, podrían haber hecho datacenters nuevos y completos, tanto con Certificación de Alta Disponibilidad (Tier Program) como con Certificación de Protección (Salas Cofre NBR/ABNT/IRAM 15.247 y-o EN-1047-2)”.









