Digitalización mediante, la evolución de los sistemas que dan soporte al negocio apuntan a incorporar las nuevas herramientas y tecnologías en boga: machine learning, despliegue en la nube y analíticas predictivas para administrar los datos. Los analistas de IDC sostienen que la nueva criatura resultante de estas incorporaciones, —las aplicaciones de i-ERP— serán la siguiente ola del ERP, dando soporte a la transformación digital de las compañías. ¿Cuál es el panorama que se viene? Los analistas del mercado tienen la palabra.
Bajo el título “The Rise of Intelligent ERP (i-ERP)”, Mickey North Rizza, Program Vice President Enterprise Applications de IDC, califica la forma de guardar registros en los sistemas tradicionales de ERP (Planificación de Recursos Empresariales) como un adoquinado monolítico. Con todo, son la columna vertebral de la mayoría de los negocios actuales. “Los negocios más competitivos y digitalmente modernos han adoptado nuevos e innovadores modelos de negocios que desblquean el valor de la información”, agrega. Y para darles soporte, hacen falta nuevos sistemas que sean inteligentes, con información de registros acomodados en capas y recursos de inteligencia autónomos y predictivos.
“De hecho —explica Rizza—, la transformación está ocurriendo rápidamente en la capa de la plataforma a través de un espectro de aplicaciones de software de core, incluyendo la automatización del marketing, soporte y servicio, comercio y ventas, pero el ritmo es más pronunciado en las suites de aplicaciones de ERP”. IDC define a estos ERPs con anabólicos (anabólico de inteligencia, si tal oxímoron fuera posible) como ERPs inteligentes o “i-ERP”, y regirán los negocios del mañana en un mundo cada vez más digital.
Según la analista, los i-ERPs se distinguirán por innovaciones en múltiples niveles: experiencia de usuario, procesos de negocios y datos. Las características generales son:
- Impulsarán el aprendizaje de máquina (machine learning, ML) sobre sets de datos masivos para habilitar productos y servicios innovadores y una mayor productividad de los empleados, a la vez que maximizarán el retorno sobre los activos de información.
- Utilizarán despliegues de nube debido a la demandante infraestructura requerida para manejar conjuntos de datos masivos y heterogéneos accesibles a tiempo como para poder tomar decisiones en una ventana temporal acotada.
- Mejora de procesos vía ML y analíticas predictivas. Son capaces de excepciones y reglas de negocios adaptativas, lo que permite a los usuarios descubrir insights, predecir mejor, planificar para resultados, recomendar los mejores próximos pasos y automatizar procesos.
- Diferenciarse en base a la experiencia de usuarios. Los usuarios verán la diferencia en esta nueva generación de aplicaciones en la medida que la experiencia de usuario (UX) comience a incorporar estilos conversacionales colaborativos asistidos (con un diseño “mobile first”) impulsado por los avances en procesamiento de lenguaje natural (NLP) y ML.
EN LA ESQUINA, EL I-ERP…
¿Qué diferencia a ambas propuestas de valor? La analista define a las aplicaciones de ERP como sistemas diseñados para automatizar y optimizar los procesos de negocios, recogiendo datos relacionados con varios aspectos del negocio, incluyendo detalles administrativos, transacciones y operaciones. Esos procesos administran recursos incluyendo algunos o todos los siguientes: gente, finanzas, capital, materiales, proveedores, manufactura, cadena de suministro, clientes, productos, proyectos, contratos, órdenes y locaciones. El software puede ser específico para una industria en particular o diseñado para ser aplicado más ampliamente a un grupo de industrias.
“Una suite de ERP o un conjunto de aplicaciones de ERP pueden ser desplegadas para gestionar a lo largo de toda la organización en la búsqueda de los objetivos organizacionales o de negocios, integrada vía una única interfaz de usuario accediendo a un conjunto de datos (lógico o físico) con definiciones comunes para coordinar los procesos de punta a punta”, comenta Rizza.
En cambio, las aplicaciones de i-ERP son aplicaciones de ERP que usan machine learning y analíticas avanzadas construidas en base a un set de datos grande y curado, a fin de pronosticar, monitorear, aprender, rutear, analizar, predecir, reportar y administrar esos recursos y procesos de negocios. “Presentan una experiencia de usuario asistida y conversacional, al automatizar un set de alto volumen de tareas repetitivas y aumentar (a través de la interacción del humano y la máquina) el desempeño de las menos frecuentes y más novedosas tareas. Son capaces de procesar, analizar, y actuar sobre volúmenes masivos de datos en tiempo real, usando tecnologías de computación en memoria (in-memory computing). Como sistema que aprende, una aplicación de i-ERP debe permitir la reconfiguración permanente para habilitar refinamientos en los procesos y adaptación a la experiencia de los usuarios.
El tiempo del i-ERP se acerca vertiginosamente, y es posible que los casos despunten en el próximo lustro. “Los sistemas y aplicaciones de i-ERP son un hecho disruptivo en la historia del ERP —observa la analista de IDC—. Aparecerán definitivamente nuevos proveedores. Los proveedores establecidos podrán continuar evolucionando con la innovación o el riesgo volviéndose irrelevante y siendo reemplazado por alternativas más innovadoras provistas ya sea por los nuevos ingresantes o por los proveedores de aplicaciones existentes que se muevan más rápidamente”.
Claramente, los sistemas de i-ERP y las aplicaciones introducen nuevos niveles de incertidumbre, según Rizza. Esto forzará a las empresas a hacer “una importante elección de proveedores sobre las bases de información imprecisa acerca del futuro de sus proveedores y la oferta de estos proveedores”, prevé la analista.








