Seguridad en la nube: Una cuestión de buenas prácticas

Ésa parece ser una de las conclusiones del reciente encuentro del capítulo argentino de la Cloud Security Alliance, que reunió en Buenos Aires a cerca de 400 profesionales. Con oradores invitados de CSA Estados Unidos y CSA Brasil, el encuentro abordó temas como seguridad en la nube, privacidad de los datos y cibercriminalidad. Algunas postales del encuentro.
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Por Alejandro Alonso

Mientras que antes la seguridad y la confiabilidad residían en el hardware, hoy para Jim Reavis, co-fundador y CEO de Cloud Security Alliance (CSA) de los Estados Unidos, la tendencia es otra. “Todo es hardware comoditizado, y la confiabilidad y la seguridad deben ser hechas por software”. En otras palabras, para estar protegidos de los hackers rusos o de China, o de la NSA, hay que pensar “en virtual”, e implementar fuertes controles de seguridad a través de software.

Las palabras de Reavis dieron el contexto en el que desarrolló el capítulo local del CSA Summit, el primero celebrado en Buenos Aires, concretamente en el 725 Continental Hotel. Del encuentro participaron casi 400 profesionales de TI, acaso buscando la mejor manera de lidiar con los nuevos desafíos que hoy proponen la virtualidad y la operación desde las nubes públicas y privadas. CSA es una organización sin fines de lucro, que busca promover las mejores prácticas en materia de seguridad para la próxima generación de TI. No sólo provee información (sumamente abundante, y en español) sobre seguridad en la nube, como cabría esperar a partir de su nombre, sino que también puede avalar el conocimiento de los profesionales (a través de una certificación) y realiza investigaciones y relevamientos cuyos resultados están disponibles de manera gratuita. El trabajo de CSA es cerrar la brecha de conocimiento que existe hoy en lo relacionado a la seguridad en la nube.

A lo largo de la jornada, ya sea a través de presentaciones individuales o paneles, desfilaron expertos en prevención de delitos informáticos, representantes de los distintos proveedores de soluciones informáticas relacionadas con seguridad (como Check Point, Fortinet o Dell), especialistas en aspectos legales o técnicos relacionados con la protección de los datos y la privacidad, y profesionales relacionados con algunos verticales, como es el caso de banca y finanzas, entre otros oradores.

En el primero de los paneles, “Crime-as-a-Service”, Adrian Acosta, oficial del Ciberc rimen de INTERPOL para América, dio cuenta del aggiornamento que han transitado las fuerzas de seguridad para ponerse a tiro con las nuevas tendencias criminales, fruto a su vez del uso que las personas de a pie hacen de la tecnología (por ejemplo, comunicación a través de clientes de mensajería instantánea, en lugar de comunicaciones tradicionales de voz, o participación en las redes sociales). “Hubo un cambio cultural, que provocó también un cambio a nivel policial. Cuando antes otras áreas criminales no nos daban ni la hora, hoy vienen a buscarnos para trabajar evidencia a través de la nube, bitcoins, lavado de dinero, falsificación de moneda, narcotráfico, terrorismo… Los terroristas se comunican hoy a través de sistemas electrónicos. Por ejemplo, en preparación al atentado ocurrido en Francia, los terroristas se comunicaron usando el sistema de PlayStation”. Para las fuerzas de seguridad, los desafíos pasan hoy por la nube, el anonimato, la encriptación y el malware. A su turno, Horacio Azzolin, fiscal a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI), con incumbencia en la Justicia federal y la Justicia Criminal en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, declaró que una de sus preocupaciones es el contexto en el que se trabaja: “Una Argentina que está, en algunas materias preparada, con una legislación medianamente aceptable, con muchas falencias y deudas, pero aun así mejor comparativamente que la de otros países de la región que podrían considerarse desarrollados en otros temas. Todavía nos falta, el norte es siempre mejorar. Con todo, sí tenemos serios problemas en la legislación procesal. Se trata de una legislación procesal muy anticuada, basada en el trabajo sobre la evidencia física”. El funcionario advirtió que no siempre se sabe qué hacer con la evidencia informática: si se deben secuestrar los routers, o qué hacer frente a una computadora encendida en la escena del crimen, por dar algunos casos.

Con todo, la nube también puede servir para hacer del mundo un lugar mejor. El ámbito del CSA Summit Argentina sirvió también para dar a conocer la iniciativa “No Encontrado”, impulsada por abogado Daniel Monastersky (@identidadrobada), que propone que las páginas de Error 404, además de informar del problema, se usen para difundir fotos de niños perdidos, bajo el lema “Esta página no se puede encontrar, tampoco este chico”.

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CLOUD EN LA BANCA

La banca y la industria financiera se ven presionados, por un lado, a entrar en la misma dinámica del negocio que hoy se está dando en otros verticales: multicanalidad, agilidad, rápido despliegue de procesos, presupuestos restringidos… Sin embargo, para ellos, ir a la nube puede representar un problema: existen normativas y medidas de seguridad que limitan mucho las opciones. Para Julio Cesar Balderrama, consejero del directorio de CSA Argentina y director de FSA Latinoamérica, lo importante es planificar bien el proyecto, revisar la metodología de trabajo, armar los equipos de trabajo y contar con especialistas. “No se trata de llevar la información a otro lado, vulnerando los controles”, destacó.

El problema de Cloud no está relacionado con una tecnología —explicó Cristian Borghello, director de Segu-Info y co-fundador de ODILA (Observatorio de Delitos Informáticos de Latinoamérica)—. Implementar virtualización es sencillo, migrar los datos es sencillo, montar un centro de cómputos es sencillo si tenemos presupuesto. Los problemas vienen desde la gestión del proceso. Hay que establecer estándares y buenas prácticas, y después seguirlos. Esto no es para nada utópico”. El titular de Segu-Info añadió que CSA está proveyendo la documentación necesaria, y en español. “No es cuestión de implementar tecnología porque está de moda, o porque el de al lado lo hizo”. Llevado al campo legislativo, la protección de los datos personales tiene un desafío similar. La legislación existe, pero no siempre se aplica. “No existen estadísticas confiables. Yo estimo que en la Argentina sólo el 3% o 4% de las organizaciones están cumpliendo con la legislación referida a los datos personales”, aventuró Borghello.

EL EVENTO EN IMAGENES

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