La firma de software adquirida este año por Dell ofrece un enfoque de mejores prácticas para administrar el acceso privilegiado, ante la posibilidad de un aumento de violaciones de datos y amenazas de seguridad a los ámbitos gubernamental y corporativo cuando no se auditan de forma debida.
Se trata de un enfoque modular y a la vez integrado a la administración de acceso e identidad, específicamente a cuentas privilegiadas. De esta forma, controla amenazas internas y mejora la eficiencia de TI, pues permite a las organizaciones eliminar los peligros del acceso sin control de “super-usuarios” resultados de auditorías adversas, multas directas y exposición negativa en la prensa.
Las recomendaciones de Quest Sofware comienzan con la asignación de responsabilidades individuales a la actividad de los súper-usuarios. Es decir que es necesario limitar el derecho de acceso de los administradores a lo que necesitan, y cómo lo necesitan.
Explica la marca que las credenciales deben emitirse solamente a medida que sean necesarias, acompañadas por un seguimiento de auditoría que registre quién las usó, quién aprobó el uso y qué hizo con ellas, además de cómo y por qué las reciben. También la contraseña debe cambiarse inmediatamente cuando los administradores terminan de usar la credencial.
En segundo lugar, aconseja implementar una posición de seguridad del “menor privilegio” para el acceso administrativo, misma que debe asegurarse de sea cumplida.
En este punto se explica necesario establecer una política que defina claramente lo que cada administrador (o rol de administrador) puede y no puede hacer con su acceso. También recomienda agregar herramientas de delegación granular optimizadas para las plataformas designadas e integradas con otras tecnologías PAM, tales como una autenticación de factores múltiples, un depósito seguro de privilegios o un puente de Active Directory.
Por último, el tercer consejo tiene que ver con reducir la complejidad de la administración de cuentas privilegiadas. Consolidar sistemas dispares en una estructura de identidad común crea un entorno en el que un solo enfoque PAM puede implementarse fácilmente con mayor consistencia en una porción mucho mayor de una organización, eliminando los errores que surgen de la complejidad de usar sistemas múltiples, disminuyendo así el riesgo y reduciendo los costos de administrar sistemas múltiples.









